SOÑAR, TAN NECESARIO

FICHA DEL CONCIERTO.

El Sueño de una Noche de Verano, música incidental de Felix Mendelssohn sobre la comedia de William Shakespeare. Orquesta Sinfónica Goya, LaMov compañia de danza, Enchiriadis, grupo vocal femenino, Rebeca Cardiel, soprano, Beatriz Gimeno, mezzo, Gema Cruz, actriz, Jorge Gay, espacio escénico, Fernando Medel, iluminación, Alfonso Pablo, dirección escénica, Juan Luis Martínez, director musical. Sábado 13 de febrero 20 horas. Concierto de presentación de la XXII Temporada de Grandes Conciertos de Otoño. Domingo 14 de febrero, XXXVI Ciclo de Introducción a la música del Auditorio de Zaragoza.

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UN SUEÑO TAN REAL Y TAN EMOCIONANTE.

El concierto que vamos a comentar es uno de esos en los que la música tiene muchísimo interés pero de los que es importante enmarcar, contar un poco el cómo y el quién de lo que vamos a ver en escena. Este concierto es fruto del tesón y del trabajo colectivo de un buen número de agentes culturales de la ciudad.  Zaragoza ha sido una ciudad que si ha pecado de dos cosas en el ámbito cultural ha sido por un lado de cainita y por otro lado de quererse poco y mal y este proyecto parece ser una esfuerzo justo en lo contrario. Una orquesta sinfónica, una compañía de danza y una agrupación vocal de conocida trayectoria en la ciudad deciden sumar esfuerzos para hacer por primera vez una producción escénica que con medios más que austeros sume y con mucho esfuerzo y talento haga lucir el mucho talento artístico que hay en la ciudad, y lo haga con música y texto de dos genios como William Shakespeare y Felix Mendelssohn en un espectáculo que se podría presentar mañana mismo en cualquier capital europea con la cara bien alta.  Dentro de este talento no es menos importante la aportación de otras artes aparte de la música y la danza como es el teatro que vendrá servido por Gema Cruz y Alfonso Pablo que actúa y dirige la parte escénica y las artes plásticas aportadas por ese prodigio de sensibilidad y emoción en la pintura que es Jorge Gay. Un proyecto modesto, pero ambicioso que no sería posible sin el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza y sin el trabajo entregado de ese lujo que es el equipo del Auditorio de Zaragoza. Dicho todo esto, tan necesario, hablemos de música, que a eso hemos venido.

MENDELSSOHN: UN GRANDE A REIVINDICAR.

Hay músicos en la tradición europea nacida a partir del clasicismo que parecen ostentar una “gloriosa segunda división” tras los  Haydn, Mozart y Beethoven. No tuvo que ser fácil componer en la primera mitad en medio del naciente y pujante romanticismo alemán y tras las sombras de estos genios a las que el propio Mendelsshon añadió una mas… la inmensa sombra del gran Johan Sebastian Bach. Viendo hoy la obra de Mendelssohn, que murió con tan solo 38 años no debe de dejarnos sorprender ese talento de moverse y crear en medio y detrás….de esos grandes genios y de aun así crear una música que no es heredera de la tradición mas de lo estrictamente necesario (que no es poco). Mendelssohn se movió con comodidad en el lenguaje del primer romanticismo que desarrollaba todavía la forma sonata pero que a su vez tenía un impetú creativo que lo llevaba más allá y que le hacía tener inquietudes cercanas a otras artes como la literatura o la pintura, y podemos decir por ejemplo que sino fue el padre del poema sinfónico quizás si fue uno de sus abuelos y desde luego en este parentesco las músicas que sonarán tienen bastante que ver.

PESADILLA ANTES DEL PLÁCIDO SUEÑO

Los responsables del espectáculo se han permitido la licencia de sumar a la música incidental integra escrita por Mendelssohn para El Sueño de una noche de verano, la obertura de una música que nos pone más en el mundo de la pesadilla que en el del plácido y juguetón juego shakespeariano. La Primera Noche de Walpurgis nos situa temporalmente justo entre la precoz obertura y el resto de la música incidental del resto de la música escrita para la comedia de Shakespeare que nos ocupa pero al igual que esta, está escrita con una clara finalidad poética, en este caso se trata de una cantata escrita para un texto de Goethe. Die erste Walpurgisnacht (La primera noche de Walpurgis) es una cantata profana para solistas (alto, tenor, barítono, bajo), coro, y orquesta escrita por Felix Mendelssohn. Se completó una primera versión en 1831, pero la obra fue  revisada extensamente antes de publicarla con el número de Opus 60 en 1843. Como hemos dicho el texto proviene de un poema de Johann Wolfgang von Goethe, y habla de los intentos de los druidas en las montañas de Harz para practicar sus rituales paganos frente a  las nuevas y dominantes fuerzas cristianas. La música de la obertura tiene un fuerte carácter drámatico perfecta para introducirnos en el bosque de Shakespeare.

