ENTRE EL CINE Y EL MUSICAL

FICHA DEL CONCIERTO

Joven Orquesta de Bandas Sonoras. Antonio Lajara, director. Obras de Zimmer, LLoyd Webber, Kander y Bernstein. Domingo 21 de enero. XXXVIII Ciclo de Introducción a la música.

La cita con la música de cine es todo un clásico en el Ciclo de Introducción a la música y por lo tanto en este blog hemos hablado mucho ya de este tipo de música, de sus orígenes y de si debemos o no considerarla un género. Por ello no podemos menos que comenzar animando a nuestros lectores a que visiten o vuelvan a visitar algunas de nuestras entradas anteriores como esta por ejemplo de hace ya tres años:

https://blogauditoriozaragoza.com/2013/01/15/segundoconcierto/

De la Joven Orquesta de Bandas Sonoras y del buen trabajo que realiza hemos hablado también aquí y hay que reconocer que después de tantos años no debe ser fácil elaborar programas que combinen clásicos populares del cine con una cierta renovación del repertorio por eso nos parece muy buena la idea del programa de este año que si en el primera parte nos acerca a uno de los compositores estrellas del género como es Hans Zimmer en la segunda nos trae una bocanada de aire fresco recordándonos que la música de cine tiene una música hermana que muchas veces sirve de inspiración, de espejo y de contraste como es la música de eso que vendríamos a llamar los musicales. La segunda parte nos acerca a varios de los mas conocidos de este género y además lo hace poniendo en el centro del programa a un músico que supo como nadie en el pasado siglo combinar lo popular y lo culto, una figura que con el paso de las décadas no para de crecer como es Leonard Bersntein del que además en este 2018 se cumplen 100 años de su nacimiento.

EL GRAN ZIMMER

Pero la primera parte nos acerca a cuatro bandas sonoras de uno de los compositores de más éxito en las últimas décadas, Hans Zimmer. Podemos decir que el caso de Zimmer nos demuestra claramente como Hollywood es capaz de absorver y hacer suyo el talento venga de donde venga. El primer dato que tenemos que dar es que hablamos de un compositor nacido y formado en Alemania y encima formado en el entorno de la música electrónica en Londres. De pequeño, Zimmer, recibió clases de piano, más tarde se trasladó a Londres donde realizó sus estudios entrando en el mundo de la música durante una larga colaboración con su mentor Stanley Myers. A comienzos de los ochenta se introdujo en el mundo del synthpop y new wave, formando The Camera Club con Bruce Woolley, de The Buggles, y Thomas Dolby, y después, Helden, al lado de Warren Cann, baterista de Ultravox, y Zaine Griff. En 1986 realizó su primer trabajo autónomo en Vardo, aunque siguió colaborando con Myers hasta 1988.
En 1988 se presenta Rain Man dirigida por Barry Levinson y acompañada con el trabajo musical de Hans Zimmer. Con esto, el mundo cinematográfico fija su atención en el joven compositor que escribe melodías muy rítmicas, con temas muy identificativos y totalmente acoplables en una película.

