CINE PARA UNA MAÑANA DE DOMINGO

FICHA DEL CONCIERTO

JOBS. Joven Orquesta de Bandas sonoras. Antonio Lajara, director. Bandas sonoras de clásicos del Hollywood. Domingo 29 de enero.

Recuperamos a la hora de hablar de este concierto el contenido de una entrada del propio blog  del auditorio y lo hacemos constatando que en estos últimos años la música de cine se ha definido ya como un fenómeno que va mas allá de la propia música de concierto pero también de las propias películas hasta el punto que se ha puesto de moda algo tan “vintage” y tan maravilloso a la vez como asistir a las proyecciones de películas con música en directo. No vendrá mal recordar de donde bebe la música de cine, que obviamente no nace de la nada antes de disfrutar de este concierto que vendrá de la mano de este precioso proyecto, lleno de entusiasmo que es la Joven Orquesta de bandas Sonoras, nacida en nuestra ciudad.

LA MÚSICA DE BANDAS SONORAS  ¿UN GENERO APARTE?

En el mundo de las artes nos gusta mucho clasificar, por estilos, por géneros, por épocas y así poder poner etiquetas rápidas a las obras. Así no nos puede extrañar que dada la importancia del cine en el siglo XX se hable de la música de cine, de las bandas sonoras, como un género independiente. Vamos a analizar hasta qué punto se puede hablar de música de cine como género musical independiente. Lo primero que le podríamos exigir a un género es que tenga unas ciertas reglas, un cierto comportamiento común que a su vez lo diferencie del resto de los géneros. ¿Lo tiene esto la música de bandas sonoras? Pues si respondemos en modo amplio tendríamos que decir claramente que no, pues ese nombre recoge músicas de carácter completamente diferente lo miremos por donde lo miremos. Pero si cerramos un poco el círculo la respuesta puede ser muy diferente. Yo me atrevería a decir que sí existe un lenguaje común construido en torno a la gran industria norteamericana del cine que en su primer momento además contó con un buen número de compositores provenientes de Europa. La base del género la podríamos situar así en los años 50 y 60 del pasado siglo y es verdad que a partir de ahí se construye un género con unas bases comunes mínimas que podríamos fijar aquí y que serían: partituras basadas en la estructura tradicional de la orquesta sinfónica con tendencia en muchos casos a cierta grandilocuencia y a marcar muy claramente, con muy poca ambigüedad el “estado anímico” de la escena.

Se nos podrá decir que decir esto es decir poco y que existen centenares de ejemplos que se salen de este concepto y se nos dirá con razón pero también es verdad que bajo el paraguas que hemos establecido caben prácticamente todas las bandas sonoras que han pasado a la categoría de clásicos, desde las de Miklos Rozsa hasta las más recientes de John Williams.  Y eso sí, análisis aparte merecen las bandas sonoras de la factoría Disney que también ha sufrido una interesante evolución a lo largo de los años.  Pero para hablar un poco de esas grandes bandas sonoras, de esas que ya están en el repertorio, como casi todas las que oiremos este domingo veamos de donde vienen…

¿DE DONDE VIENE TODO?

¿Saben de dónde bebieron muchos de los compositores clásicos del cine de Hollywood? Pues en buena parte de la música romántica y postromántica europea. El caso de la inspiración en Gustav Holst por parte de John Williams que vimos el año pasado es muy evidente pero si miramos un poco más en profundidad podremos incluso decir que la música de cine norteamericano bebe en buena parte de la música rusa de inicio del siglo XX.

 El cine soviético contó en sus películas con la participación de los compositores más relevantes de su tiempo y si, muchas de las películas duermen en el limbo de los justos, las bandas sonoras han sobrevivido en forma de suites o se han reconvertido en forma de melodías populares.

 Dentro de la idiosincrasia soviética, la música para el cine reunía todos los condicionantes de un comportamiento “ortodoxo”: el compositor quedaba subordinado a una estructura mayor, era una herramienta estupenda para la propaganda de la ideología comunista y exigía un lenguaje sencillo y al alcance del pueblo. Es por esto que los compositores más cuestionados por el régimen fueron los que más se afanaron en escribir música para el cine. Además, el trabajo en la industria del cine era uno de los mejores pagados dentro de la estructura económica soviética y permitió a los músicos gozar de unos ciertos privilegios: tanto Shostakovich como Schnittke se compraron sus primeras casas en el centro de Moscú gracias al cine.

