ZARZUELA PORQUE SI

FICHA DEL CONCIERTO

Gala de Zarzuela. Coro Amici Musicae del Auditorio, Javier Garces, Elena Ruiz, directores. Monserrat Martí, soprano, Beariz Gimeno, mezzo, Nacho del Rio, cantador. Chefa Blasco, barítono Miguel Angel Tapia, piano

A la hora de ponerme a escribir la entrada del blog he estado tentado en ponerme a justificar la presencia de la zarzuela en este ciclo una vez mas, y de empezar a dar argumentos del tipo de “es nuestra y tenemos que reivindicarla” etc… pero de inmediato me ha venido a la cabeza el titular de este post, Zarzuela porque si… Cuando cantantes como Anna Netrevko, Elina Garanca o Roberto Alagna (por poner tres nombres ajenos a lo hispano) incluyen romanzas de zarzuela en su repertorio nadie les pide una explicación, si están allí es porque la música es de calidad. Poca reivindicación necesita la zarzuela cuando es tratada con dignidad, cuando la interpretan buenos cantantes, con un adecuado apoyo orquestal, sin trampa ni cartón y en caso de versiones escénicas lo mismo pasa si hay un director teatral y una “misse en scene” en condiciones.

El concierto que comentamos nos presenta un buen número de fragmentos que en absoluto necesitan ser reivindicados; solo necesitan ser cantados como debe ser para que el público los descubra y disfrute.

REPASANDO LA HISTORIA

Antes de comentar un poco los títulos de este concierto no vendrá mal retomar el repaso histórico sobre el género que ya vertimos en una entrada anterior

La zarzuela es sin duda un género español, con derivaciones en la América de habla hispana  (está a punto de salir una nueva grabacion de Cecilia Valdéz, la gran zarzuela cubana, por poner un ejemplo) cuyos primeros orígenes se sitúan en el siglo XVII en el pabellón de caza del Palacio de la Zarzuela (lugar llamado así por el gran número de zarzas que lo rodeaban) en la época del rey Felipe IV.  Este monarca con el cual España siguió en franca decadencia, era por el contrario un gran amante del teatro y en concreto  (esto suele ser un símbolo de decadencia en los monarcas) a los espectáculos musicales cargados de efectos de todo tipo; así, le encantaba celebrar representaciones nocturnas y todo tipo de fiestas cortesanas, con música. Con la finalidad de Aprovechar los momentos de descanso en los espectáculos contrataba compañías madrileñas que representaban obras donde se alternaba el canto con pasajes hablados. Las primeras zarzuelas nacieron como pequeños experimentos, un género musical que se situaba entre el teatro, el concierto, el sainete y la tonadilla.

 El jardín de Falerina (1648), La fiera, el rayo y la piedra (1652), Fortunas de Andrómeda y Perseo (1653), El golfo de las Sirenas y El laurel de Apolo, todas de Pedro Calderón de la Barca, son consideradas las primeras zarzuelas.

 Los temas de estas primeras zarzuelas son mitológicos. El golfo de las Sirenas, estrenada en 1657 en el Palacio de la Zarzuela, está basada en dos episodios de La Odisea de Homero. El laurel de Apolo, estrenada el 4 de marzo de 1658 para celebrar el nacimiento del príncipe heredero Felipe Próspero y La púrpura de la rosa, también de Calderon yestrenada en el coliseo del Buen Retiro, el 17 de enero de 1660, están basados en fábulas de Ovidio de su obra Metamorfósis.

 El compositor Juan Hidalgo, autor oficial de música teatral para la corte, puso música a la obra de Calderón Celos aún del aire matan, estrenada en el coliseo del Buen Retiro, el 5 de diciembre de 1660y que fue hace poco recuperada en el Teatro Real de Madrid; su argumento esta basado en la fábula de Céfalo y Procris de la Metamorfosis de Ovidio. Otras obras de Calderon son: Eco y Narciso(1661), Ni amor se libra de amor (1662), El asno de oro, La estatua de Prometeo…, todas basadas en temas clásicos y mitológicos.

