DE NACIONES Y MÚSICA (LA JONDE EN SU CASA)

FICHA DEL CONCIERTO

Joven Orquesta Nacional de España. Manuel Hernándes Silva, director. Cristina Montes, arpa. Obras de Turina, Gliére y Sibelius. Domingo 15 de enero

Una vez mas la Joven Orquesta Nacional de España vuelve en enero a Zaragoza, sin duda nuestro Auditorio se ha convertido en su segunda casa y los vínculos de la orquesta con la ciudad son estrechos y de cariño por muchos motivos. Lo bueno aunque se repita no debe dejar de ser destacado y sabemos que una nueva visita de la JONDE es garantía de un gran concierto y además de muchas caras conocidas en los atriles de jóvenes musicos aragoneses o formados en nuestra tierra.

A la hora de escribir sobre el programa de un concierto siempre apetece encontrar un vínculo entre las obras que lo componen, muchas veces ni existe ni es necesario y la música por si sola se autojustifica tanto per se como dentro de un programa pero otras veces pensando un poco aparece un vínculo y en el programa que nos ocupa me atrevo a decir que tenemos 3 obras detras de las cuales podemos encontrar la influencia de distintas acepciones del concepto “nación” o incluso el mas encendido patria..Detras de las obras que oiremos de Turina, de Gliere y de Sibelius existe una relación del músico con su patria que marca en cierta medida las mismas aunque en cada caso de un modo diferente. Turina es uno de los grandes de la música nacionalista española de primera mitad del siglo XX que vuelve su mirada musical a su pais justo tras conocer en Francia al gran Isaac Albeniz, Gliere no hace música nacionalista pero si hace la única música que su pais (la Unión Sovietica) permitía en ese momento y Sibelius compone su primera sinfonía en medio de un fuerte sentimiento nacional en Finlandia frente al dominio ruso. Al final la música como cualquier arte no es indiferente a su entorno y las tres obras de este programa lo muestran de una manera u otra.

jondeDEL PIANO A LA ORQUESTA

Las danzas fantásticas son probablemente la obra más conocida de Joaquín Turina y una pieza clave por lo tanto en el repertorio español del pasado siglo, resulta totalmente lógico pues que la Joven Orquesta Nacional de España la incluya en sus programas. Es curioso como son mas de una y mas de dos las obras españolas del siglo XX de diferentes autores que tuvieron sendas versiones para piano y para orquesta, me aventuro a dar dos razones, la primera la economía de medios, las obras al piano son relativamente fáciles de estrenar y sin embargo la España de aquellos años tenía una endeble vida orquestal y otra menos prosaica que tanto el piano como la orquesta sin perfectos para la búsqueda de colores, y esa búsqueda es bastante común en muchos de estos compositores. En este caso aunque la obra fue compuesta para piano y luego orquestada, curiosamente se estrenó antes la versión orquestal que la de piano.

Las Danzas fantásticas  que figuran en el catálogo del sevillano Joaquin Turina con el número de opus  22 fueron compuestas en 1919 para piano solo. Sus nombres y en gran parte su propia música tienen una base literaria en el libro «La orgía», de Jose Mas, escritor también sevillano y buen amigo del compositor. Cada una de las 3 danzas lleva como subtítulo una frase extraída del citado libro de José Mas.

Curiosamente de nuevo el concierto empezará con aire de jota aragonesa ya que Exaltación, se basa en el ritmo de nuestra jota aragonesa, y la frase  que lo introduce es«Parecía como si las figuras de aquel cuadro incomparable se movieran dentro del cáliz de una flor».

La segunda, Ensueño, evoca un zortziko vasco con su peculiar ritmo del 5 por 8 y tiene escrito «Las cuerdas de la guitarra, al sonar, eran como lamentos de un alma que no pudiera más con el peso de la amargura».

