HÄNDEL DE CASA

FICHA DEL CONCIERTO. 

El Mesias, selección del oratorio de Georg Frederich Händel. Orquesta Reino de Aragón, Ricardo Casero, director. P. Friedhoff, soprano, J. Franco, tenor, J. Ramírez, mezzo, G. Celenza, bajo. Federación aragonesa de coros. Coro de escenario: coro enarmonia. Directora de los coros: Noelia Torres. 

Esta será la segunda vez que el oratorio por excelencia suene en los ciclos oficiales del Auditorio y está mas que justificado, para empezar porque son dos ciclos diferentes y para seguir porque se trata de dos propuestas muy diferentes.

Si en diciembre oímos el Mesias en la versión de una de las agrupaciones corales e instrumentales dedicadas al barroco tocado con instrumentos originales  mas prestigiosas del mundo esta vez tenemos un Mesias nacido en nuestra tierra, con una de las orquestas aragonesas, la Orquesta Reino de Aragón y con la Federación aragonesa de coros que se suma con esta versión a la larga tradición de hacer versiones del Mesias denominadas participativas que cuentan con un coro de escenario que canta todos los números (en este caso el coro Enarmonía) al que se unen muchos mas en los números mas populares de la obra logrando asi una espectacularidad que se viene buscando ya desde época del propio Handel.  En aquella ocasión oímos la versión integra de la obra, en este caso se ha buscado aligerar y de los 53 números que componen la obra se han eliminado 13 quedando aun así una versión bastante amplia de una obra en la que la tradición siempre ha aplicado este tipo de cortes.

Una vez comentada la versión (sin olvidarnos de destacar que uno de los solistas también es aragonés como es el tenor oscense Jorge Franco, pasamos a incluir las notas sobre la obra que ya incluimos en la entrada del blog en el pasado mes de diciembre.

George Friedrich Händel 

Los grandes compositores posteriores a Handel lo veneraban “Händel es el compositor más grande que ha existido jamás, me descubro ante él y me arrodillaría ante su tumba.” Dijo de él Ludwig van Beethoven y  “Händel entiende el efecto mejor que todos nosotros, cuando quiere, golpea como un rayo” parece ser que dijo Wolfgang Amadeus Mozart, quien por cierto realizó una versión de este Mesias que ya ha sonado alguna vez en nuestro Auditorio.

Hay una corriente tendente a menospreciar la obra de Handel, comparándola con la de Bach y calificándola casi como música comercial de este momento; desde uego ante una escucha seria como la que promete este concierto del Mesías esos argumentos no tienen la más mínima consistencia.

 Muchos han definido a Hándel como un alemán que aprendió en Italia, y se hizo inglés. Händel nació en Halle (Alemania) un 23 de febrero de 1685, y murió en Londres el 14 de abril de 1759.  Destinado para la abogacía, consiguió convencer a su padre de su pasión por la música y se convirtió en alumno del principal organista de Halle, Friedrich Wilhelm Zachau. A la edad de 17 años, le nombraron organista de la catedral calvinista de Halle y al cabo de un año, Händel viajó a Hamburgo, donde fue admitido como intérprete de violín y de clave en la orquesta de la ópera.

En 1706, insistiendo en su deseo de conseguir prestigio como compositor de ópera, marchó a Italia pasando por Florencia, Roma y Venecia donde conoció allí a los hermanos Scarlatti y a Corelli quienes influyeron de forma notable en su música.

En 1710, Händel regresa a Alemania y se convierte en el director de orquesta de la corte de Jorge, Elector de Hannover (también Jorge I de Inglaterra). Un año más tarde se estrena su obra Rinaldo en Londres con un considerable éxito. En vista de ello, en 1712, Händel decide establecerse en Inglaterra.  Allí recibe el encargo de crear un teatro real de la ópera, que sería conocido también como “Royal Academy of Music”. Händel escribió 14 óperas para esa institución entre 1720 y 1728, que le hicieron famoso en toda Europa. Jorge I le otorga la nacionalidad inglesa en 1727.  Durante el reino de Jorge II, Händel sigue gozando de popularidad y compone más obras como el himno Zadok the Priest para la coronación de Jorge II y, en 1742, se estrena su obra cumbre – el Oratorio El Mesías.

En 1751, Händel pierde la vista pero sigue componiendo y dirigiendo.  A comienzos de abril de 1759 se sintió mal mientras dirigía El Mesías. Terminado el concierto, se desmayó; nunca más volvió a levantarse. Händel murió siendo venerado por todos; fue sepultado con los honores debidos en la Abadía de Westminster. Su último deseo fue morir el Viernes Santo y a punto estuvo de cumplirse: falleció el 14 de abril de 1759, Sábado Santo.

