HÄNDEL EN SABIAS MANOS

FICHA DEL CONCIERTO

Al Ayre Español. Eduardo López Banzo, director. Obras de Handel. XX Temporada de grandes conciertos de otoño. Jueves 13 de marzo.

Una intensa e interesante velada de música de cámara es la que nos proponen esa bandera de la “marca Aragón” que son Al Ayre Español y Eduardo López Banzo. En tiempos tan duros como estos se agradece que un artista de la talla de Eduardo López Banzo renueve su compromiso con la ciudad y siga teniendo su base de operaciones aquí. Por desgracia en Aragón parece que tendemos a querer poco a quien despunta fuera, es casi una maldición y eso nos hace valorar poco el contar de modo estable con un proyecto como Al Ayre Español que está batiéndose el cobre a primer nivel en los grandes auditorios y salas de conciertos del mundo. Y además en este caso vuelven con una “specialité maison”; podemos afirmar sin miedo a parecer exagerados que Eduardo López Banzo es uno de los grandes directores de Händel a nivel mundial, toda una autoridad en este importantísimo compositor que pasa ser por la primera gran figura de la música a nivel europeo. En la memoria quedan las grandes interpretaciones de López Banzo, desde sus brillante suites de la Música Acuatica y la Música para Fuegos de Artificio que disfrutamos en la cada vez mas lejana Expo 2008 hasta sus versiones del Mesias o de varias óperas que vimos aquí, si, pero también en capitales mundiales de la música como Paris. En esta ocasión Al Ayre Español nos acerca a un grupo de obras también fascinantes del compositor de Halle.

 HANDEL EN LONDRES

Se suele decir bastante y no por eso deja de ser cierto, la figura de Handel es fundamental por muchas cosas y por sus propios valores musicales, sin duda; pero también hay que destacar su papel histórico que lo situa como la primera gran figura europea de la música que sobre todo triunfa en la capital británica que a su vez se situa en ese momento como receptora y promotora de grandes talentos venidos del continente como lo será décadas mas tarde Franz Joseph Haydn. Händel llegó a Londres en su primer viaje en el otoño del año 1710.

Es verdad que llegaba en cierta medida a la aventura pero tampoco llegó con las manos vacias sino provisto de cartas de recomendación de personas influyentes que enseguida lo acercaron al mundo musical y sobre todo teatral londinense.

Durante el reinado de la reina Ana que ocupó algo mas de la primera década del XVIII, la vida musical londinense se desarrolló de una manera comparable a la que había acontecido en los últimos 20 años de la centuria anterior. Henry Purcell y John Dryden habían dado forma a un tipo de ópera inglesa; pero la muerte de Purcell en 1695 le había puesto un punto final. La música italiana, debido principalmente al auge de los cantantes de ese origen que eran escuchados por el público inglés, se fue volviendo gradualmente más y más popular. En enero de 1705, sube a escena en el teatro Drury Lane, la ópera “Arsinoe, Queen of Cyprus” con música de Thomas Clayton y libreto de Peter Motteux. Los avisos de la época insisten en presentarla como ópera “en estilo italiano”; la edición de Arsinoe, poco después de su estreno, tiene un prefacio del propio Clayton. Allí el autor la presenta como la primera ópera en estilo italiano en ser presentada en un escenario inglés. La obra tuvo cierto éxito, aunque algunos críticos la recibieron con bastante desprecio. En realidad Clayton había visitado Italia y había traído una colección de canciones italianas; había pedido a Motteux que las tradujera y armara el libreto a partir de eso, y finalmente había puesto en música el libreto final. No conocemos cuánto de original tiene la música de Clayton y cuánto fue tomado por él de las canciones italianas. De todas maneras, su éxito con Arsinoe le permitió estrenar otra ópera, Rosamond, que no tuvo la misma suerte y no sobrevivió a las tres representaciones.

La victoria de los italianos en la escena inglesa se debió fundamentalmente a la aparición de un cantante y actor de magníficas condiciones: Nicolò Grimaldi, más conocido como Nicolini. No era el primer castrato en triunfar en Inglaterra: unos años antes Giovanni Grossi, llamado Siface, había tenido un éxito muy importante. La primera aparición de Nicolini en Londres fue en diciembre de 1708, cantando en italiano y en inglés. Se trató de la ópera Pirro e Demetrio de Alessandro Scarlatti. El enorme y grandísimo éxito resonó en todo Londres y los elogios a Nicolini abundaron en toda la prensa. El periodista Steele escribió en su crítica: “Por mi parte fui absolutamente deslumbrado por este actor, que con la gracia y la propiedad de la acción y los gestos, hace honor a la figura humana (…) Cada parte de su cuerpo colabora en la recitación, tanto que incluso un sordo podría comprender lo que dice”. Nicolini marcó el camino para que otros castrati de la época trascendieran  con una fama gigantesca: Senesino, Farinelli, entre otros.

 En el tiempo en que Händel llega a Londres, la compañía de ópera de Drury Lane había pasado al nuevo teatro en Haymarket. El Queen’s Theatre había sido construído según el proyecto de John Vanbrugh en 1705. Recibió su nombre en honor de la reina Anne, y cuando ésta falleció en 1714, pasó a llamarse King’s Theatre. Un incendio lo destruyó en 1789. Se reabrió en 1791 y fue sede principalmente de títulos operísticos; tuvieron su premiere inglesa obras como La clemenza di Tito, Cosi fan tutte y Don Giovanni, de Mozart. Un nuevo incendio en 1867 obliga a reconstruirlo y finalmente la versión actual del teatro fue inaugurada en 1897. Su nombre en la actualidad es Her Majesty’s Theatre y se dedica esencialmente a la puesta de Musicales.