Curiosamente con Zimmer vamos a tener la ocasión de comparar en el concierto dos obras que además se separan poco en el tiempo El Rey León de 1994 y La Roca de tan solo dos años después. Y la inclusión de estas dos obras en el concierto sí que nos sirven perfectamente para analizar todos los factores que pueden convertir a un compositor de bandas sonoras en un compositor de éxito y yo diría que son 4 relacionadas entre sí. La primera es sin duda ser un compositor prolijo… en Hollywood no cabe el esperar a una banda sonora, el trabajo no sólo tiene que ser bueno sino que tiene que ser rápido de modo que un compositor pueda escribir en un año hasta 6 bandas sonoras (Zimmer en 2008). El segundo factor es ser versátil como compositor. No cabe ceñirse a un género y hay que saber componer con facilidad tanto para comedia, para un musical o para drama o aventura; de Zimmer son por poner dos ejemplos extremos las bandas sonoras de The Call of Duty o de Paseando a Miss Daisy. Y por último dos cualidades más ya estrictamente musicales: la primera ser un gran melodista, tener esa facilidad para crear una melodía directa y sencilla (no por eso menos válida, ojo, al  contrario) que llegué al público rápido y que sea capaz de identificar la película entera o alguna situación o personaje de la misma y por otro lado hoy en día es importante ser un compositor que se mueva cómodo en la composición puramente orquestal pero que sepa también moverse con facilidad en otros lenguajes desde las propias canciones (hay que pensar que El Rey León sigue teniendo una gran vida como musical en Broodway y en teatros de medio mundo) hasta las músicas electrónicas de todo tipo. Pues bien si cogemos este coctel tenemos a Hans Zimmer autor de decenas y decenas de bandas sonoras, creador de tremendos éxitos como los que oiremos hoy y versátil hasta los niveles que ya hemos comentado. Conociendo estos factores se entiende bien su presencia en el programa de este concierto con dos obras de carácter tan diferentes que vendrán enmarcadas por otras dos bandas sonoras menos conocidas quizás como son El Principae de Egipto y El Rey Arturo pero que nos servirán también perfectamente para ver como Zimmer es capaz de crear los entornos musicales perfectos para historias muy diferentes.

Y EL GRAN MUSICAL

Y en la segunda parte podríamos decir que hacemos un viaje de costa a costa pero que no es tal. Nos vamos  de Hoollywood a Broadway pero sin salir del alma americana, sin salir de una música que busca llegar directa a la sensibilidad de la gente y que utiliza la melodía como arma infalible a la hora de emocionar mientras se cuenta una historia. En este recorrido por el musical tendremos al gran patriarca, al gran triunfador internacional y el que logró que el ADN de los musicales fuera 100% estadounidense, hablamos de Bernstein, LLoyd Weber y Kander, de los que hablaremos en orden inverso al que los hemos citado aqui.

John Kander y el desaparecido Fred Ebb son los padres de algunos de los musicales más famosos de las últimas décadas. Si frecuentar los lugares y momentos oportunos tuviera categoría olímpica, John Kander (Missouri, 1927) sería plusmarquista y no compositor. Sus primeras marcas personales en el prestigioso Oberlin College de Ohio pronto le valieron una plaza en la alta competición de la Universidad de Columbia, en el Nueva York de mediados de siglo, donde los “hijos de la depresión” -se autodenomina Kander desde su estudio de Manhattan- parecían haber encontrado en el musical un rentable catalizador de los titulares de prensa. “Asesinatos, avaricia, corrupción, explotación, adulterio y traición: todas esas cosas que amamos y llevamos con cariño cerca del corazón… ”. Así arranca Chicago (1976), la obra maestra del dúo musicodramatúrgico Kander and Ebb.

Kander proviene del entorno clásico y de hecho estudió en una de las grandes instituciones americanas para la formación de concertistas, el Oberlin College de Ohio, pero el teatro le tentó muy pronto, aunque su primer trabajo en Broadway le vino de la mano de uno de sus mentores, el mismísimo Leonard Bernstein, que le llamó de repetiteur -Kander es un notable pianista- para el montaje de West Side Story en 1957. A partir de la obra de Bernstein, diversos nombres aparecen en la vida del joven maestro: Jerome Robbins -el otro “padre” de WSS-, el coreógrafo genial, y Stephen Sondheim, el inmenso todoterreno, que le llevan a Gypsy, el musical de 1959 de Styne y Sondheim con coreografía de Robbins y para el que el joven Kander, de 28 años, termina componiendo, de forma medio anónima -no sale ni en los créditos- la escena del ballet. A mediados de los 60, se cruzan en su camino Ebb, el director-productor Hal Prince, el tercer mosquetero de la firma K&E, que también había circulado por el West Side, y otro coreógrafo, Bob Fosse (Chicago, 1927). La fusión de talentos genera Cabaret en 1966, que en Broadway estrenaron una espléndida actriz-cantante hoy olvidada, Jill Haworth, naturalmente Joel Grey… y la musa y viuda de Kurt Weill, Lotte Lenya. De Kander.