El Mesías 

El Mesías es un oratorio en que se describe la vida de Jesucristo desde su nacimiento hasta su muerte. Consta de tres partes – la primera dedicada al Adviento y nacimiento de Cristo, la segunda dedicada a la pasión, resurrección y ascensión de Jesús y la evangelización de su palabra, y la tercera dedicada al Apocalipsis.   Es curioso que, a pesar de contar todo el ciclo vital de Jesucristo sea considerada una obra de carácter casi navideño y esa en este mes de diciembre cuando se interprete en mayor medida; podríamos decir aquí aquello de “se non é vero, é ben trovato”

La palabra Oratorio significa nos remite claramente a un sentido religioso de la obra que hoy puede parecernos ajenos, pero  el oratorio cuando nació servía para educar al pueblo sobre versos de la Biblia en una época donde pocos podían leer y existían pocos ejemplares de la Biblia.  Aunque la música de El Mesías es muy ostentosa, Händel tomó muy en serio el aspecto educativo de su oratorio.  A la conclusión de su estreno en Dublín, un amigo le felicitó por el entretenimiento.  “¡Entretenimiento!” exclamó Händel. “No fue compuesto para el entretenimiento.  Fue escrito para la educación.”

La obra es inmensa – una verdadera obra maestra – con números para solistas, soprano, contralto, tenor, bajo, coro y orquesta.  Fue compuesto en tan solo 24 días durante el verano de 1741 y fue estrenada en Dublín en abril de 1742 en un concierto benéfico.

El libretista, Charles Jennens, empleó de modo ajustado y con enorme acierto, diferentes pasajes de La Biblia entretejiendo la historia del Mesías. Jennens presentó la obra como si fuese una ópera, dividiéndola en tres actos subdivididos en escenas. La primera parte tiene por tema el Adviento y la Navidad. Se anuncia la venida de Cristo, por lo que nos encontramos con algunos momentos de exaltación, marcados de una gran intensidad expresiva.  La segunda parte ilustra la Pasión, la Resurrección y la Ascensión finalizando con el famoso “Hallelujah”. En la tercera, se relata la victoria de Cristo ante la muerte y el juicio final.  Exceptuando la “Sinfonía” inicial, a modo de obertura o introducción, y la “Pifa”, que celebra el nacimiento de Cristo, ambas para orquesta, la obra es una sucesión de arias  y algún duetto, recitativos y coros.

Durante el Mesías, Händel presta mucha atención a cada detalle dibujando el texto de los pasajes bíblicos a través de la música.  El papel de los profetas se manifiesta en los solistas y coros pero el personaje del Mesías es silencioso. Apenas se le nombra y las palabras de Jesús en los evangelios siempre se citan en tercera persona.   Primera Parte (Adviento y Nacimiento del Mesías): consta de cinco escenas que marcan la profecía de la Salvación (Obertura y el Nº 4); la profecía de la llegada del Mesías (Nº 7); la profecía de cómo será el nacimiento del Señor (Nºs 8 y 11); y la Natividad (Nºs 12-15).

Nº 1 – Sinfonía (obertura): De estilo francés, esta dividida en dos partes: la primera es lenta y sombría (en mi menor) para ilustrar un mundo necesitado de salvación, y la segunda es una fuga rápida y rítmica.

Nº. 4 – And the Glory of the Lord (Isaías 40:5): El coro anuncia una profecía de salvación.  Llegará la gloria del Señor y el mundo será transformado.  El movimiento es casi un baile de alegre anticipación. Y se manifestará la gloria de Dios, y la verá toda la humanidad: El Señor mismo lo ha dicho

Nº 7 – And He shall purify (Malaquías 3:3): La profecía explica como el Mesías limpiará y preparará a sus fieles.  Händel dibuja el texto sobre el concepto de la purificación con una riqueza de líneas melódicas rápidas que interpreta tanto el coro como la orquesta. Y purificará a los hijos de Levi …y traerán a Jehová ofrenda en justicia.

Behold, a virgin shall conceive (Isaías 7:14 y Mateo 1:23) y Nº 8 – O thou that tellest good tidings to Zion (Isaías 40:9 y 60:1): Un recitativo de Contralto anuncia la llegada del Señor a través de una virgen.  He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel (que traducido es) Dios con nosotros.  Le sigue un solo de Contralto, que hace de profeta, anunciando desde el monte más alto de Sión la buena nueva de la llegada de la Luz divina. El coro completa el movimiento, como si fuera el pueblo de Sión que ha escuchado con alegría la profecía.  Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta con fuerza tu voz, anunciadora de Jerusalén; ¡levántala sin temor! Di a las ciudades de Judá: ¡Ved aquí al Dios vuestro! Levántate, resplandece; porque ha venido tu luz, y la gloria de Jehová ha nacido sobre ti.

