LÓPEZ BANZO Y HÄNDEL

FICHA DEL CONCIERTO

Al Ayre Español, Eduardo López Banzo, director. A. Mayer, soprano, F. Guimaraes, tenor, H. Oliveira, barítono. Obras de Händel. Jueves 12 de marzo. XXI Temporada de Grandes Conciertos de Primavera

Creo que caben pocas dudas si se afirma que Georg Frierich Händel es uno de los músicos mas destacados del siglo XVIII y por lo tanto del tardobarroco en Europa. Su nombre es celebrado como uno de los grandes de la música y su repertorio, tanto instrumental, como de oratorios y óperas es interpretado en todo el mundo con muchísima frecuencia. Pues bien, de este compositor de primera línea, tenemos que estar orgullosos pues entre nosotros tenemos a uno de sus auténticos especialistas a nivel internacional que ha interpretado su obra en los grandes escenarios europeos y que ha grabado algunas de sus obras con versiones que son unánimemente consideradas de referencia (ahí están su Rodrigo o su Amadigi di Gaula) y que en nuestra ciudad nos ha dejado veladas que quedarán ya para la historia de nuestra ciudad como su Música Acuatica en la Expo del 2008 o como no, su Mesias. Lo digo porque cada nueva velada Handeliana encabezada por Eduardo Lopez Banzo con su Al Ayre Español es un lujo, una producción parida en nuestra tierra pero que se puede presentar, y de hecho lo hace, en cualquiera de los grandes escenarios europeos, que no se nos olvide eso, por cercano que lo tengamos.

EL HANDEL MAS INTIMAMENTE GRANDE.

Empezamos estas notas con los propios comentarios enviados por Al Ayre Español sobre estas piezas que ampliaremos algo no obstante.

Las once antifonas de Chandos, uno de los capítulos menos conocidos e interpretados del vasto repertorio handeliano son uno de los momentos clave en la evolución del estilo del compositor sajón. En 1712 Handel se estableció definitivamente en Londres y tras una serie de éxitos operisticos fue el compositor encargado de solemnizar el Te Deum por la paz de Utrecht que tuvo lugar en la Catedral de San Pablo en 1713. Su manera de tratar la materia coral y la majestad de su música, que fue muy apreciada, demostraron que Handel no sólo podia escribir partituras para el teatro sino que tenia un innato don para traducir con gran pomposidad y profundidad los textos religiosos. Quizá por esto en 1717 James Brydges, nombrado ese mismo año primer duque de Chandos, le nombró compositor residente de la capilla de su residencia en el palacio de Cannons. Siguiendo las modas de la época, que exigian a un aristócrata que se preciase dominar un instrumento musical, el duque era un buen flautista y admiraba la música italiana. En 1719 llegaria a ser patrono de la compañía de ópera de Handel en Londres. En su capilla, Chandos mantenia una orquesta excelente formada por  músicos de talla internacional, entre los cuales se hallaban el violinista Francesco Scarlatti, hermano de Alessandro y amigo de Handel, y Johann Christoph Bach, primo de Juan Sebastián, dirigidos por el maestro de capilla, Johann Christoph Pepush. Para las voces el duque no estaba dispuesto a pagar los honorarios exorbitados de las estrellas de ópera y contrataba a cantantes ingleses cuyo número era muy inferior al de instrumentistas. La versión que se escuchará hoy de estas antifonas, a cargo de tres solistas, es muy posiblemente lo más parecido a como se escucharon en su estreno, siguiendo la costumbre de un cantante por parte, tan arraigada en aquella época en cantatas, óperas y oratorios.

Es importante recordar que la antifona, en la iglesia anglicana, es el equivalente del motete latino. Handel, que conocia bien las escrituras sagradas, se sintió ofendido ante la propuesta de recibir los textos de otro y los recopiló el mismo, haciendo uso de los salmos de David, con algunos pequeños ajustes. La primera obra que compuso en su nuevo cargo fue O Sing unto the Lord a new song, que esta noche cierra el concierto, y poco después escribiría las otras dos.

Georg Friedrich Händel nació en 1685, un año feliz para la historia de la música en el que también nacieron Johann Sebastian Bach y Domenico Scarlatti. . Tras sus inicios en Halle y más tarde en Hamburgo, en 1710, después de tres años trabajando y componiendo en Roma, Handel entró al servicio del Elector de Hannover, el príncipe Georg Ludwig. Dos años más tarde, sin solicitar el permiso del elector, Handel decidió establecerse en Londres. Para sorpresa de Handel, y tal vez par su disgusto, el príncipe Georg Ludwig, el pariente protestante  más cercano protestante de la fallecida Reina Anne, ascendió al trono británico en 1714 como George I. (Había más de 50 parientes vivos más cercanos que eran, sin embargo, católicos, lo cual era condición de exclusion). En esta circunstancia Handel parecía  tener un problema. Afortunadamente para él, el nuevo gobernante aapreciaba el talento donde lo veía, y perdonó sl compositor, cuenta la leyenda, después de que éste compusiera su famosa Música Acuática para una de las fiestas del rey en el Támesis.