Aparte de es aobra maestra en su género que es Chicago oiremos uno de los “himnos” del siglo XX, una canción que le ha puesto banda sonora a una ciudad como pocas, hablamos de la maravillosa “New York, New York”.  La canción,, escrita en 1977,  fue creada como tema principal de la película homónima de Martin Scorsese. En la película, la canción era interpretada por Liza Minnelli. Curiosamente,  esta película no obtuvo el éxito de taquilla esperado; sin embargo, la canción adquirió fama internacional tres años después con la versión de Frank Sinatra. Su letra, de tono entusiasta, expresa los deseos de triunfar «en la ciudad que nunca duerme».

Andrew LLoyd Weber por su parte es historia del musical pero no pasado porque el pasado año, 2017 consiguió un hito histórico en el género, el de tener 4 musicales en cartel en Broadway de modo similtáneo, algo que no sucedía desde hace más de sesenta años, cuando lo consiguió la lengendaria pareja compuesta por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein en 1953.  «Cats», «The Phantom of the Opera», «School of Rock» y «Sunset Boulevard» (cuya reposición, con Glenn Close como protagonista, se estrenó hace poco mas de un año) son los cuatro musicales escritos por Lloyd Webber que pueden verse en Broadway actualmente. Dos son reposiciones: «Cats» y el citado «Sunset Boulevard»), uno estreno reciente («School of Rock», en cartel desde principios de noviembre de 2015), y el otro un clásico que lleva camino de convertirse en un símbolo de la ciudad («The Phantom of the Opera», que ha superado los veintinueve años en cartel y las 12.ooo representaciones).

«Jesus Christ Superstar» fue el primer musical que Andrew Lloyd Webber estrenó en Broadway. Fue el 12 de octubre de 1971, y no resultó una buena experiencia para el compositor, que contaba apenas con 23 años de edad. El propio Lloyd Webber recordaba que había llegado con una gran ilusión a la meca del teatro musical y se había encontrado con una producción de su obra (dirigida por Tom O’Horgan) que le desagradó profundamente y le amargó el estreno. A pesar de su disgusto y de algunas polémicas, la obra estuvo casi dos años en cartel y se repuso con una nueva producción a finales de 1977. A partir de entonces, la presencia de Andrew Lloyd Webber en los teatros neoyorquinos ha sido constante, y ha estrenado allí once musicales más: «Evita» (1976), «Joseph and the Amazing Technicolor Dreamcoat« (1982), «Cats» (1982), «Song and Dance» (1985), «The Phantom of the Opera» (1988), «Aspects of love» (1990), «Sunset Boulevard» (1994), «By Jeeves» (2001), «The woman in white» (2005) y «School of Rock» (2015). Además, varios de sus musicales se han repuesto en distintas ocasiones, y ha presentado espectáculos producidos por él o funciones de teatro con música incidental suya. En este concierto oiremos fragmentos de dos de esos cuatro musicales que aun están vivitos y coleando en las carteleras neoyorkinas, el fantasma mas famoso del teatro y la balada mítica del no menos mítico musical Cats.

Hemos dejado para el final al músico de mayor trascendencia de los tres de la segunda parte que además nos llegará con su musical mas conocido, que logró trasladar la historia de amor mas clásica que existe: Romeo y Julieta, al mundo norteamericano.  Ambientada en la ciudad de Nueva York a mediados de los cincuenta, el musical explora la rivalidad entre los Jets y los Sharks, dos pandillas callejeras de adolescentes de diferente origen étnico. Los miembros de los Sharks de Puerto Rico son perseguidos por los Jets, un grupo de clase baja blanca.1​ El joven protagonista, Tony, uno de los Jets, se enamora de María, la hermana de Bernardo, líder de los Sharks. El tema trágico, la música sofisticada, amplias escenas de baile callejero y la atención prestada a los problemas sociales marcaron un giro decisivo en el teatro musical estadounidense. La partitura de Bernstein para el musical se ha hecho muy popular; incluye “Something’s Coming”, “María”, “América”, “Somewhere”, “Tonight”, “Jet Song”, “I Feel Pretty”, “A Boy Like That”, “One Hand, One Heart”, “Gee, Officer Krupke” y “Cool”.