Por otro lado, la música para películas les servía de laboratorio para otros proyectos y muchas de las melodías eran reutilizadas más adelante en otras obras. La música para estas obras estaba inspirada habitualmente en música folclórica o en cantos revolucionarios.

 Shostakovich, probablemente el sinfonista más importante del siglo XX,  comenzó a trabajar como pianista de un cine mudo y, según cuenta la leyenda, le echaron porque se reía tanto con las películas que muchas veces se olvidaba de tocar. Para el cine solamente Compuso 36 bandas sonoras. Shostakovich escribía una música sencilla y poco elaborada en sus películas. Consideraba que la música en el cine no debía acompañar la acción sino encumbrarla y darle una nueva dimensión (vemos que probablemente estamos también ante uno de los primeros teóricos sobre la relación entre cine y música).  Por eso muchas veces su música contrasta con la imagen. Cuenta su hija Galina: “Cada vez que le encargaban a mi padre la música de alguna película, recibía una especie de plan de trabajo que incluía una relación de las escenas cinematográficas y su duración. Y aquella vez se marchó a Bolshevo, dejándose en Moscú la hoja del plan de trabajo. Tuvo que llamar a casa; encontré el papelito en su escritorio y me puse a dictar: “Bien, ¿ya lo tienes anotado? Trolebús en una calle de Moscú: seis minutos… Silencio blanco: tres minutos…” Lo del “silencio blanco” (una estepa nevada) le divertía especialmente porque decía: “¿Cómo quieren que exprese musicalmente ese “silencio blanco”?”. Simple modestia nos atrevemos a decir, sólo hay que escuchar el segundo movimiento de su concierto número dos para piano para saber cómo debe sonar una estepa nevada.

Otro de los autores claves de esta época en la Unión Soviética fue Sergei Prokofiev que a pesar de haber escrito solamente seis bandas sonoras, son las más populares, sobre todo por su asociación con el gran genio ruso del cine Sergei Eisenstein para el que escribió las bandas sonoras de “Alexander Nevski” e “Iván el Terrible” (1944) . Frente a la música de Shostakovich, la escritura para el cine de Prokofiev es mucho más elaborada y profunda.

Pero damos ya el salto a Estados Unidos donde  entre los primeros grandes compositores para bandas sonoras podemos destacar nombres de origen europeo que o bien beben de las fuentes que acabamos de citar o bien al menos comparten raíces con ellos, de estos años 30 caben citar a Dimitri Tiomkin, Franz Waxman o un poquito más tarde Bernard Herman. Los tres son de origen europeo y al último de ellos costará poco ubicarlo diciendo que es el compositor (por poner su música archiconocida) de la banda sonora de Psicosis y su famoso tema de las cuchilladas en la ducha.

Una vez Max Steiner, también compositor de origen europeo explicó; “En aquella época, en las películas dramáticas se usaba la música únicamente cuando lo exigía el guion. Entre los productores, directores y músicos dominaba siempre el miedo a que les preguntaran de dónde salía la música. Por eso no ponían nunca música, a menos que pudiera explicarse por la presencia de una orquesta, fonógrafo o radio, que ya estaba especificado en el guion”. En 1933, con la película King Kong, Steiner demostró lo que se podía llegar a hacer con una partitura original totalmente sincronizada con las imágenes del film.

UN AGRADABLE RECORRIDO ECLÉCTICO

El programa que nos presenta este domingo la estupenda Joven Orquesta de bandas Sonoras nos muestra un sanísimo eclecticismo perfecto para recorrer la historia de las bandas sonoras. Nos daremos un paseo por varios de los grandes clásicos de Hollywood en la primera parte y en la segunda por bandas escritas ya en este siglo dentro de las cuales es sin duda un acierto el haber incluido una banda sonora de un compositor español como Fernando Velázquez.

El concierto comenzará con un mas que agradable popurrí para abrir boca que nos meterá en esa sonoridad tan dulce propia de las bandas sonoras norteamericanas y en la que todos, mayores y pequeños podrán reconocer algunas de las melodías mas famosas de las historia del cine como el tema de Cantando bajo la lluvia, el famoso “Over the Raimbow”de El Mago de Oz, “As Time goes by” de Casablanca y la preciosa “A day in the life of a fool” que cantaba Frank Sinatra en la película alta Sociedad.