La tercera toma el nombre del título del propio libro: Orgía, y es seguramente la más conocida y más entusiasta de las tres, que además presume de ser una de las más obras mas populares de su autor; fue descrita por Turina como una farruca andaluza con toques del flamenco y los cantes jondos del sur de España, además de sus importantes períodos de quejíos. Su frase es «El perfume de las flores se confundía con el olor de la manzanilla, y del fondo de las estrechas copas, llenas de vino incomparable, se elevaba la alegría».

MÚSICA SOVIÉTICA SIN CONFLICTO

En la historia del poder cuanto de un modo mas brutal se ha ejercido mas se ha intentado controlar las artes. La Europa del pasado siglo cuenta con dos terribles ejemplos al respecto y curiosamente ambos dos rechazaron las ideas de vanguardia rupturistas en las distintas artes. Ante esta presión sobre los artistas cabe dos tipos de reacción, quien se opone a la imposición artística y defiende su camino como puede, en muchos casos costándole hasta la vida pero también hay otros artistas que se acomodan e intentan desarrollar su carrera artística sin molestar al poder… Quizás cabría hablar de una vía intermedia que pasaría por la ironía (caso de Shostakovich) o por el cinismo acomodado (Dali).

Si decimos esto al final es para decir que arte acomodado al poder no es sinónimo de arte menos interesante; hay a lo largo de la historia numerosos ejemplos de obras creadas al servicio de grandes poderes e imperios que nadie dudaría en calificar de imprescindibles pero es bueno saber que es conflicto entre arte y poder existe y marca muchas obras de arte entre otras todas las del segundo compositor de este concierto.

Reinhold Glière (1875-1956) nació en Kiev el 11 de Enero de 1875, la actual capital de Ucrania, en aquella época parte del Imperio Ruso. Por las fechas de su vida ya podemos saber que a Glière le tocó moverse en dos mundos, el del final del imperio ruso zarista y los primeros años del régimen soviético y podemos decir que logró moverse con comodidad en ambos mundos. Su música es directa heredera del romanticismo musical y no se mueve un ápice de la ortodoxia de la misma; si  juntamos eso a que no tuvo problema para componer obras de exaltación patriótica tenemos el perfecto perfil de un compositor que podía encajar en el régimen soviético sin ningún problema.

La entrada del régimen soviético no produjo pues ningún problema sobre su estilo de composición. Siguiendo la tradición romántica rusa se adaptó bien a los requisitos políticos de la época, escribiendo obras como la “Obertura Solemne para el 20º aniversario de la Revolución de Octubre” Op.72 en 1937. Desde los primeros años de la Revolución ocupó cargos oficiales. Desde 1938 hasta 1948 fue presidente de la Unión de Compositores Soviéticos. Gliere tiene un catálogo abundante y alguna de sus sinfonías se interpretan aun hoy con cierta frecuencia (cuanta mas al este de Europa mas), pero quizás las dos obras que mas siguen interpretándose hoy son dos conciertos, el que oiremos en este concierto y uno bien peculiar, el concierto para soprano coloratura y orquesta, en el que trata la voz de la soprano directamente como un instrumento y la pone al servicio de un virtuosismo bien hilado.

El “Concierto para arpa y orquesta” Op.74 que oiremos en manos de Cristina Montes y la JONDE fue compuesto en 1938 y se trata  pues de una obra de carácter romántico poseedora de un gran melodismo, en una época de gran turbulencia por la aparición de estilos musicales progresistas, de los cuales el compositor permaneció totalmente al margen. ¿Es eso criticable? No creo que sea este el lugar de decidir si esto es así o no, en todo caso mas bien toca saber que vamos a disfrutar del que a la postre es uno de los conciertos mas brillantes y mas bonitos de un instrumento que generalmente se oye poco como solista como es el caso del arpa.

Aprovecharemos aquí para hbalar un poco del arpa. Se trata de un  instrumento con un origen muy antiguo que se  podría remontar al año 1200 a. de C. El principio extremadamente sencillo de su construcción ha hecho que desde su lejano origen conservara la forma de un triángulo más o menos regular y adornado, a cuyos dos lados se sujetan naturalmente las extremidades de las cuerdas dispuestas por orden de longitud decreciente.