El estreno absoluto del musical se produjo  el 26 de septiembre de 1957 en el Teatro Winter Garden de Broadway. Esta producción original, dirigida y coreografiada por Jerome Robbins y producida por Robert E. Griffith y Harold Prince, marcó el estreno en Broadway del letrista Stephen Sondheim. Tuvo 732 representaciones (algo muy exitoso en la época), antes de salir de gira. La producción recibió una nominación a los premios Tony como mejor musical de pero el premio se lo llevó la obra de Meredith Willson The Music Man. Ganó un Tony en 1957 por la coreografía de Robbins. El espectáculo tuvo una representación aún más larga en la producción londinense, una serie de reposiciones y producciones internacionales. La producción inspiró la película West Side Story (1961), innovadora y que ganó premios, dirigida por Robert Wise y Robbins, protagonizada por Natalie Wood, Richard Beymer, Rita Moreno, George Chakiris, Russ Tamblyn y David Winters. Ganó diez premios de la Academia de once nominaciones. En el año 1984 Bernstein decidió grabar el musical, dirigiendo su composición íntegra por vez primera. Previamente ya había dirigido y grabado la suite instrumental “Danzas sinfónicas de West Side Story”.

En la actualidad, West Side Story continúa siendo uno de los más célebres musicales de todos los tiempos, reponiéndose recurrentemente en televisión, sus adaptaciones teatrales siguen vigentes en todo el mundo, y se comercializa en todos los soportes, así el pasado año se lanzó en Blu-ray coincidiendo con el 50 aniversario de su estreno en EEUU.

La historia de West Side Story está llena de anécdotas, asi que los ponemos algunas de las mas interesantes aqui:

-La primera idea de su concepción surgió en 1949, de la mano de Robbins y Bernstein, este último de origen judío. La obra en lugar de los problemas de integración racial, se titulaba East Side, y se centraba en el amor imposible entre dos jóvenes, un católico y una judía, siendo la religión el detonante del conflicto.

-Elvis Presley sonó para el papel protagonista de Tony pero, disuadido por su agente, acabó por rechazarlo. Más tarde se arrepentiría de ello.

– Natalie Wood no era la candidata inicial para el papel de Maria. Este debía ser interpretado por Audrey Hepburn pero la actriz, embarazada de su esposo, el también actor Mel Ferrer, se vio obligada a rechazar la oferta.

-Tres de los actores protagonistas, Natalie Wood, Richard Weimer (Tony) y Rita Moreno fueron doblados. Los dos primeros incluso debieron ver modificada su interpretación por su carencia de dotes para el baile.

-La soprano Marni Nixon prestó su voz a María, Natalie Wood, también sería Ana, Deborah Kerr, en El Rey y yo y Elisa, Audrey Hepburn, en My fair lady.

-Rita Moreno, que ganó el Oscar como actriz secundaria por este papel, primera y única latina en conseguirlo en la historia de la Academia, tan solo fue doblada en una de sus interpretaciones, A Boy Like that. La intérprete por otra parte, se quejó amargamente por verse obligada a forzar su acento latino y tener que someterse a tediosas sesiones de maquillaje a fin de oscurecer su tez natural.

-La censura vetaría la proyección de la película en las pantallas españolas hasta 1962, los españoles debían cruzar los Pirineos para visionar sus escenas tal y como hacían con el cine erótico o con las producciones experimentales de Bergman.