Nº 11 – For unto us a child is born (Isaías 9:6): Este número se basa en tres lineas musicales.  El primero es un fraseo alegre de mucha agilidad “For unto us a child is born” donde las voces se regocijan en el nacimiento del Señor.  Le sigue un pasaje acentuado y marcial “And the government shall be upon his shoulder” explicando cómo el Mesías llevará el peso del mundo sobre sus hombros y termina, con un grito ostentoso “Wonderful, Counsellor, Almight God” usando los nombres con los que se denominará al Redentor.   Porque un niño nos es nacido, Hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; Se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Nº 12 – Pifa (sinfonía pastoral): Un movimiento instrumental de belleza inolvidable basado en una melodía popular de Calabria (Italia) donde la melodía baila suavemente sobre una nota pedal del bajo (en italiano, “pifa” significa gaita). Presenta una escena de paz y tranquilidad donde los pastores velan la noche junto a sus rebaños en los montes de Judea.

Nºs 13-14 – There were shepherds abiding in the field (Lucas 2:8-11, y 2:13): Aparece un ángel que describe la escena.  Es una secuencia de recitativos y ariosos para Soprano.  Había pastores que velaban y guardaban la vigilia de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.  La solista sigue con un segundo recitativo. Y les dijo el Ángel: No temáis, pues os anuncio una gran alegría para todo el pueblo. Hoy os ha nacido, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo, nuestro Señor.” La música cambia radicalmente “Y de pronto, se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, alabando a Dios y diciendo…”

Nº 15 – Glory to God (Lucas 2:14): Entra un coro de ángeles.  Otra vez, Händel utiliza el dibujo musical con notas rápidas y altas para “Glory to God” (Gloria al Señor) y notas bajas y calmas para “And peace on Earth” (y paz a la tierra).   “Gloria a Dios en las alturas y paz a la tierra y a los hombres de buena voluntad.”

Segunda Parte (pasión, resurrección y ascensión de Jesús y la evangelización de su palabra): consiste en siete escenas que marcan la crucifixión y agonía del Señor en la cruz (Nºs 19, 21, 26 y 27); el

comienzo de la evangelización (Nºs 33 y 34); y el triunfo final de la palabra del Señor (Nº 39).

Nº 19 – Behold the Lamb of God (Juan 1:29): El número más solemne del oratorio.  El coro se dirige directamente al público, solicitándoles imperiosamente ver el sacrificio del Mesías.  Invoca el peso enorme que llevó el Señor. He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Nº 21 – Surely, He hath borne our griefs (Isaías 53:4-5): Este número, muy marcado rítmicamente, indica el clamor ante el sufrimiento de Jesús en la cruz y da paso a un momento legato de profunda tristeza donde Händel dibuja el texto correspondiente “Por nuestros pecados El fue herido y por nuestras iniquidades fue molido”, para volver al ritmo marcado del comienzo, pero esta vez con un sentimiento de comprensión y reconocimiento del gran sacrificio.   Ciertamente, Él cargó con nuestros sufrimientos y nuestras penas.  Por nuestros pecados Él fue herido, y por nuestras iniquidades fue molido. Por darnos la paz, cayó sobre Él el castigo

Nºs 26-27 – Thy rebuke hath broken His heart (Salmos 69:20) y Behold, and see if there be any sorrow (Lamentaciones 1:12): A través de este recitativo y aria para Tenor, llegamos al momento cumbre de la muerte de Jesús en la cruz – un momento de abandono y soledad.  En vez de usar unos coros y orquestación grandiosos, Händel recurre a la sencillez de una melodía tremendamente bella y evocadora.    El escarnio ha quebrantado su corazón, y está acongojado. Buscó quien se compadeciera de Él y no lo hubo; tampoco hallo ninguno para consolarle.  Mirad, y ved si hay dolor como su dolor.

Nº 33 – The Lord gave the word (Salmos 68:11): Entramos en un momento central en el Oratorio en el que se deja la tristeza y se da paso a la celebración por la evangelización.  Empieza con un unísono de las voces masculinas anunciando la Palabra y, después dibuja la evangelización con una música repetitiva que va aumentando en intensidad y velocidad.   El Señor dio la palabra; una gran multitud de mensajeras (anunciaban las buenas nuevas).