  La zarzuela tuvo su primer gran auge a finales del siglo XVII y decayó en el siglo XVIII debido a la invasión de música italiana durante la época de los primeros Borbones. Felipe V prefería la música cantada en italiano al desconocer la lengua española. La zarzuela tuvo que dejar paso a la ópera, representada por compañías italianas que Felipe V trajo a España. Entonces, la zarzuela trató de adaptarse a la manera italiana debido a la preferencia del público por la ópera, fracasando.

 Aunque los italianos triunfan, destaca en este tiempo el éxito de la zarzuela barroca Viento es la dicha de amor (1743) del bilbilitano José de Nebra y Antonio de Zamora. Aprovechamos para decir aquí lo interesante que sería realizar una producción escénica de Viento es la Dicha de Amor en escenarios aragoneses (el año pasado se hizo en el Teatro de la Zarzuela y paso completamente desapercibido, probablemente por lo inapropiado de la elección del director musical).

 Con la subida al trono de  Fernando VI  aumenta el esplendor de la ópera italiana y el hundimiento de la zarzuela. A Fernando VI, le sucede Carlos III, que no es muy aficionado a la música italiana; prefiere las óperas menores, las zarzuelas mitológicas y costumbristas. Don Ramón de la Cruz es el primer autor que abandona los temas mitológicos para centrarse en temas costumbristas madrileños que se acercan más a las zarzuelas que hoy conocemos. Quien complace a la deidad acierta a sacrificar (1557) fue su primera zarzuela.

 Don Ramón de la Cruz y el compositor Antonio Rodíguez de Hita formaron un importante dúo en composiciones de zarzuela. Sus obras se representaban en funciones nocturnas veraniegas a beneficio de los cómicos, destacan: Las segadoras de Vallecas (1768) y Las labradoras de Murcia. A finales del siglo XVIII la zarzuela está a punto de desaparecer, sustituida por la ‘tonadilla escénica’ (género lírico-dramático menor con melodías populares españolas y temas costumbristas y humorísticos).

 Aunque este tipo de teatro cantado, marcadamente cómico, de corta duración, ya contaba con antecedentes en el siglo XVII (las tonadillas formaban parte de las grandes piezas teatrales, comedias, óperas, tragedias o zarzuelas), no es hasta la segunda mitad del siglo XVIII cuando la tonadilla escénica, como género independiente, alcanzó su mayor popularidad.

 El auge de la tonadilla escénica, y el apogeo de la ópera italiana, está íntimamente relacionado con el reinado de Carlos III (1759-1789). Este monarca, después de haber reinado en Nápoles durante 25 años, se instaló en España e impuso como moda el cantar tonadillas en las comedias.

 La tonadilla se diferencia del sainete en que el segundo es una pieza hablada y la tonadilla es cantada, literariamente ambos son similares. Su argumento es simple, predomina el personaje y apenas hay acción, esta es expuesta por el personaje. La finalidad del texto es divertir al público, provocar su risa, y al mismo tiempo, exponer una crítica social y transmitir alguna moraleja de lo representado. La estructura musical está fuertemente relacionada con el texto, así consta de tres partes: Introducción, en la que se expone el asunto, dirigiéndose directamente al público habitualmente. Sección central, en la que se centra la acción del argumento. Sección final, que a menudo no guarda relación con el argumento, soliendo ser unas seguidillas y un número de despedida. Este esquema no fue rígido y a medida que la tonadilla evolucionó fue cambiando. Cuatro ejemplos de tonadilla escénica son los que actualmente se representan en el Teatro de la Zarzuela: El majo y la italiana fingida (1778), Garrido enfermo y su testamento (1785), Lección de música y bolero (1803) y La cantada vida y muerte del general Mambrú (1785).

 Napoleón al ocupar España (1808-1814) barrió la ópera italiana, trayendo la ópera cómica francesa, que no triunfó. Al término de la guerra regresó la ópera italiana que triunfaba en toda España, a excepción de Madrid y otras ciudades donde esta lengua provocaba rechazo.

 Con la llegada del Romanticismo el nacionalismo musical español quiso imitar la ópera italiana en lengua castellana, con temas mitológicos, heróicos que pronto se abandonaron por una temática basada en la lengua castellana. La zarzuela resurgía.

