NUESTRO CORO

FICHA DEL CONCIERTO

Orquesta Filarmónica de la Universidad de Valencia. Coro Amici Musicae del Auditorio de Zaragoza.  Javier Garcés y Elena Ruiz, directores del coro. Hilari García Gazquez, director. Obras de Vaughan Williams y Fauré. XXXIV Ciclo de Introducción a la Música, 30 de abril.

Hemos hablado muchas veces de Amici Musicae en este blog y habría que repetir todo lo que hemos dicho en veces anteriores; esta vez sólo quiero antes de hablar del programa destacar dos cosas: la primera recordar una vez más en estas líneas a esa figura que ha sido fundamental en la vida musical zaragozana en los últimos 20 años, hablo de Andrés Ibiricú, el director de Amici hasta el año pasado que en este momento esta siendo brillantemente sustituido por Javier Garcés y Elena García, que está empezando un brillante trabajo en un momento especialmente duro. Y por otro lado destacar que los edificios sin personas son como cuerpos sin alma y que siempre se dice que el Auditorio de Zaragoza es uno de los mejores de Europa: sin duda lo es por su arquitectura (grande Pérez Latorre siempre hay que decirlo) pero lo es también por la gente que trabajo en él; el equipo técnico de esta casa es un lujo que hace estar cómodo desde a Claudio Abbado al músico más modesto siempre trabajando para la excelencia y con el público como destinatario final de sus desvelos… ellos son un alma del auditorio, pero la otra alma son los grupos estables del mismo y de entre ellos el más numeroso y popular es Amici Musicae. Amici es parte del alma del Auditorio y sin duda alguna el Auditorio es la razón de ser de amici; coros en nuestra ciudad hay muchos, algunos mejores y otros peores pero un proyecto que haya podido formar a centenares de coralistas y a su vez cantar las grandes obras del repertorio vocal con directores como Gergiev, Metha o Marriner solo podía ser tal dentro del auditorio, esperemos que así siga siendo por muchos años. Por lo pronto esta vez nos toca disfrutarlos en otra cita que se está haciendo ya habitual su colaboración con la Orquesta de la Universidad de Valencia, una de las orquestas jóvenes mas consolidadas y con un trabajo mas estable en los últimos años en España.

  FAURÉ Y LA OTRA CARA DEL IMPRESIONISMO.

 Gabriel Fauré  es uno de los grandes compositores franceses de la segunda mitad del XIX que entra además en el XX y que es capaz de comenzar componiendo dentro del romanticismo y de la estética wagneriana fue un compositor, para sumarse posteriormente a la corriente impresionista en la línea de la música francesa, alcanzando una gran finura melódica y equilibrio compositivo, sin duda la Pavana que se escucha en este concierto es una de las obras más conocidas del compositor junto a su Requiem que oiremos en la segunda parte ambas obras tienen una cierta inspiración religiosa ajena a cualquier dramatismo y han sido muy utilizadas en cine y publicidad.

Pero ¿Qué es una pavana?  Esta en concreto, el Opus 50 es una obra compuesta para orquesta y coro por Gabriel Fauré en 1887. La pavana es aquí un ritmo que podría ser calificado de  procesional, de tempo lento y que proviene de una danza cortesana española del siglo XVI. Se piensa que la Pavana española puede haber sido creada por Hernán Cortés, a su regreso de México, y era bailada por los caballeros en sus armaduras y las damas vestidas con sus mantos. La danza aparece mencionada en manuales de la época en Inglaterra, Francia e Italia (se dice que el nombre original podría ser “Padovana” de Padua, Italia)… Por extensión, el término pavana se aplica también a la música que acompaña a la danza, contrapuesto de alguna manera a la más vivaz gallarda. La música de la Pavana sobrevivió cientos de años después que la danza en sí misma había sido abandonada, por ejemplo en la forma de tombeau. En la corte de Luis XIV, donde las danzas ocupaban un papel fundamental como música de corte, fue una danza muy popular que progresivamente fue sustituida por la Courante. Una danza emparentada con la primitiva pavana pero de movimientos algo más ligeros era el Passamezzo, en muchos casos nombrado como Pavana-Passamezzo. Las obras musicales modernas tituladas “Pavana” presentan a menudo un modo arcaico, muy simple,  deliberado, como por ejemplo la Pavana que nos ocupa hoy o la “Pavana para una infanta difunta” de Maurice Ravel (1899).

Pero más allá de las reminiscencias antiguas la armonía y la melodía de la Pavana de Fauré están imbuidas por la Belle Époque y el impresionismo. Los usos posteriores de esta música, cuya melodía cantada en principio por la flauta nos suena muy familiar a muchos melómanos, han sido innumerables siendo la primera vez cuando se utilizó esta música por los famosos Ballets rusos en 1917 en un espectáculo llamado “Las Meninas y los jardines de Aranjuez”. El texto es de Robert de Montesquiou-Fezensac :

C’est Lindor! c’est Tircis!

et c’est tous nos vainqueurs!