Y por si nos hemos quedado con ganas de oir El Mago de Oz, tras la referencia en al primera obra la oiremos… esa preciosa “Over Teh Rainbow”, una canción de 1938 marcó e hizo famosa ese clásico en el que el mundo se enamoró de esa deliciosa Juddie Garland. Pues bien, la canción que en su momento ya ganó un oscar años mas tarde se convirtió en todo un himno por la libertad y desde luego conserva toda su frescura. Su autor Harold Arlen, escribió centenares de canciones para películas y sobre todo para musicales pero desde luego ninguna tuvo la fama de esta que es historia de la música y del cine.

Y de allí iremos a una banda sonora que además fue también la música de una marca de tabaco pero que tanto en la película como en el cine asociamos rapidamente y un género.. La Banda sonora de Los 7 Magníficos es probablemente la música que todos nosotros asociamos directamente al cine del oeste a ese género tan querido por uno y odiado por otros pero del que nadie puede negar que dejó absolutos clásicos para el cine como estos magníficos con Yul Brynner,Steve McQueen o Charles Bronson. Una ocasión perfecta para acercarse a la obra de un compositor como Elmer Bernstein de formación completamente clásica que hizo toda su carrera en el cine.

Y de los Siete Magníficos nos iremos a Lo Que el Viento se llevó… ¿Se imaginan ese peliculón sin su música? Creo que es un fantástico ejemplo de lo importante de las bandas sonoras, pues bien… hay que decir que su compositor, Max Steiner, como muchos otros del género son europeos… las bandas sonoras beben de la  gran tradición clásica como hemos explicado y hay que decir que Steiner empezó componiendo bandas operetas en Viena y desde luego su origen vienés no es ajeno a su brillantísimo uso de la melodía.

Curiosamente, y a pesar de su apellido nuestro siguiente compositor era norteamericano de pura cepa… Henry Mancini nació en Clevenland nacido de padres italianos eso si que le introdujeron en el estudio de la música, pero su formación fue completamente norteamericana (salvo su encuentro con Castelnuovo Tedesco) y eso se nota en su música. Sin duda tiene al menos dos melodías que le han hecho pasar a la historia de la música, una la mítica Pantera Rosa y la otra la banda sonora que oiremos hoy, ese maravilloso Moon River, de la absolutamente genial comedia de Blake Edwars sobre el libro de Truman Capote, Desayuno en Tiffany’s. Mancini supo unir su genio al del gran Blake Edwars en varias comedias y es quizás el ejemplo mas maravilloso de mezcla de lenguajes clásicos y la música norteamericana por excelencia como es el Jazz.

Y la primera parte terminará con el que es quizás el compositor de bandas sonoras mas famoso de toda la historia, que nacido en 1932, continua entre nosotros y sigue componiendo con un nivel de frescura y efectividad verdaderamente apabullante. Nadie puede dudar del inmenso papel de Williams en la historia de la música del cine pero tampoco nadie podría negar su gran formación clásica.  Todos conocemos a Williams sobre todo pos u música para las trilogías de las Galaxias pero su cantidad de bandas sonoras es ingente y se extiende durante mas de 60 años… hoy lo oiremos en esta primera parte con una incursión en el western clásico (The Cowboys está protagonizada por el mítico John Waine) y en la segunda parte en una película de ambiente oriental como Memorias de una Gheisa, dejando muy claro que su talento conoce pocos límites.

Y de Williams nos vamos a uno de los músicos mas originales de las últimas décadas en las bandas sonoras, de una talento desbordante y al que podemos calificar casi de autodidacta, Danny Elfman. El caso de Elfman es uno de los mas claros de matrimonio artístico entre un compositor y un director de cine, en este caso el gran Tim Burton. Burton es ante todo un creador de universos especiales; muchas de sus películas crean mundos completamente especiales alejados de la realidad de fuera de la campaña y que se sostienen en si mismos… Y una gran parte de la responsabilidad de que esto funcione tan bien la tiene Danny Elfman. Oiremos en este concierto su composición para la oscura y maravillosa creación que Burton hizo del universo de Batman en el año 1989. Por cierto de ese mismo año es una melodía de Elfman que seguro que suena casi a diario en todas sus casas… la melodía de la cabecera de Los Simpsons… ¿No les parece increible que tenga ya 28 años? Pues así es.

