MAÑANA DE TANGO

FICHA DEL CONCIERTO

Cuarteto Iberotango. O. Solovieva, violín, Mº P. López Calzada, piano, S. Forest, contrabajo y M. Mercadante, bandoneón. J.A. Gómez y P. Ezquerra, bailarines. Domingo 19 de febrero de 2016.

EL TANGO: DE ALMA DE UNA CIUDAD A GÉNERO MUNDIAL

Todos relacionamos el tango con Argentina aunque se debería quizás acotar más y a la vez salirnos del país para definirlo como una música que nace y se desarrolla en torno al estuario del río de la Plata. Pero dicho esto, y sabiendo que las raíces están allí y sigue siendo allí donde se crea y donde más se vive esta música, de pocas músicas con ese origen tan preciso se puede decir que tengan el desarrollo mundial que tiene el tango. Y las vías de crecimiento han sido muchas sin duda: no podemos negar la importancia del tango bailado que se ha convertido en pilar fundamental en las escuelas de los llamados bailes de salón en todo el mundo, tampoco cabe negar la importancia de la presencia de argentinos y uruguayos por todo el mundo; pero hoy aquí queremos destacar la importancia de una serie de músicos, en especial compositores, que desde una formación académica han sabido convertir el tango en un lenguaje, que sin perder en absoluto su origen, es universal y que nos habla a todos de recuerdos, de sentimientos potentes y sobre todo de nostalgia, esa nostalgia por la Arcadia perdida, tan hebrea en su origen. Eso sí, curiosamente al hacer del tango un lenguaje universal, y al hacer que esté vivo y que se estudie y se toque en todo el mundo, lo que han conseguido es que el tango sea hoy una música maravillosa con nostalgia de futuro.

EL TANGO, HISTORIA Y DESARROLLO.

Sobre el origen del tango  podríamos estar hablando horas, hay tesis doctorales al respecto y es un tema que no está libre de controversias. Si bien el tango reconoce lejanos antecedentes africanos, latinoamericanos y europeos, sus orígenes culturales se han fusionado de tal modo que resulta casi imposible reconocerlos. Se sabe que el argot del tango, el lunfardo, está plagado de expresiones italianas y africanas, que su ritmo y clima nostálgico tiene un cercano parentesco con la habanera cubana; y que «tango, milonga, malambo y candombe», son parte de una misma familia musical de raíces africanas y también de las costumbres provenientes de los gauchos que migraron a la ciudad. Sin embargo el tango no se confunde ni deriva de ningún estilo musical en particular. Ernesto Sábato dice que sobre todas las cosas el tango es un híbrido, una expresión original y nueva que deriva de una movilización humana gigantesca y excepcional. En la presentación conjunta de Argentina y Uruguay ante la UNESCO para el reconocimiento del Tango como patrimonio inmaterial de la humanidad, reza: “El Tango nació entre las clases bajas de ambas ciudades [Buenos Aires y Montevideo] como una expresión originada de la fusión de elementos de las culturas afro argentinas y afro uruguayas, auténticos criollos e inmigrantes europeos. Como resultado artístico y cultural de este proceso de hibridación, el Tango es considerado hoy en día como uno de los principales signos identitarios del Río de la Plata. Por su parte, el escritor argentino Jorge Luis Borges dijo: “Buenos Aires, Montevideo y Rosario son los tres lugares que se han disputado el nacimiento del tango”, cosa que se asemeja bastante a la realidad de la temática.

En todo caso, en su origen, se trató de una música eminentemente popular, que también tiene raíces en esos contadores, en los payadores que improvisaban un recitado en rima, cantado y acompañado de una guitarra. El tango fue rechazado y prohibido por las clases altas y la Iglesia Católica, por lo que se desarrolló en los barrios pobres de los suburbios (los arrabales), los puertos, los prostíbulos, los bodegones y las cárceles, donde confluían los inmigrantes y la población local, descendientes en su mayoría de indígenas y esclavos africanos.

 Allí se fueron fusionando libremente las formas musicales más diversas (candombe, payada, milonga, habanera, tango andaluz, polca, vals, etc.), provenientes de los orígenes más diversos (africanos, gauchos, hispanos coloniales, indígenas, italianos, judíos, alemanes, andaluces, cubanos, etc.), hasta formar el tango. Se estima que la transición duró alrededor de cuarenta años para afianzarse como un género plenamente constituido en la última década del siglo XIX. La aportación judía no se puede despreciar porque aportó por un lado el ritmo klezmer y por otro lado el uso virtuosístico del violín

El bandoneón, que le dio forma definitiva al tango, llegó aproximadamente al Río de la Plata allá por el 1900, en las maletas de los inmigrantes alemanes. No existen partituras de esta etapa originaria, porque los músicos de tango de entonces no sabían escribir la música y probablemente interpretaban sobre la base de melodías existentes, tanto de habaneras como de polcas. La primera partitura de la que existe registro (pero sin autor) es La canguela (1889) y se encuentra en el Museo de la Partitura de la Ciudad de Rosario. Por otro lado, del primer tango porteño, que se tiene registro (con autor registrado) es El entrerriano ―estrenado en 1896 e impreso en 1898― del afro argentino Rosendo Mendizábal.