En Londres, Haendel se ocupó mayoritariamente en la composición de óperas italianas, hasta que los ingleses  dejaron de ser  condescendientes con esta forma extravagantemente  elaborada, a menudo incomprensible, ruidosa, y salvajemente cara, de entretenimiento en un idioma extranjero. También se ocupó de otras tareas . En 1717, a la edad de 32 años, entró al servicio de James Brydges, conde de Carnarvon y, desde 1719, primer duque de Chandos, en Cannons, cerca de Londres. Handel compuso varias obras para el grupo de música (cantantes e instrumentistas) que estaba al servicio del conde. [Irónicamente el director de este conjunto era el mismísimo JC Pepush que, junto con John Gay, compuso The Beggars’ Opera, la ópera de los mendigos en 1728, una ópera balada con melodías populares (y en Inglés),  que supondría el éxito que significó el fin  las producciones de ópera italiana de Handel en la Royal Academy En particular Handel compuso una serie de himnos conocidos más tarde como los himnos “Chandos” y un magnífico Te Deum, además de obras dramáticas, como la mascarada Acis y Galatea, sobre un texto de John Gay, y la primera versión de su oratorio Esther. Algunos de los himnos eran revisiones de los anteriores compuestos para la Capilla Real, mientras que otros fueron posteriormente revisados ​​por la Capilla Real, por lo tanto, las letras “a” número o “b” después de la HWV (el número de catálogo) de algunas de las piezas.

Los Anthems de Chandos diferencian de otro tipo de música para la iglesia de Handel en varios aspectos. El más antiguo de los himnos no tiene parte para violas o una parte para alto en el coro. También son comparativamente más íntimos y tendremos  la sensación de estar oyendo música de cámara. Probablemente se interpretaban en la capilla privada del conde, la pequeña iglesia de San Lorenzo en Whitchurch. Los himnos están estructurados en varias secciones, similares  a las  cantatas o himnos en verso de Purcell, alternando movimientos corales y a solo y  con un acompañamiento instrumental de oboes, violines, cuerdas graves, y el órgano alternando.

 “O Sing Unto the Lord a New Song” HWV 249B está compuesto para coro a tres partes (soprano, bajo y tenor), al igual que la HWV 250a “I Will Magnify Thee”. La primera,  la HWV 249B, comienza justo después de la sinfonia con un movimiento con la soprano solista, acompañada por el oboe y el coro. El movimiento concluye con una breve ritornello instrumental y es seguida inmediatamente por  el No. 3 “Declare su honor a las naciones”, para coro y orquesta. Esta página  concluye con una grave majestuoso (sección de ritmo lento) marcada por las paradas y arranques dramáticos, para subrayar la grandeza y el poder de Dios por encima de todos los demás dioses. A continuación, el No. 4 es un aria de tenor, acompañado de cuerdas, violón y bajo continuo, en la cual no es sorprendente que los instrumentos tengan vastas  líneas moviéndose arriba y abajo que representan las olas que se persiguen “Las olas del mar rabia horriblemente.”; la voz se une, sólo para retirarse al final para que los instrumentos hagan la declaración final del poder del Señor (violines) sobre la furia del mar (instrumentos graves). El Nº. 5, está en compás ternario, con violines y  el órgano obbligato, que comienza como un movimiento fugado. Los dos últimos movimientos corales llevar este himno a una conclusión donde aparece el mar de nuevo y con intercambios lúdicos entre las voces, pero no sin una declaración final mas majestuosa.

I Will Magnify Thee HWV 250a, también está escrita para un  coro  a tres partes. A  la sinfonia le sigue un coro vigoroso con orquesta, en la que  la palabra alabanza se repite de modo virtuoso corre por las distintas voces y cuerdas subrayar la palabra alabanza, las cuerdas que separan los segmentos vocales. El movimiento, No. 4, “Una generación alabará,” es un estribillo fugado con muchas carreras y pasajes virtuosos, tanto para voces e instrumentos para aumentar el impacto del concepto de poder del Señor. El No.5 es una peculiar aria para tenor y cuerdas. El texto habla de la diferencia entre el Señor que preserva de todo a los que le aman frente a la dispersión de todos los impíos. Handel retrata los dos conceptos contrastantes con dos imágenes musicales muy contrastadas. El movimiento comienza con un adagio dulce para los salvados, seguido de un furioso allegro para ilustrar la dispersión. Una vez que los dos se han presentado de manera convincente, lo hace todo de nuevo, con otro adagio y una versión más larga del allegro. Los siguientes dos movimientos son también arias. En la No. 6, para soprano y orquesta, los instrumentos comienzan con un ritornello en el que los violines mantienen  un diálogo animado. Cuando la voz se une al conjunto, lo mismo ocurre con el oboe, que duplica su voz. El ajuste musical satisfactorio y la resolución de muchas disonancias retratan elocuentemente la idea del deseo cumplido. Finalmente, el último número es más lento, para tenor y cuerdas, pero todavía en compás ternario. La línea de tenor es extremadamente virtuosa, con largas frases que significan la felicidad. Los instrumentos exponen un ritornello al principio y al final del movimiento, así como en el medio, marcando el comienzo de una sección donde las cuerdas están en silencio y el tenor expone el concepto de bienaventuranza. Sigue sin descanso, el siguiente movimiento, el No. 8, “Mi boca proclamará la alabanza del Señor,” que es para coro, orquesta, y el tenor solista. El tenor comienza la pieza con la soprano  (del coro) y el bajo entreteje el amén. Después de que el tenor termine el texto, el coro y todos los instrumentos concluyen el pasaje de modo más vivaz aún con la palabra “Amén.”

Hablábamos al principio de estas notas de la talla de López Banzo como director händeliano, no está mal que casi 7 años después recordemos el magnífico Hándel acuático que nos dejó en nuestra expo.

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