UN SUEÑO EQUILIBRADO Y PERFECTO

La historia de la música incidental que escucharemos en este concierto es verdaderamente curiosa porque oyéndola entera y sin tener los datos nadie podría adivinar que la obertura es una obra escrita por un chico de 17 años, que justo 17 años después cuando ya era  director musical de la Real Academia de las Artes y de la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig, recibió el encargo por parte del rey Federico Guillermo IV de Prusia de escribir la música para una representación del sueño de una noche de verano del genial William Shakespeare que curiosamente ya había sentido esa precoz atracción por la pieza de Shakespeare. Así, el mágico mundo de hadas, silfos y espíritus del bosque, de inocente amor, imbuido en un ambiente fresco, algo nebuloso y fantástico que sólo una mente genial como la de William Shakespeare podría concebir, encuentra su lugar en la pieza teatral El sueño de una noche de verano, que hacia 1826 sedujo sobremanera al entonces compositor de diecisiete años Felix Mendelssohn. Tal pasión lo llevó a concebir una pieza realmente perfecta y de deliciosa factura: una Obertura con número de Opus 21. Desde su delicada introducción Mendelssohn nos adentra en su propio mundo de fantasía, de contornos refinados gracias a una instrumentación transparente y delicada. Como dice David Ewen: “Con esta música (el autor) nos da una muestra del Romanticismo como una flor completamente abierta”.

La obertura fue concebida originalmente para dos pianos para más tarde orquestarla como la conocemos y tuvo su primera presentación pública en febrero de 1827 en Stettin, Alemania, bajo la dirección de Karl Löwe.

Sin embargo,  como hemos dicho, justo la edad que tenía Mendelssohn al componer la Obertura de El sueño de una noche de verano fue exactamente el número de años que pasaron para que él retomara el tema shakespereano y escribiera una pieza más consistente sobre el tema. Ello se debió a una comisión que le hiciera el rey Federico Guillermo de Prusia para acompañar la representación teatral de la pieza de Shakespeare en la apertura de un nuevo teatro en Postdam. Así, Mendelssohn escribió la música incidental con un total de doce secciones (catalogadas éstas como Opus 61), que además incluían su Obertura de adolescencia, y que fue estrenada en su versión integral el 18 de octubre de 1843.

La primera sección de dicha música incidental es un Scherzo, frágil, volátil y altamente sugestivo, y que es una perfecta continuación a la delicadeza de la Obertura, y constituye un interludio orquestal entre los actos I y II de la obra teatral, como prefacio a la escena donde el público se sumerge en el mundo fantástico propuesto por Shakespeare, aquel de Puck, Oberón y Titania. Posteriormente, Mendelssohn escribió una sección con coro femenino, soprano y mezzosoprano y más adelante un Intermezzo posterior al acto II. Dicho trozo precede la acción en la que Puck, por un terrible error, provoca que Lysander se enamore de la doncella equivocada, Helene, mientras que la amada real del susodicho, Hermia, se encuentra desolada, perdida y muy asustada en lo profundo del bosque. El movimiento siguiente es música de “fondo” en la cual Titania tiene una escena de amor con Bottom. Sigue una de las más bellas páginas escritas jamás por Mendelssohn, un Nocturno, y que estaba pensado para escucharse momentos antes de que cayera el telón del acto III. Aquí escuchamos una muy romántica canción sin palabras ejecutada por el corno francés, y que nos pinta la escena en la que Puck vuelve a Bottom a su estado humano original, rocía los ojos dormidos de Lysander con un elixir mágico y con todo ello volverán los personajes a la “normalidad”. Al terminar tan sensible música nos encontramos con la archifamosa Marcha nupcial con su tan identificable toque de trompetas inicial, después de lo cual concluye la música incidental con varias secciones en las que vuelve a ser escuchado el coro y las solistas, una Marcha fúnebre y la Danza de los payasos. En este concierto oiremos la versión integral de la música de Mendelssohn con una selección de los textos de la comedia shakespeariana; una deliciosa manera de acercarse a un texto y una música tan maravillosas.

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