El arpa de concierto o clásica tiene 7 pedales y 43 cuerdas, se inventó en 1810. De su predecesora, el arpa de bastidor, existe un dibujo fechado entre los siglos VIII y X y fue utilizada hasta mediados del siglo XV por lo trovadores de toda Europa; está provista de cuarenta y seis cuerdas.

El arpa está fabricada en madera y sus cuerdas son de varios materiales, mide 1’7 metros de altura y puede pesar hasta 680 kg. Por medio de un mecanismo de pedales, puede afinarse cada cuerda uno o dos semitonos más alto, pero al cambiar la afinación de una cuerda se modifican todas las del mismo nombre por lo que pueden ser afinadas en Do bemol, Do. o Do sostenido. Al igual que el piano las obras para este instrumento se escriben generalmente para la mano derecha en clave de Sol en segunda línea y la izquierda en clave de Fa en cuarta.

UN GRANDE DEL SIGLO XX

Si hablábamos de la curiosa coincidencia de que los dos primeros conciertos del ciclo hayan empezado con sendas jotas no menos agradable es que los dos incluyan música del finlandés Jean Sibelius. Creo que se trata de una prueba de que Sibelius tiene definitivamente un lugar entre los compositores mas grandes de todos los tiempos… En su caso encontró su propio camino en el siglo XX sin abrazar las vanguardias pero a su vez sin que su discurso musical suene a algo que podría haber sido compuesto 50 años antes en ningún caso.

Hablemos un poco de esta sinfonía. El origen primero de esta Primera Sinfonía se sitúa precisamente en la dialéctica entre la música pura y la programática que había marcado la obra de nuestro compositor hasta ese momento . Sibelius viajó a Berlín en febrero de 1898 donde escuchó la Sinfonía Fantastica de Berlioz. En su cuaderno de notas Sibelius escribió: “O santa inspirazione! O santa dea [diosa]!” . Parece claro que quedó fascinado por la idea de una sinfonía de inspiración literaria  y que a partir de abril de ese mismo año comienza a esbozar un esquema, anotado como “diálogo musical”:

“(I). El viento sopla frío, tiempo frío desde el lago, motto para el primer tempo de la sinfonía

(II). Heine. (El abeto del norte, sueños de una palma del sur)

(III). Un cuento de invierno

(IV). El cielo de Jorma”

El primer tiempo hace referencia a una melodía finesa, el segundo a un conocido poema de Heine, el tercero a la comedia de Shakespeare y el último a una novela de Juhani Aho. Parece  claro que este plan no pasara de esta fase de idea. ¿Tiene relación con la Primera Sinfonía? Sí y no. No lo tiene en cuanto al programa o al plan tonal, ya que es completamente ajeno a ambos. Pero para los estudiosos de Sibelius no cabe duda que este es el origen de la decisión, ya definitiva, de componer su Primera Sinfonía. La segunda si no excluimos a “Kullervo”, aunque efectivamente la primera puramente instrumental, y es así como el propio autor numeró.

Pero como hemos dicho al principio de este post la situación  política de Finlandia en ese momentos era el caldo de cultivo adecuado para  la creación de una obra como esta: una sinfonía que se pusiera al nivel de las centroeuropeas o de las rusas diría mucho de la fuerza del carácter finlandés. A pesar de algún otro intento, la obra de Sibelius lo haría, llegando a considerarse, al menos espiritualmente, la primera sinfonía escrita en Finlandia para demostrar al mundo que era posible

En abril de 1898 Sibelius se sumerge en la creación de esta sinfonía y a finales de ese mes dice: “he trabajado duro durante tres días. Ha sido maravilloso. Estoy trabajando en algo nuevo, alla sinfonia”. Entre los esbozos de esa primavera, un motivo del finale de la futura Primera Sinfonía junto al que hay escrito “Berlioz?”. No sabemos con exactitud cuándo que nuestro autor abandona los planes de una sinfonía programática para convertirse en lo que conocemos, una sinfonía pura, sin temática literaria. Muy probablemente, como sucedió como muchas otras obras (incluyendo gran parte de las sinfonías y poemas sinfónicos) esto pasó de manera natural, mientras la propia obra cobraba vida por sí misma. Se ha descrito muchas veces el método compositivo de Sibelius como “orgánico”, algo que nace de una pequeña semilla y que va tomando vida por sus impulsos internos.