Nº 34 – How beautiful are the feet (Romanos 10:15) y Break forth into joy (Salmos 68:11): La genialidad de Händel inserta un duetto de voces graves que alaba “los pies de los que anuncian la paz” sirviendo el concepto de la paz para dar un carácter tranquilo al número.  Ante la exaltación de júbilo (break forth into joy), Handel vuelve a dar entrada al coro para aumentar la percepción de gozo y alegría. ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! ¡Griten de alegría! Ya reina tu Dios.

Nº 39 – Hallelujah (Apocalipsis 11:15, 19:6, 19:16): Probablemente el coro más famoso del Oratorio, Händel mismo dijo mientras lo componía “pensé que veía delante de mí a todo el cielo y al mismísimo Dios”. La leyenda dice que, en su estreno, Jorge II, se puso de pie al escuchar el movimiento, y, desde entonces, se estableció la tradición en Inglaterra de escuchar este número de pie.  La palabra “Hallelujah” significa “alabanza a Dios”.  Händel combina el texto con la música creando un crescendo majestuoso de sonido que es el cenit de la obra.     ¡Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina! Los reinos del mundo han pasado a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos. Rey de Reyes, Señor de Señores.

Tercera Parte (alabanza por la victoria del Mesías sobre la muerte): consta de cuatro escenas, basadas principalmente en textos de Corintios I, que marcan la promesa de la redención después de la caída de Adán (Nº 41); el día del juicio final (Nºs 42 y 43); la victoria sobre la muerte y el pecado (Nºs 44 y 45), y, la glorificación de Cristo (Nº 47).

Nº 41 – Since by man came death (Corintios I 15:21-22): Comienza la tercera parte con un movimiento que describe perfectamente la genialidad de Händel al dibujar el texto de los versos con música.  Contrastan dos frases muy distintas: Las palabras sobre la muerte, son el único momento a capella del coro (sin acompañamiento orquestal), con acordes graves y tristes, mientras la segunda, la anunciación de la resurrección, da entrada a un pasaje rápido y alegre con toda la orquestación.  Simplicidad y economía empleadas con gran efectividad.  Es interesante el simbolismo utilizado en estos textos.  Adán, un hombre, peca y trae cómo castigo la muerte.  El Mesías, en cambio, también hombre, redime al mundo y le da vida.

De hecho, ya que la muerte vino por medio de un hombre, también por medio de un hombre viene la resurrección de los muertos.  Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir.      Nº 43 –The trumpet shall sound: Händel conocía bien cómo mantener viva la atención e interés de su público durante el concierto. En este movimiento, utiliza un dúo de trompeta y oboe para anunciar el resonar de la trompeta que anuncia el Juicio Final.  En vez de ser amenazante, el movimiento es de pompa y grandeza con una trompeta vistosa y extravagante.

Nºs 44-45 – Then shall be brought to pass (Corintios I 15:54), O death where is thy sting? (Corintios I 15:55-56) y But thanks be to God (Corintios I 15:57): Este duetto de Contralto y Tenor seguido por un coro trata de la victoria sobre la muerte y el pecado.  El duetto es quizás uno de lo más bonitos de todo el repertorio de Händel y la entrada del coro es una continuación del desarrollo de este dando lugar a un momento de tranquilidad antes del majestuoso final.  Con estos números, se vuelve a demostrar que aunque se conoce El Mesías como una obra de grandeza y pompa, es más una obra contemplativa. Entonces se cumplirá la palabra que está escrita: “Sorbida es la muerte en victoria”. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde oh sepulcro, tu victoria?  El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. ¡Pero gracias a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!

Nº 47 – Worthy is the Lamb that was slain y Amén (Apocalipsis 5:1213): Este coro final es de alabanza en su totalidad.  Consiste en tres partes: empieza con una introducción majestuosa, con toda la orquesta y coro aclamando la dignidad del Cordero – es muy similar en estilo a un preludio de órgano. En la segunda parte, Händel utiliza una fuga rápida para escenificar el poder, la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor del Mesías en forma de canto y baile jubilosos.  Termina con el Amén (que significa “que así sea”) – esta última parte prolongada por más de tres minutos es como si Händel quisiera resaltar su deseo de reafirmar la redención total. El Amén es una obra maestra de contrapunto que culmina en un final grandioso, de un “la” agudo para sopranos y tenores, y con dos cadencias finales.  Händel demuestra así su maestría en composición coral  utilizando tres estilos distintos para expresar la grandeza del Señor.

Digno es el Cordero que ha sido sacrificado, y que nos ha redimido a Dios con su sangre, de recibir el poder, la riqueza, la sabiduria, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.  Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s