C’est Myrtil! c’est Lydé! Les reines de nos coeurs!

Comme ils sont provocants,

comme ils sont fiers toujours!

Comme on ose régner sur nos sorts

et nos jours!

Faites attention! Observez la mesure!

O la mortelle injure!

La cadence est moins lente!

Et la chute plus sûr!

Nous rabattrons bien leurs caquets!

Nous serons bientôt leurs laquais!

Qu’ils sont laids! Chers minois!

Qu’ils sont fols! Airs coquets!

Et c’est toujours de même! Et c’est ainsi

toujours!

On s’adore! On se hait!

On maudit ses amours!

Adieu, Myrtil! Eglé! Chloé! Demons moqueurs!

Adieu donc et bons jours

aux tyrans de nos coeurs!

EN CASTELLANO

Es Lindor! es Tircis!

y todos nuestros conquistadores!

Es Myrtil! es Lyde! las reinas de nuestros corazones!

¡Cómo son provocativas,

como siempre orgullosas!

¡Cómo se atreven a reinar sobre nuestros destinos

y nuestras vidas!

¡Cuidado! ¡Manténgase a raya!

¡O la herida mortal!

La cadencia es más lenta!

Y la caída más segura!

Vamos a bajar el tono de su charla!

Pronto vamos a ser sus lacayos!

¡Son tan feas! ¡Estas dulces caritas!

¡Son tan alocadas! ¡Esos aires coquetos!

¡Y siempre es lo mismo! ¡Y siempre será así!

¡Nos encantan! ¡Las odiamos!

¡Hablan mal de sus amores!

Adiós, Myrtil! Eglé! Chloe! ¡Búrlense de los demonios!

¡Adiós y buenos días

a las tiranas de nuestros corazones!

EL REQUIEM AMABLE

El Réquiem de Gabriel Fauré es, además de la partitura más célebre de su autor uno de las misas de Requiem más populares de las escritas, junto a la de Mozart y Verdi probablemente es las más interpretada y siempre se ha dicho que este Requiem se diferenciaba de los demás justo en un carácter consolador. Se ha solido argumentar que esta misa de difuntos  no expresaba el horror de la muerte, y se ha llegado a denominar canción de cuna de la muerte.  Ante esto  nos presenta otra visión de la muerte: la muerte como una liberación del peso de la vida, una puerta de entrada a la felicidad del más allá, mucho más que como un tránsito doloroso.

 Así,  el Réquiem de Fauré se aparta de la tradición decimonónica de la gran misa de difuntos-tal como la concibieron Cherubini, Berlioz o Verdi (y de alguna manera la prefiguró el propio Mozart)- en su rechazo de todo carácter operístico y la ausencia de elementos dramáticos que evoquen los terrores del Juicio Final, y busca, por el contrario, una línea expresiva intimista y conciliadora.

Faure había estado muy cerca de la música sacra desde sus estudios en la École de Musique Classique et Reeligieuse de Niedermeyer. En 1877 sucedió a su maestro, el gran compositor Saint-Saëns como organista en iglesia de La Madeleine, convirtiéndose en 1896 en su maestro de coro. Su trabajo  como músico de iglesia duró más de cuarenta años (hasta que fue nombrado director del Conservatorio, en 1905), un dato que nos puede sorprender en una persona que se declaraba no creyente pero al fin y al cabo la dedicación a la música nunca ha sido fácil y la iglesia siempre ha tratado bien a los músicos, al menos les ha dado de comer y permitido trabajar.

La edición de la correspondencia de Fauré, publicada por Jean-Michel Nec-toux en Flammarion (París, 1980), ha permitido reconstruir la génesis del Réquiem.

 Al contrario de lo que suele afirmarse, no fueron la muerte de su padre, en julio de 1885, ni la de su madre, en los últimos días de 1887, lo que llevó a a Fauré a escribir el Réquiem, sino su propia necesidad en enfrentarse con uno de los temas fundamentales de la música religiosa a lo largo de la historia, parte de las obligaciones propias de su cargo. La composición de la obra se inició probablemente en 1886, y el 16 de enero de 1888 se ejecutó por primera vez en un funeral “de primera clase” por el alma de Joseph Le Sougaché, bajo la dirección del autor.

Fauré contó entonces con los medios de que disponía en La Madeleine, un coro de voces blancas (con un niño soprano en el Pie Jesu) y graves y una pequeña formación orquestal de violas, chelos, y contrabajos (a los que se unía un violín solista en el Sanctus, que hoy escuchado produce un efecto ineludiblemente kitsch), arpa, timbales y una importante parte para órgano, destinada al magnífico instrumento de La Madeleine, un mítico Cavaillé-Coll.