 A mediados del siglo XIX comienzan a proliferar las zarzuelas justo bajo esa premisa: eran un género local pero ya no se veía como una intromisión utilizar aspectos italianos o danzas venidas de otros paises. Los compositores Hernando, Barbieri, Gaztambide, Oudriz, Inzenga, Salas y otros, fundan la Sociedad Artística, difusora de la zarzuela por toda España. Luis de Olona será el presidente, Gaztambide el director de orquesta, Barbieri director de coros y Francisco Salas director de escena. De esta sociedad destacan los éxitos: Jugar con fuego, estrenada en 1851 en el Teatro del Circo y Los diamantes de la corona (1854), ambas de Francisco Asenjo Barbieri, y Catalina, de J. Gaztambide, iniciándose una nueva etapa para la zarzuela.

 En 1853 Emilio Arrieta se pasó a la zarzuela, estrenando, con gran éxito, en el Teatro del Circo su primera obra: El dominó azul, con libreto de Francisco Camprodón. Ese mismo año, el 6 de junio Arrieta estrena El grumete. Arrieta se incorporó a la Sociedad Artística, al tiempo que tres de sus componentes iniciales, Odruid, inzenga y Hernando, salieron de ella debido a una ampliación de capital que no se pudieron permitir. Arrieta reforzó económicamente la Sociedad Artística al tiempo que su aspecto musical se dejó llevar por tendencias italianizantes. Un año después de su marcha Odruid solicitó su reingreso pudiendo aportar el capital requerido.

 1854 es el año en que triunfan: Aventura de un cantante y Los diamantes de la corona, de Barbieri; Catalina y El alma de Cecilia de Gaztambique. En 1885 Fernandez Caballero estrena en el Teatro del Circo La vergonzosa de Palacio; este mismo año Arrieta estrena Guerra y muerte y, el 21 de septiembre, su más famosa obra: Marina.

 Este éxito de la zarzuela en Madrid pronto se extiende a otras capitales españolas. Nicolau Manent y Francesc Porcell estrenan en el Liceo de Barcelona La tapada del Retiro y No más zarzuela, respectivamente. En estos tiempos, las zarzuelas estaban influenciadas por la ópera italiana y la ópera cómica francesa, no tardando en adaptarse al folklore regional y más en particular al folklore local, pasando a estar protagonizada por personajes de la calle que hablan el lenguaje del pueblo. Por ejemplo, en la zarzuela madrileña, tópicos como: la forma castiza de expresarse, situaciones y lugares madrileños, el uso de ritmos musicales como el chotis, la mazurca (aunque ninguno de estos tiene orígen madrileño, el schottisch, es una danza alemana de origen escocés y la mazurca es una danza nacional polaca)…

 ¿Qué es el ‘género chico’? La principal diferencia entre el ‘género chico’ y la zarzuela grande es el tiempo de duración y el número de actos. La zarzuela suele tener dos o tres actos y el ‘género chico’ solo uno.Su nacimiento se sitúa en El Recreo (1867), un pequeño teatro de la madrileña calle la Flor. El ‘género chico’ fue promovido por empresarios y creado por un grupo de actores cómicos, Juan José Luján, Antonio Riquelme y José Vallés, para impulsar el teatro por horas en el que, en un mismo día, se representaban varias obras. La menor duración de las obras (menos de una hora) abarataba el coste de las localidades, llegando hasta las clases humildes que abarrotaron el teatro. Las recaudaciones aumentaron espectacularmente, así como la producción de obras. Este fue el nacimiento del ‘género chico’, llamado así no por ser un teatro de menor calidad, sino por ser más breve.Como hemos dicho también se ha denominado, erroneamente, a la zarzuela en general ‘género chico’ en contraposición a la ópera, queda aquí aclarado el entuerto. Una de las mayores diferencias entre el ‘género chico’ y la zarzuela es el argumento. La zarzuela grande se basa en temas dramáticos o cómicos de acción complicada, ‘el género chico’ trata el teatro costumbrista, reflejando la vida cotidiana madrileña. Respecto a la música, esta es pegadiza, tarareable, hecha para servir al texto. Sus melodías van desde lo bailable, gracioso, hasta lo sentimental y amoroso. Toda su música está basada en el folklore español: boleros, jotas, seguidillas, soleás, pasacalles, fandangos, habaneras, valses, mazurcas, polkas y, por supuesto, el chotis.