La historia del tango a partir de ahí es también apasionante y llena de diversas tendencias y es importante que veamos como nace lo que convirtió en género de concierto al tango, la orquesta típica. El origen del término «orquesta típica criolla», se debe al bandoneonista, director y compositor Vicente Greco, muerto en 1924. Hay que aclarar que se entiende por orquesta a aquella formación con dos o más violines o bandoneones. Habitualmente estas orquestas están compuestas en el caso del tango el piano, bandoneones, violines, contrabajo, guitarra, flauta, y en muchos casos viola y violonchelo.

Originalmente, los músicos debían «rodar», es decir ir de bar en bar. A partir de la inclusión del tango en ámbitos sociales más destacados los músicos ya podían ser más sedentarios y no verse obligados a llevar sus instrumentos de aquí para allí e incluir por ejemplo el piano, que no es portátil.

En 1924, el violinista, director y compositor Julio de Caro  forma su sexteto y marca el inicio de la llamada “Guardia Nueva del tango”. Comenzó la proliferación de las orquestas dentro del tango, y un quiebre fundamental dentro de este género musical. El tango ya no era interpretado “a la parrilla” (sin partituras ni arreglos musicales) sino con un lenguaje musical depurado que crece incesantemente en los años treinta y lleva al tango al esplendor en los años cuarenta.

Habrá un momento en el que se establecerán dos líneas claras una la del tango bailado que pone la música al servicio del baile con unos ritmos muy marcados y otra es la corriente evolucionista en la que podemos destacar a maestros como Osvaldo Pugliese, cuya orquesta típica fue la primera en tocar en el Teatro Colón en 1986 tras una carrera de más de 40 años o a Horacio Salgán de un inmenso talento musical, arreglista, compositor y pianista de formación clásica y que nos dejó tan solo hace unos meses, en agosto de 2016… nos dejamos sin duda de hablar de muchos de los grandes del tango de todo el siglo XX desde Roberto Pirpo a Francini pasando por Da Rienzo… pero sí que tenemos que nombrar a los que quizás han sido los dos últimos eslabones hasta hoy..Astor Piazzolla y Gustavo Beitelman.

EL TANGO EN EL SIGLO XX: PIAZZOLLA Y PLAZA

A la hora de hablar un poco de los compositores que suelen formar el repertorio de las agrupaciones de tango  como las que vamos a oír en este concierto hay que decir que casi siempre los compositores a la vez que componían,  solían ser instrumentistas y arreglistas de tal modo que la relación además entre ellos era siempre grande. Se puede seguir una línea que conecta a prácticamente todos los grandes del tango a través de su trabajo en las orquestas típicas.

 Vemos que en el programa está  presente Julián Plaza que cumple perfectamente lo que hemos comentado sobre los compositores de tango. Si bien su primera dedicación era la de  Bandoneonista también era pianista, compositor como oiremos en este concierto y, sobre todo, arreglista y  fueron todas estas dedicaciones las que le dieron no sólo prestigio público sino una merecida fama dentro del círculo de los profesionales del tango entre los cuales  goza de un bien ganado prestigio. Como bandoneonista y pianista, demostró una especial ductilidad para adaptarse a los más variados estilos interpretativos, ya que integró en su momento orquestas de muy diferentes (Edgardo Donato, Antonio Rodio, Miguel Caló, Carlos Di Sarli, Osvaldo Pugliese, compositores también presentes algunos de ellos en el programa de este concierto). Esta presencia en todas estas orquestas supuso un desafío cuyas reglas de juego aceptó con gusto y disciplina y esto supondría luego  un aliado importante, junto al estudio de las diferentes reglas musicales, cuando comenzó su importantísima tarea de arreglista, labor en la que alcanzaría su máximo exponente en los trabajos que realizó para las dos agrupaciones más relevantes de su momento, Aníbal Troilo y Osvaldo Pugliese.

 También en las composiciones como las que están en el concierto  mostró rasgos muy personales. Sus tangos y milongas llevan el sello de un auténtico creador; Julián Plaza, desde la confluencia de estas tres tareas, la interpretación, el arreglo y la composición, fue un músico en constante búsqueda. Pero su intención innovadora no lo alejó nunca de las genuinas raíces del tango. Su moderación y su clara visión de que el tango, para que siga llamándose así, debe conservar su auténtica raíz popular y ciudadana, lo ubican en un lugar relevante de su historia. Resumiendo, podemos decir que Julián Plaza avanzó hasta el límite justo en que el género  permite.