La composición fue tan rápida que no tuvo apenas  tiempo de terminar la orquestación. En 1889 añadió a los cinco números iniciales el Ofertorio, y en 1890 revisó el Libera me (que había quedado finalmente excluido en 1887). En 1889 el editor Hamelle convenció a Fauré de que añadiese a la primitiva instrumentación dos flautas, dos clarinetes, dos fagotes, cuatro trompas, dos trompetas y tres trombones. De esta tarea no se encargó Fauré, sino su alumno Jean-Roger Ducasse, a quien deben atribuirse los errores que aparecen en la partitura, impropios de una mano tan minuciosa como la de Fauré.

Esta versión definitiva, que será la que oiremos en este concierto, resulta más adecuada a las salas de conciertos, mientras la primera está más unida a su origen litúrgico. Se estrenó en el Trocadero de París el 12 de julio de 1900 por la Orquesta Lamoureux, dirigida por el famoso flautista Paul Taffanel.

La clave del éxito del Réquiem de Fauré tiene que ver, aparte de en el encanto melódico de sus temas, con el equilibrio estructural y armónico que guarda. Los primeros seis movimientos se dividen, a su vez, en dos secciones, y el último (In Paradisum, cuyo texto, al igual que el del Libera me que lo precede, no pertenece a la misa de difuntos, sino al ritual del entierro) constituye un seráfico postludio. El talante elegíaco está estrechamente relacionado con la utilización de la tonalidad de Re, que tanto en su modalidad mayor o menor (y en la relativa mayor de esta última Fa) dominan, respectivamente, el primero y el segundo, el quinto y el sexto movimientos.

Entre estos dos bloques tonales encontramos el Sanctus (en Mi bemol mayor) y el Pie Jesu (en Si bemol mayor). Añadamos a esto las concisas y ajustadas intervenciones de los dos cantantes solistas y ciertos detalles de orquestación realmente exquisitos (los arpegios del arpa respondidos por la cuerda al comienzo del Sanctus, o la simplicidad casi infantil del último número) y estaremos ante una de las obras más apropiadas para dejarnos llevar por los sentidos sin tener que recurrir al intelecto.

Y UN PASEO POR INGLATERRA

 Y entre un Fauré y otro nos daremos un paseo por Inglaterra, por la más típica música inglesa sel siglo XX. Encasillado habitualmente como compositor nacionalista inglés,  Vaughan Williams es, con esa excusa, subestimado, a pesar de sus nueve sinfonías de gran interés . Sus composiciones , como las de Dvorák y Bartok, por ejemplo,  fueron influenciadas y “coloreadas” por la nacionalidad de su compositor, pero no fueron determinadas por ella. Vaughan Williams trató de liberar a la música Inglés de la dominación extranjera de manera que fuera realmente la música de los ingleses, intentando asi rechazar la abrumadora tradición romántica alemana.  Vaughan Williams bebió para su música de la canción popular y de  la tradición coral inglesa. Siendo anciano dijo, ” hasta la fecha, el idioma Beethoven me repele . ” Rechazado por Elgar, tomó lecciones tanto del francés Maurice Ravel y el alemán Max Bruch , pero absorbió su técnica , no su estilo.

Los últimos quince años de la vida de Vaughan Williams trajeron con ellos una creatividad sin precedentes. En 1953, le dijo a un amigo: “Tengo tanta música en mi cabeza  que ya sé que nunca voy a tener tiempo para escribirla. ” Tal vez fue su experiencia escribiendo música para el cine la que le hizo consciente de sus nuevas energías ,  dejándonos una música expansiva y rica en nuevas sonoridades en su obra tardía.

 El Concierto para Oboe fue escrito en 1944 para el virtuoso Leon Goossens . El estreno previsto el 5 de julio 1944 fue cancelada debido a los bombardeos alemanes . La Orquesta Filarmónica de Liverpool , dirigida por Malcolm Sargent, dio lo estrenó finalmente en Liverpool el 30 de septiembre de 1944.

Compuesta en el umbral de ese último estilo de Vaughan Williams, el concierto para oboe se origina a partir de un boceto descartado para el scherzo de su Sinfonía n º 5 en re mayor . Así, el concierto comparte el mismo estilo que la quinta sinfonía en lugar de estar imbuido de su sonido orquestal tardio.

 Las tremendas dificultades de este concierto son un desafío para el solista , pero no obstante el compositor sabe sacar todas las mejores cualidades del oboe . Vaughan Williams elimina el ritornello orquestal dictado por la forma rondó clásico, concebido para que el solista descansara . El oboe , a diferencia del piano, no es un gran instrumento concierto  y hay que tener mucho cuidado para no tapar con la orquesta al solista . Con el fin de exponer la línea en solitario del oboe, Vaughan Williams reduce la orquesta y sólo hay 30 compases de pleno tutti orquestal .

Anuncios

Una respuesta a “NUESTRO CORO

  1. felicito al coro por su gran calidad en todos los conciertos en los que he tenido el placer de escucharlo. la pavana inicial del concierto de hoy ha sido una delicadeza musical. Me sumo al orgullo que siente Galtier y tantos otros por que Zaragoza brinde en ese magnífico auditorio la oportunidad de sentir la MÚSICA.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s