 La crítica denostó este nuevo teatro pero el público lo aplaudío, creándose tres nuevos teatros: el teatro Martín, el teatro Lara y el Eslava. Más tarde, los inventores de este nuevo tipo de teatro se trasladarán de El Recreo a el teatro Variedades, situado en la calle Magdalena. En 1873 se inagura el Teatro Apolo, templo del ‘género chico’.

 En sus inicios (1844) el ‘género chico’ se representaba sin música. La primera obra en la que se incorpora música es La canción de la Lola (libreto de Ricardo de Vega, música de Chueca y Valverde), estrenada en 1880 en el teatro Alhambra, en la calle Libertad.

 El ‘género chico’ llegó a su máximo explendor en 1886 con el estreno de La Gran Vía (Chueca y Valverde) el 2 de julio en el Teatro Felipe (Madrid).

 Algunos de los compositores del ‘género chico’ son: Manuel Nieto, Ruperto Chapí, Federico Chueca…

 En cuanto a obras maestras: El Santo de la Isidra, La fiesta de San Anton, Chateu Margaux, El pobre Valbuena, La alegría de la huerta, La verbena de la Paloma, la canción de la Lola, Agua, azucarillos y aguardiente, La revoltosa…

 El teatro Apolo fue construido en el antiguo solar del convento del Carmen, con una capacidad para dos mil quinientos espectadores. Fué inagurado el 23 de marzo de 1873 con la intención de representar comedia española. Sus inicios no fueron del todo buenos debido al excesivo precio de la entrada (dieciocho reales) y a que estaba un poco alejado del centro de la ciudad.

 La consagración de este teatro no le llegó hasta diez años después cuando se orientó hacia el “género chico” y el llamado ‘teatro por horas’. Estrenándose en él las obras cumbre de este género: La verbena de la Paloma, El año pasado por agua, El dúo de la africana, La revoltosa, Cádiz, Agua, azucarillos y aguardiente, La reina mora…

 El éxito de este teatro obligó a los empresarios a mantener los espectáculos de zarzuela durante todo el año, incluso en verano; dando origen a los llamados teatros estivales construidos en madera, al aire libre y generalmente en lugares poblados de árboles. Destacan el teatro Recoletos, Felipe , Eldorado, Maravillas y Tívoli.

 El teatro Felipe, llamado así por su fundador, Felipe Ducazcal, estaba situado en el paseo del Prado, cerca del Palacio de Correos y Telecomunicaciones, fue inagurado en mayo de 1885 por la compaía de cómicos del teatro Variedades. En este teatro se extrenó en 1886 La Gran Vía. Otras obras representadas en el teatro Felipe son: Los valientes, de Javier de Burgos, ¡Al agua patos! de Jackson Veyán y Angel Rubio, De Madrid a París, de Jackson y Chueca y El chaleco blanco de Ramos Carrión y Chueca.El teatro Felipe fue trasladado a la calle Bailén y posteriormente desapareció.

 En el teatro Recoletos, situado en la calle de Olózaga, destaca el estreno de Los bandos de Villafrita, caricatura de los políticos más conocidos de aquella época, con texto de Navarro Gonzalvo y música de Caballero. Este teatro se cerró en 1894 y poco después sufrió un incendio que lo hizo desaparecer.

 El teatro Príncipe Alfonso fue construido para circo en 1863. En él se representaron muy distintos géneros, conciertos sinfónicos de la Sociedad de Conciertos, y obras como Certamen nacional, con libreto de Perrín y Palacios y música de Nieto; Trafalgar, texto de Javier de Burgos y música de Gerónimo Giménez; y Los voluntarios, de Irayzoz y Giménez.