Y amigos, quizás en España pronto tendremos un matrimonio de un gran director y un gran compositor que por ahora ha dado ya varios estupendos frutos. El director es Juan Antonio Bayona y el compositor es Fernando Velazquez. Esta unión por ahora nos ha dejado tres bandas sonoras y tres películas estupendas como son El Orfanato, Lo Imposible y Un Monstruo viene a verme que seguramente muchos de ustedes habrán visto recientemente. Velazquez es un gran músico, violonchelista y con una profunda formación clásica pero junto a Bayona esta logrando crear también universos sonoros pintiparados para las historias que nos cuenta el director. En este concierto oiremos la banda sonora de Lo Imposible, esa película que llegó al fondo de tantos de nuestros corazones.

Y tras esta acertadísima parada en nuestro cine español (con su correspondiente música también española) volveremos al cine norteamericano y lo haremos con una película de 1989 hecha a mayor gloria de su protagonista, un Kevin Costner que con esta película se nos presentó como eses gran héroe que robaba a los ricos para dárselo a los pobres, este Robin Hood al que le puso la banda sonora otro de esos solventes profesionales de las bandas sonoras que saben crear el clima adecuado para cada escena y situación, en este caso quien así lo hizo Michael Kamen que cuando hizo esta banda sonora llevaba ya a sus espaldas mas de una veintena de las mismas entre las cuales algunas de películas muy conocidas como Los Inmortales o Licencia para matar, la segunda y última película en la que el famoso agente 007 fue protagonizado por Timothy Dalton.

Tras la segunda banda sonora de Jhon Williams esa preciosidad llamada Memorias de una Geisha nos vendremos a una película muy reciente de hace unos 9 años como es Crepúsculo. Crepusculo juega con la música de otra manera, es decir, no compone una banda sonora íntegra para la película sino que aprovecha un montón de músicas ya compuestas y en algún caso mas que conocidas para acompañar la acción, en este caso, el eclecticismo y la calidad son complementarios y en esta película se puede oir música desde Muse a Debussy o desde Radiohead y Verdi… No será esto lo que oiremos aqui sino dos de los temas originales de dos compositores que colaboraron con la banda sonora como el surcoreano, compositor de música para piano y el norteamericano Carter Burwell, este sí especialista en bandas sonoras.

Y casi ya para terminar el programa volveremos a Michael Kamen (tras su Robin Hood) para oir la única música que no es estrictamente de cine, sino procedente de su hermana, la televisión. Hoy en día desde luego hay música de series de televisión que están a la altura tanto en calidad como en popularidad de las músicas escritas para el cine. Cada vez más las series de televisión están a la altura de las grandes producciones de Hollywoood y esta serie del año 2001 es un claro ejemplo. En España se llamó “Hermanos de sangre”aunque su título original era “Band of brothers” y detrás de ella están los nombres de Steven Spielberg y Tom Hanks. En todo caso nos encontramos con una música que nos recuerda a las grandes músicas del cine bélico.

Y el programa terminará con la música de otros de los grandes del género como es Hans Zimmer, ganador de un montón de premios, entre otros un oscar por esa preciosidad de banda sonora que pasó enseguida a ser un clásico conocido mundialmente como es El rey León. Zimmer tiene origen alemán aunque se formó y se movió en la escena de la música New Age londinense. Zimmer luego ha logrado moverse como pez en el agua en la industria del cine con una premisa muy clara: su versatilidad que le ha llevado a trabajar desde en producciones de Disney como hemos dicho hasta con directores de culto como  Terrence Malick. Como brillante cierre del concierto oiremos una de las bandas sonoras que mas fama le ha dado proveniente de la película que justo con el inicio de siglo supuso el retorno de uno de los grandes géneros de Hollywood, el cine de romanos.. Hablamos de la banda sonora de Gladiator que pondrá un final espectacular a un concierto en el que con la música evocaremos mundos visuales que no existirían sin ella.

 

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2 Respuestas a “CINE PARA UNA MAÑANA DE DOMINGO

  1. Yo creo que hay dos John Williams, el compositor de Nueva York y el guitarrista clásico de Melbourne. ¿Es así?
    Un saludo.

    • Hola Almu: Muchas gracias… Pues tienes toda la razón… te juro que hasta hoy estaba convencido de que el compositor era el guitarrista. Ya está corregido. Muchas gracias!

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