-En Barcelona West Side Story fue la primera película representada en la sala Aribau coincidiendo con su inauguración, encabezando su cartelera durante más de año y medio.

-George Chakiris visitaría España, Madrid y Barcelona, envuelto en una gran expectación en 1964.

-La primera secuencia se rodó en escenarios naturales, un barrio de los suburbios neoyorquinos a punto de ser derribado, pero el resto de la filmación precisó de más de 50 decorados, ninguno de ellos era reutilizado.

-En la producción no aparece ni uno solo de los míticos rascacielos de la Gran Manzana, sólo se vislumbra uno en el reflejo de un haz de luz en una de las escenas.

-Los graffitis adquieren una gran relevancia en el filme, marcando toda una etapa en la estética cinematográfica. Protagonizan los innovadores y característicos créditos finales y pueblan varias de las escenas del rodaje, en muchos de ellos aparece Marilyn Monroe, icono cinematográfico del momento.

-Bernstein era espiado por el FBI desde 1943, liderando la lista negra por su supuesta vinculación al comunismo.

-El cuerpo de Natalie Wood única de las protagonistas fallecidas hasta la fecha, aparecería flotando en el Pacífico en 1981, tenía 43 años. Su muerte fue un misterio y la duda planeó sobre su esposo, el también actor Robert Wagner. Finalmente el mes de enero del presente año, se confirmó la investigación policial inicial que afirmaba que la muerte fue un accidente.

-Russ Tamblyn se presentó al casting optando al papel de Tony, pero finalmente dio vida a Riff, líder de los Jets, el actor había sido el hermano pequeño de Siete novias para siete hermanos

-Dos directores recibieron por primera vez en la historia un Oscar compartido, Robbins y Wise. El hecho no volvería a repetirse hasta 2007, al recibirlo a su vez los hermanos Coen.

-El Oscar concedido al vestuario fue justamente merecido, los pantalones de los bailarines precisaron de un material textil especial que facilitase su elasticidad, y el rigor de los ensayos de la producción precisó de la utilización de hasta 200 pares de zapatos.

-Se hizó como la película musical ganadora de más premios de la Academia, superando el récord de Gigi en 1958, que solo obtuvo 9.

-El coste de producción del musical fue de 6 millones de dólares, pero obtuvo una recaudación tres veces superior en taquilla.

-West Side Story fue la segunda película más taquillera de 1961, superada solo por 101 dálmatas, producción de la factoría Disney

-El 15 de noviembre del pasado año, tres de sus protagonistas Rita Moreno, Chakiris y Tamblyn grabaron sus huellas en la célebre calzada de Hollywood.

Símbolo de toda una generación de inmigrantes latinos:

-Muchas de sus composiciones musicales ocupan un papel determinante en la sociedad americana contemporánea, así America pasó de ser una simple conversación entre Anita (Rita Moreno) y sus amigas a la representación de las frustaciones puertorriqueñas en EEUU.

-La sentencia que Laurents pone en boca de la otrora ingenua e inocente María al descubrir el cadáver de su amado, refleja el sentimiento de impotencia de toda una generación. La joven arrincona su dolor y lejos de resignarse lo transforma en aguerrida violencia: ‘Ahora yo también puedo matar porque he aprendido a odiar’. Toda una declaración de principios.

Y hablando de anécdotas no podemos dejar de enlazar aqui un video mítico… en 1983 Bernstein grabó una versión de West Side Story con estrellas de la ópera, es una versión increible con detalles maravillosos como la gran Marilin Horne cantando Somewhere, pero las dos estrellas principales fueron Kiri Te Kanawa y José Carreras. No se pierdan el video y verán todo lo que puede pasar en un encuentro entre dos genios como Bernstein y Carreras.. y por cierto tampoco se pierdan la interpretación de la famosa “María” al final del video… Cuando Carreras cantaba como sabía, pocos llegaban a la belleza de sus interpretaciones.

 

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