El teatro Eldorado estaba situado en el solar donde se encuentra hoy la Bolsa de Madrid. Se inaguró en 1897 y se cerró en 1903 a causa de un incendio. Sobre sus ruinas se construyó el Tívoli. En Eldorado se estrenaron obras como El poble diablo de Celso Lucio, Quinito Valverde y Torregrosa; y El Barquillero de López Silva y Chapí.

 El teatro Maravillas se inaguró en 1886. En este teatro se estreno la obra de Chapí y Estremera Las hijas de Zebedeo. Otros teatros menores en los que se presentaron obras del género chico fueron el Novedades, Moderno, Cómico y Romea. También fue importante el teatro Eslava ya que durante algún tiempo incluyó al género chico entre sus representaciones. Fue construido en 1871 por bonifacio Eslava, hermano del músico Hilarión Eslava. En sus comienzos estuvo destinado a salón de conciertos y almacén de instrumentos musicales. En 1873 José Leyva lo arrienda y reconvierte la planta baja en un gran café, sobre el cual se construyó un teatro de dos pisos en el que se cultivaba el género atrevido, calificado entonces como subido de color. Este café fue tan famoso que llegó a ser citado en La Gran Vía: “Te espero en Eslava tomando café”.

 Más tarde, Bonifacio Eslava trata de lavar la cara al locar y dignificar su nombre. Es cuando comienzan a estrenarse zarzuelas de un acto, de calidad bastante alta. Triunfaron obras como: A la plaza, Ya somos tres Torear por lo fino, De cádiz al puerto, Cómo está la sociedad, Toros de puntas y Coro de señoras.

 En 1894, con el Eslava, Chapí se aventura como empresario. En su primera temporada se representaron cuatro obras, las tres primeras pasaron sin pena ni gloria y la cuarta alcanzó gran éxito. Fueron Flores de mayo, El moro Muza, Una aventura en Oriente y la aclamada El Tambor de Granaderos.

 Posteriormente y hasta su cierre se representaron: El cortejo de Irene, La alegría de la huerta y Viaje de instrucción. El 6 de marzo de 1856 la Sociedad Artística decidió emprender la construcción de un nuevo teatro, destinado exclusivamente a la música lírico-escénica, abandonando el Teatro del Circo, lugar que empezaba a quedarse pequeño. El dinero para comenzar las obra lo aportó el banquero Francisco de las Rivas. Levantaron el teatro en un solar cercano a la Carrera de San Jerónimo, detrás del Congreso de los Diputados. Desde un primer momento tuvieron claro el nombre: Teatro de la Zarzuela, aunque éste nombre produjo discusiones entre favorables a la palabra “zarzuela” para designar a este nuevo teatro(durante mucho tiempo fue conocido como el Teatro Jovellanos), y desfavorables que hubieran preferido designarle de la Ópera Cómica o Lírico Español.

 El teatro se inaguró el 10 de octubre, por fín la zarzuela tenía una sala que dignificara el género; unas excelentes cualidades acústicas, cuatro plantas y capacidad para 2.500 expectadores. El diablo en el poder, con música de Barbieri, y letra de Francisco Camprodón, estrenada el 14 de diciembre de 1846, fue el primer éxito en este nuevo edificio. Otras obras estrenadas serán: Un tesoro escondido (Barbieri, 1861), Pan y Toros (Barbieri y José Picón, 1864) y un largo número de obras de Arrieta, Gaztambide, Oudrid… Otro nuevo compositor que se sumó al resto fue Manuel Fernández Caballero, su debut como compositor fue una obra, escrita en colaboración con Barbieri, no muy exitosa: Cuando ahorcaron a Quevedo.

 En sus comienzos, un tanto accidentados, el Teatro de la Zarzuela repartía los estrenos con el Teatro del Circo, hasta que fue totalmente abandonado.

 Mientras el Teatro de la Zarzuela fue el templo de la zarzuela grande, el Apolo lo fué del género chico. Las penurias económicas que los españoles padecen durante la segunda mitad de los sesenta reduce la asistencia de público y el estreno de zarzuelas, haciendo aparición un nuevo fenómeno que triunfó grandemente pero que pronto pasaría al olvido barrido por el género chico: los Bufos Madrileños.