Durante la redacción de la obra (escrita a lo largo de un año) surgieron otras muchas partituras, como la romántica y apasionada música escénica para “Rey Christian” y la fúnebre canción de cuna para coro masculino “Sydämeni laulu” (“Canción de mi corazón”) opus 18 nº6. Durante estos meses Sibelius tenía también una intensa vida social en el mundo artístico finés, pero aquellos días pasó algo fundamental en la historia de Finlandia que sin duda influyó en la sinfonía, la publicación del llamado “Manifiesto de febrero”, que provocó la airada reacción del mundo político, social e intelectual. Muchas obras de estos meses tan turbios tienen un claro significado reivindicativo.

El 26 de abril de 1899, se produdirá el estreno de la obra, sumido en un ambiente de gran opresión y censura, dentro de un concierto en la Universidad de Helsinki con obras de Sibelius dirigidas por el autor. Allí se podrá escuchar el poema sinfónico La ninfa del bosque opus 15 y dos estrenos absolutos, la Primera Sinfonía y el “Canto de los atenienses” opus 31 nº3. La obra inicial es aplaudida, pero de forma más intensa cada movimiento de la sinfonía. Ha sido un éxito rotundo. El verdadero culmen de la noche es sin embargo la obra coral final, que llamaba a la resistencia del pueblo y al patriotismo de una manera nada disimulada. La verdad es que nuestra sinfonía de hoy, también fue entendida en ese contexto como un resultado de la opresión rusa y las ansias de libertad del pueblo finés. La tragedia se podía detectar en esas notas, y sin duda era la tragedia de un país entero. Erik Furuhjelm, el primer biógrafo del autor, vio en ella una tragedia heroica y mitológica, con personajes concretos incluso. El musicólogo Ilmari Krohn incluso imagina ecos de la historia de Kullervo del Kalevala.

Como hemos dicho, en principio y sobre el papel, no hay nada de programático en esta sinfonía, y aunque la situación de Finlandia estaba sin duda en el ánimo del autor, no hay trazas de intencionalidad para plasmar nada en concreto. El crítico Richard Faltin, en su artículo sobre el concierto, observó más sensatamente en la sinfonía los elementos más puramente musicales: “el compositor habla el lenguaje de toda la humanidad, aunque su lengua no es ninguna salvo la suya propia”. Oskar Merikanto contempló su valor histórico: “la obra más grandiosa que la música finlandesa nos ha traído hasta ahora”.

Sin duda hay mucho de Sibelius y de su Finlandia en esta obra,  pero después muchos estudiosos han señalado en esta obra unas fuertes influencias, curiosamente, rusas. Se ha comentado que podría haber influencia de  las sinfonías de Chaikovsky, cuya “Patética” conocía bien, e incluso se ha visto la huella de la Primera Sinfonía de Borodin en el tema principal del primer tiempo. Respecto al primer caso es bastante clara las similitudes (“hay mucho en ese hombre que reconozco en mí mismo”), respecto a Borodin, Sibelius dijo no conocer la sinfonía. En todo caso creo que son dos los aspectos a destacar para plantearse una escucha adecuada de esta obra, por un lado conocer, como hemos dicho, el momento especial de Finlandia que seguro estaba en el ánimo de su compositor y segundo inscribir esta obra en la gran tradición sinfónica europea, un gran hito mas en esa línea que se había extendido de Beethoven a Bruckner.

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