Terminada la temporada, Händel vuelve a Alemania. El príncipe elector de Hanover, que a la sazón era todavía su patrón, venía pidiéndole explicaciones desde hacía un tiempo debido a la prolongada ausencia en sus deberes.  Evidentemente para Händel Londres tenía más atractivo que Hanover. Esta ciudad no realizaba funciones de ópera y sus obligaciones se limitaban a componer dúos de cámara para la Princesa Carolina von Ansbach. Nuestro compositor visita a su familia en Halle y permanece en Hanover hasta mediados de 1712, en donde obtiene un nuevo permiso para volver a Londres. La capital inglesa no sólo se presentaba ante él más promisoria sino más afin al mundo musical que había conocido en Italia.

 LOS CONCERTI GROSSI OP. 6

Si hemos querido situar  a Handel en el mundo de la ópera antes de hablar de su op. 6 que ocupará este programa es por destacar su carácter de “músico de mercado”. Sé cuan fea puede sonar esta expresión pero hay que se nos intenta imponer la nueva burbuja de los emprendedores (parece que todo pasa por ser tu propia empresa y por jugarte el dinero, lo tengas o no) pues Hándel debía ser considerado un modelo a seguir porque desde luego supo combinar como pocos en la historia de la música genialidad con “comercialidad” y entendiendo esto podemos situar perfectamente los conciertos que nos interepretarán Al Ayre Español y Eduardo Lopez Banzo.

La forma “Concerto Grosso” provenía como se ve en su propio nombre de Italia, y en los años en los que Händel estaba en Londres esta formula se había empezado a conocer por Europa gracias sobre todo a los éxitos de Arcangello Corelli, no fundador, pero si auténtico difusor de este género. Recordemos las premisas del mismo. Los “concerti Grossi” son conciertos para varios solistas acompañados del “ripieno” en los que se van intercalando las intervenciones del grupo de solistas con ese tutti. Tal y como los estandarizó Corelli constaban de 3 movimientos, con la tradicional estrucutura rápido-lento-rápido pero Handel decidió ir más allá. Como hemos comentado Handel vivía y ganaba dinero dependiendo del éxito de sus obras y por lo tanto no pudo ser ajeno a la moda de los concerti Grossi, pero desde luego decidió ir más allá. Hay que recordar que estos conciertos fueron compuestos por suscripción por lo que debían agradar por completo al público así que Handel cogió el modelo puramente italiano y lo amplió de modo que sus concerti Grossi no tienen tres movimientos sino más y en ellos incluyó las danzas y movimientos de otro tipo de triunfaban en Europa. Una vez más Händel había dado con la fórmula: música de primera calidad pero muy cercana y comprensible para el público que al final es quien la tenía que pagar.

Los  últimos años de la década de  1730  dejaron a  Händel en una complicada encrucijada en su carrera. Su esfuerzo de veinte años para hacer triunfar la ópera italiana en Inglaterra había sido finalmente fallido y le había costado al compositor su fortuna y su salud, y en los próximos años, provocaría que el oratorio fuera su principal modo de expresión ( con el gran éxito de El Mesías en 1741 ) . Pero en ese momento Handel pasó algún tiempo recuperando su salud, y en el otoño de 1739 volvió su mirada hacia  la música instrumental. Esta música fluyó con una gran naturalidad de modo que compuso el conjunto de doce conciertos grossi que conforman su Opus 6 en el espacio de un mes. Probablemente hubo dos razones detrás de la composición de esta música . En primer lugar, Handel necesitaba la música instrumental que podría interpretarse en los intervalos de sus óperas y oratorios , y varios de estos conciertos se introdujeron tuvieron esta vida. Pero ,sin duda también porque necesitaba dinero, y la primera edición de esta música fue financiada por una lista de suscripción que incluía no sólo muchos de los mejores músicos de Londres , sino también a los miembros de la familia real.

El tratamiento de Händel de la forma concerto grosso en su Opus 6 es a la vez tradicional y tremendamente original. A lo largo de estos conciertos se conserva el conjunto esperado de solistas – dos violines y un violonchelo – sin embargo, él rechaza la estructura tradicional italiana de tres movimientos en una secuencia rápido-lento- rápido en favor de su propia secuencia individual de los movimientos , que varía de concierto de concierto . Esta música está llena de grandeza, emoción , increíbles melodias, y una escritura tan complicada como maravillosa para las cuerdas: Handel era él mismo un consumado violinista , y la escritura aquí es graciosa e idiomática en cada instante .

Parte de la razón Handel por la que Handel fue capaz de escribir estos doce conciertos con tanta rapidez fue que tomó prestado muchos de sus temas de música que ya había sido compuesta . A menudo tomó prestado de sí mismo, pero en muchos de estos conciertos se apropió de temas de otros compositores. No había nada de malo en esto (este ” préstamo” era una práctica común y aceptada de la época ) , y Handel transformó estos temas prestados de forma tan sutil que su verdadero origen no fue, en algunos casos, descubierto hasta siglos después. Sin duda Eduardo López Banzo y los suyos nos ilustrarán y llenarán de nueva luz esta música maravillosa.

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