 Los Bufos fueron creados por Francisco Ardierus (1836-1896), son pequeñas piezas cómicas copia de las operetas de Offenbach francesas. El 22 de septiembre de 1866 se estrenó en el Teatro Variedades la primera obra: El joven Telémaco a la que se definió como “pasaje mitológico-lirico -burlesco”.

 Con la llegada del nuevo siglo la zarzuela va a experimentar un cambio significativo. Se rescata la zarzuela ‘grande’, olvidada durante el siglo XIX, pero inspirada en los patrones del ‘género chico’. Aunque durante la primera década del siglo continúan estrenándose obras del ‘género chico’, este género inicia su declive. Muchos de los grandes autores estrenarán sus últimas obras antes de morir.

 Aún así, la primera década nos ofrece importantes estrenos. Destacan El puñao de rosas de Chapí (30-X-1902, Teatro Apolo, con libreto de López Silva y Jackson Veyan); Chueca estrena sus últimas obras, entre otras: La alegría de la huerta (20-I-1900, Teatro Eslava, libreto de Antonio Paso y Enrique García Álvarez), El bateo (7-XI-1901, Teatro de la Zarzuela, libreto de Antonio Paso y Antonio Domínguez). Gerónimo Gimenez estrena La tempranica (19-IX-1900, Teatro de la Zarzuela, con libreto de Julián Romeá), en colaboración con Nieto El barbero de Sevilla (5-II-1901, Teatro de la Zarzuela, con libreto de Perrín y Palacios) y en colaboración con Vives La gatita blanca (23-XII-1905, Teatro Cómico, libreto de Jackson Veyan y Jacinto Capella). Amadeo Vives estrena Bohemios (24-III-1904, Teatro de la Zarzuela, con texto de Perrín y Palacios).

 Con el ‘género chico’ agonizando, el público se decanta cada vez más por zarzuelas ‘grandes’, de más de un acto. Aparecen nuevos compositores: José Serrano, La canción del olvido (17-XI-1906, Teatro Lírico de Valencia, libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw); Pablo Luna, Molinos de viento (2-XII-1910, Teatro Cervantes de Sevilla, texto de Luis Pascual Frutos); Francisco Alonso; José María Usandizaga, Las golondrinas (5-II-1914, Teatro Price); Vicente Lleó y La corte del faraón (21-I-1910, Teatro Eslava, texto de Perrín y Palacios).

 A finales de la segunda década desaparecen dos teatros. En 1928 se incendia el Teatro Novedades y un año más tarde cierra sus puertas el Teatro Apolo, síntoma del estado en que se encontraba el ‘género chico’.

 Las obras de los nuevos compositores confirmarán el auge de la zarzuela ‘grande’. Federico Moreno Torroba, Luisa Fernanda (26-III-1932, Teatro Calderón, zarzuela ‘grande’ con libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw); Jacinto Guerrero, Los Gavilanes (7-XII-1923, Teatro de la Zarzuela, tres actos, libreto de José Ramos Martín), El huesped del Sevillano (3-XII-1926, Teatro Apolo, libreto de Enrique Reoyo y Juan Ignacio Luca de Tena), La rosa del azafrán (14-III-1930, Teatro Calderón, texto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw). En la década de los años treinta aparece uno de los últimos y más grandes compositores: Pablo Sorozabal (1897-1988); destacan: Katiuska, La del manojo de rosas, Black el payaso, La tabernera del puerto y Don Manolito.

 La guerra civil no supondrá un intermedio para la zarzuela, aunque con más dificultades todavía continuarán estrenándose y representándose obras. Este género lentamente torna su fín hasta los años ochenta. ¿Las causas? La aparición de otras formas de entretenimiento: la revista, el cine, la televisión.

Resumiendo toda esta historia podemos decir que la zarzuela es un género musical español, cantado en español, con presencia también en Latinoamérica, se caracteriza por intercalar fragmentos cantados con fragmentos hablados, puede ser de varios actos (Zarzuela grande) o de 1 (género chico) y puede tener tema drámatico o cómico. Muchas de ellas usas temas propios del folclore español pero también existen zarzuelas con influencias de la ópera italiana, la opereta etc..