 Si el caso de Plaza ejemplifica perfectamente el del típico compositor de tango, el caso de Piazzolla, lo supera con creces. Piazzolla más allá de ser el músico de tango más célebre en el mundo, es también un compositor apreciado y tocado por notables concertistas internacionales, conjuntos de cámara y orquestas sinfónicas. Es posible que su creación haya llevado al tango más allá de sus límites, tan lejos -estéticamente hablando- que muchos tanguistas tradicionales no tuvieron capacidad ni quisieron acompañarlo ni  entenderlo. A los que sí lo siguieron, y a los que vinieron después, les legó el difícil problema de sustraerse, aunque sea en parte, de su influencia y de encontrar un nuevo rumbo después de su obra.

Su inserción en el entorno del tango en Buenos Aires comenzó en 1938, justo cuando el tango despertaba aceleradamente de su relativo letargo, iniciado alrededor de 1930. La relación de Piazzolla con ese medio fue complicada, mezcla de amor y desprecio, de admiración y resquemor. Pero su lucha, que era la de un artista tan dotado como innovador, contra la mediocridad y el conservadurismo, la libró desde el interior del tango, con profundas raíces en él, tocando con orquestas ajenas o propias en palcos de café o en oscuros clubes suburbanos.

A pesar de esta raigambre y de la profunda esencia tanguera de todo lo que hacía Piazzolla, incluso cuando se trataba de otro tipo de música, desde mediados de los 50 se extendió entre sus detractores una muletilla presuntamente descalificadora: “Piazzolla no es tango”, como expresión absoluta del quietismo y la intolerancia. No obstante ese antagonismo, varios tangos fueron escritos en su homenaje, uno de ellos por Julio De Caro, figura capitular del género, testimoniando la admiración que despertaba ese personaje áspero y combativo, que rompía todos los moldes.

 El ímpetu renovador de Astor comenzó a desplegarse en 1944, cuando abandonó a Troilo para dirigir la orquesta que debía acompañar al cantor Francisco Fiorentino. Aquella fue la extraordinaria conjunción de un vocalista enormemente popular y un músico de talento único. Tras aquella experiencia inaugural, Piazzolla creó su propia orquesta en 1946, todavía ajustada a los cánones tradicionales del género. Como tal se instaló desde su inicio entre las agrupaciones más avanzadas, junto a las de Horacio Salgán, Francini-Pontier, Osvaldo Pugliese, Alfredo Gobbi y el propio Troilo. Entre sus cantores sobresalió Aldo Campoamor.

 Al inicio de la década de los 50 Piazzolla dudó entre el bandoneón y el piano, y pensó volcarse a la música clásica, en la que ya venía incursionando como compositor. Con esas ideas se trasladó en 1954 a Francia, becado por el Conservatorio de París, pero la musicóloga Nadia Boulanger lo persuadió de desarrollar su arte a partir de lo que le era más propio: el tango y el bandoneón. Allí graba en 1955, con las cuerdas de la Orquesta de la Opera de París, Martial Solal al piano y él mismo en bandoneón, 16 temas, todos suyos salvo dos. A su vuelta a Argentina, la otra gran empresa de Piazzolla en esa época fue la creación del Octeto Buenos Aires, en el que reunió a ejecutantes de gran nivel y con el cual subvirtió todo lo conocido en tango hasta entonces.

 En 1960 y tras una fallida experiencia en Nueva York (incluido el intento de creación del tango jazz) creó otro de los conjuntos fundamentales de su trayectoria: el Quinteto Nuevo Tango (bandoneón, piano, violín, guitarra eléctrica y contrabajo), que causó furor en ciertas franjas de público, entre ellas el universitario. En 1963 retornó a un fugaz Nuevo Octeto, que no alcanzó el óptimo nivel del anterior pero le permitió incorporar nuevos timbres (flauta, percusión, voz). Entre las diversas realizaciones de esos años intensos, sobresalen dos acontecimientos de 1965. Uno es el concierto que con el Quinteto ofrece en el Philarmonic Hall of New York, dando a conocer la Serie del Diablo y la completada Serie del Ángel, además de “La mufa”. Ese mismo año dio a conocer “Verano porteño”, primero de esa obra tan maravillosa y que hoy se sigue tocando mucho que son Las Cuatro Estaciones Porteñas que se han convertido en un buen complemento/contraste a las de Vivaldi.

Piazzolla siguió creando con aciertos y errores hasta el inicio de los noventa. Para esa fecha habían tocado obras suyas ya en todo el mundo y el mismísimo Rostropovich (por citar a alguien de prestigio) le había estrenado una de sus obras.

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2 Respuestas a “MAÑANA DE TANGO

  1. Buenas tardes, Juan Carlos

    Aunque entiendo que se trata de ofrecer una visión completa y global del tango, ¿Me podrías decir por qué es tan escasa la presencia de Piazzolla en el concierto, siendo probablemente el músico más representativo e influyente no sólo del género, sino de la música argentina?

    Muchas gracias

    • Buenas tardes. No soy yo quien confecciona los programas. Quiero pensar que esta formación de cuarteto es mas adecuada al repertorio mas popular y no al tango mas “estilizado” de Piazzolla, en todo caso, intentaré preguntarselo a los intérpretes y darte una respuesta de su parte. Muchas gracias por escribir y un saludo.

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