EL CHOPIN MAS ORIGINAL

FICHA DEL CONCIERTO

Leonel Morales, piano. Quinteto de la Orquesta Internacional Virtuosos de Madrid. Conciertos para piano de Chopin. Ciclo de Grandes Intérpretes Pilar Bayona. 28 de octubre de 2015.

Siempre que se habla de los conciertos para piano de Chopin enseguida surge el debate sobre su escritura orquestal, y se encuentran tanto enemigos aferrimos de la misma como quienes defienden que la simplicidad orquestal es completamente buscada de cara a que la orquesta sea mera acompañante de un piano que es evidentemente el rey de la partitura. Pues bien, cada pocos años parece ser que nos podemos ahorrar esa polémica y acercarnos a estos conciertos en la versión primitiva y mas desnuda de los mismos. No es casual que este concierto se enmarque en el ciclode grandes intérpretes pues el protagonismo del piano es mas que evidente. Si hace unos años fue Ivo Pogorelich quien en una sesión claramente discutible de resultados, nos acercó en la temporada de la Filarmónica estos dos conciertos en la versión para quinteto hoy es uno de los pianistas mas solidos de la actualidad quien nos los va a presentar en una velada que, ya solo por el formato, tiene un interés añadido.

 

LOS CONCIERTOS DEL ORDEN CAMBIADO

 

Hay que empezar diciendo que el conocido como Concierto para piano y orquesta No. 1  que oiremos en este concierto en primer lugar es, en realidad, el segundo concierto compuesto por Chopin. Fue publicado en 1833 en Leipzig pero escrito seis meses después que el No. 2, publicado en la misma ciudad en 1830. Chopin contaba 20 años cuando lo terminó y esa juventud, esa frescura encarnada en un romanticismo desenfadado, son patentes a lo largo de toda la obra. Sin embargo, estos primeros conciertos, cuyas partituras llevaba Chopin en su maleta cuando se trasladó a París desde su Polonia natal, han sido siempre criticados por su gran diferencia de calidad entre la orquestación (“fría y casi inútil” para Berlioz) y la parte solista para piano, que evidencia su maestría en la escritura para este instrumento, como hemos dicho la versión que escucharemos hoy nos ahorrará estar pendiente de estas cosas.

El primer movimiento, “Allegro mestoso”, sigue el modelo prefijado de la sonata clásica aún cuando Chopin despliega en él toda su inventiva con gran libertad. La introducción orquestal nos acerca a los temas principales del movimiento, el primero más dramático y un segundo más cantable. Ambos serán después retomados con mayor brillantez por el piano (el único protagonista de la obra), con ese matiz melancólico tan genuino de Chopin.

El segundo movimiento, Romance (Larghetto), nace de la inspiración que le producen al compositor las óperas de Vicenzo Bellini, especialmente Norma. En palabras del propio Chopin, este movimiento debía “producir la misma impresión que si la mirada se posara sobre un paisaje que amamos, que despierta en nosotros bellos recuerdos”. Se trata de una música plácida y en efecto evocadora, no exenta de la melancolía anterior pero que contrastará con el marcado ritmo del tercer movimiento. No obstante, siempre encuentra un hueco el lado más melódico de Chopin. Se cierra así una obra de juventud, pero que ya concedió a su autor gran fama entre los melómanos de Varsovia y sentaría las beses para el mayor dominio del lenguaje musical que obtendría durante sus años en París, y que daría como resultado algunas de las obras más originales del romanticismo.

El Concierto para piano y orquesta No. 1 se estrenó en el Teatro Nacional de Varsovia el 11 de octubre de 1830 en un recital en el que el propio Chopin se hizo cargo del piano, cediendo la dirección de la orquesta a su amigo Tytus. Los anuncios que publicitaron el estreno no dudaban en calificar la partitura como “obra de un genio”.

 

Y EL SEGUNDO QUE ES EL PRIMERO

El Concierto para piano y orquesta n.º 2 en fa menor, Op. 21 de Frédéric Chopin, pese a haberse publicado en segundo lugar, en realidad  como ya hemos dicho es anterior al Concierto para piano y orquesta n.º 1, Op. 11 en mi menor. Está dedicado a la condesa Delphine Potocka. Se terminó al final del invierno de 1829 y fue estrenado por el propio compositor al piano el 17 de marzo de 1830 en Varsovia. Es, en conjunto, de acentos más dramáticos que el Concierto en mi menor. Con todo, es una maravillosa inspiración melódica, riqueza de expresividades románticas y sentido rítmico. Los efectivos orquestales  en la versión que se suele escuchar son maderas a dos, dos trompas, dos trompetas, un trombón, timbales y cuerdas, es decir, una orquesta clásica que en este concierto veremos reducido a un quinteto de cuerda. Como datos curioso respecto a esta orquestación decir que estos efectivos han sido a veces alterados por André Messager a petición del pianista Marguerite Long o el arreglo de Alfred Cortot, quien realizó un material orquestal más apropiado, según los deseos del director Wilhelm Furtwängler que aun se toca con cierta frecuencia. Todo pues nos lleva  poder afirmar que la orquestación no es lo esencial en esta pieza y que por lo tanto podremos disfrutar bien de la esencia del mismo en estas versiones.

El concierto está estructurado en tres movimientos: Maestoso. Escrito en forma sonata. Es una amplia introducción orquestal que expone los dos temas principales. El primero de ellos es de suave hermosura, con un fraseo amplio y lírico; el segundo es íntimo, desarrollado por el solista. Cuando tras un fortissimo el piano irrumpe con brillantez, ya no dejará su puesto privilegiado: éste será el que lleve el protagonismo en todo el movimiento.

El Larghetto, de carácter intimista fue inspirado por un amor de juventud de Chopin, la soprano Konstancia Gladkowska. Tiene una  estructura tripartita, con las secciones extremas plenas de efluvios amorosos, mientras que la sección central tiene un contrastado sentido dramático.

El Allegro vivace que concluye la obra está escrito en forma de rondó; este tiempo final consta de dos temas principales: el primero está dotado de sencillez y encanto, mientras que el segundo es prácticamente una mazurca de claro sabor polaco. El piano juega con ambos temas, en un clima desenfadado y muy luminoso acompañado por una orquesta en la que domina la cuerda (en la versión orquestal, aquí es obvio). La última sección está escrito  con la estructura de moto perpetuo.



 

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