UN REPASO POR LOS GRANDES SIN (DEMASIADO) FOLKLORE

Otros años las selecciones de zarzuela que nos han mostrado los Amici y sus acompañastes solistas han hecho parada y fonda en las zarzuelas de tema aragonés y era lógico que así fuera no solo por estar donde estamos sino por la belleza y brillantez de estas zarzuelas. Hoy estamos parece que justo delante de todo lo contrario se evita casi el tema aragonés, no sonarán aires de jota pero nos permitirá conocer otra cara de la zarzuela, sobre todo esa cara de las grandes romanzas, es decir de las arias de zarzuela, de esos momentos melódicos que permiten mostrar los sentimientos de los personajes y de paso que el cantante se explaye y luzca sus condiciones vocales.

No podrán faltar los referentes folkloricos, están en el ADN de la Zarzuela como hemos dicho pero no los habrá estrictamente aragoneses, si de otras zonas o simplemente españoles… no faltará por ejemplo el pasosoble que corona el famoso duo de Soléá y Rafael del Gato Montés junto a formas folkloricas pero mas refinadas y asumidas en Europa como el Bolero o la Habanera.

No faltarán tampoco los cuadros costumbristas que veremos sobre todo en las escenas corales como el famoso coro de Románticos de Doña Francisquita o el también famosísimo coro de barquilleros de “Agua, azucarillos y aguardiente” que nos lleva también entre la marcha y el pasodobe al Madrid mas castizo.

Pero si hay que destacar una cosa del programa es la cantidad de romanzas bellísimas de momentos de canto puro y duro que permitirán a los tres solistas lucirse en condiciones y que sobre todo nos abren el horizonte de la zarzuela más allá de los folklorico.

Por ejemplo Don Gil de Alcalá, escrita en 1932 y que se desarrolla en Veracruz, en Méjico… su autor la definió como ópera de cámara y la verdad es que los dos fragmentos que vamos a oir enlazan mas con cierta tradición operística que con las zarzuelas de raigambre mas popular, por ejemplo la romanza Bendita Cruz, que cantó Monserrat Caballé en su momento y que hoy oiremos en la voz de su hija, una estupenda soprano, es casi un aria con tintes veristas… y también de esta zarzuela oiremos probablemente su número más popular, su habanera….evocadora y romántica ese “canta y no llores, corazón no llores”.

Nuestro jotero que se nos ha puesto hoy el traje de tenor con respeto y valentía, Nacho del Rio también tendrá dos romanzas, nada aragonesas y que ponen a prueba algo que a Nacho le sobra, que es musicalidad, hablamos por un lado de esa “Cancion Húngaro”de Serrano, que es el canto de un vagabundo que no va a volver a ver su tierra, un canto triste y extendido que nos llena de nostalgia.

Y también Nacho nos cantará otra romanza de una zarzuela estrenada en Zaragoza, La Picara Molinera del aragonés Pablo Luna. Curiosamente se trata de una zarzuela de ambiente asturiano y aunque en la sección central de la zarzuela se nota, la romanza es todo una aria de una belleza melódica tremenda que han cantado todos los grandes tenores desde Kraus a Villazón.

Dejo el último comentario para la pieza que terminará la primera parte el famoso concertante de Katiuska. Un concertante es una pieza colectiva, normalmente al final de una escena en la que se desarrolla un momento de tensión o un encuentro… quizás en ópera los mas famosos pueden ser el concertante en sexteto de Lucia di Lamermoor o el del acto segundo de Traviata. Pues bien, me atrevo a decir que Sorozabal ralló a una altura parecida y bebió de la gran ópera para esta pieza tan maravillosa, ejemplo de melodía insertada a la perfección en el momento dramático adecuado.

Esta pieza ha sido reconocida como uno de losmomentos cumbres de nuestro repertorio lírico nacional, y aquí no podemos por menos que dejar un recuerdo a la versión de Katiuska de nuestra inmensa Pilar Lorengar con el no menos grande Alfredo Kraus

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