EL CUARTETO AMPLIADO

FICHA DEL CONCIERTO

Camerata del CSMA. Cuarteto Quiroga. Obras de Bach, Kurtág y Schönberg. Lunes 3 de marzo. XX Temporada de Grandes Conciertos de Primavera.

A veces parece que en esta ciudad nos cuesta poner en valor lo que aquí pasa y se hace realmente bien. Pongamos un ejemplo…. Les voy a citar tal cual un fragmento de una crítica aparecida en uno de los diarios más prestigiosos del mundo, el New York Times”: “Exquisito: interpretaciones frescas, precisas y perfectamente equilibradas, trazadas con tonos consistentemente cálidos”.  Pues bien esa crítica es la de un cuarteto de cuerda que se presenta con asiduidad en los grandes escenarios del mundo, cuyas grabaciones están quedando como nuevos puntos de referencia tanto en obras consolidadas en el repertorio como en músicas menos grabadas, que son quienes tocan los Stradivarius del Palacio Real de Madrid y que en medio de toda esa frenética actividad realizan su labor docente en el Conservatorio Superior de Música de Aragón. Hablamos del Cuarteto Quiroga, ese tremendo lujo al que tenemos trabajando y con un fuerte grado de implicación con el que debe ser el centro de excelencia de la formación musical en Aragón. Este trabajo es un trabajo que lleva ya un buen número de años y que ha ido dejando ya sus frutos con unas generaciones de jóvenes instrumentistas de cuerda que salen con la formación adecuada ya no sólo en su intrumento sino en orquesta (como vimos perfectamente en el concierto anterior) y también en música de cámara; un buen ejemplo puede ser el cuarteto Klimt, formado por alumnos del CSMA de los Quiroga (entre otros el chelista montisonense Juan María Raso) que ha ganado varios importantes concursos en los últimos tiempos.

Lo que nos proponen los Quiroga en el concierto de hoy tiene algo de experimento (que ellos ya han probado sobradamente aquí y en otros sitios) y no es otra cosa sino concebir una orquesta de cuerda como si fuera la ampliación de su propio cuarteto. Los cuatro miembros del Quiroga ejercen el papel de líderes de violines primeros y segundos, violas y violonchelos con la finalidad de ampliar  a todos los instrumentistas esta fuerza tan especial y esa comunicación tan intensa que emana de un gran cuarteto como son ellos, Bajo esta premisa nos presentan un programa arriesgado, nada de “obritas” fáciles sino un recorrido trazando un arco desde el glorioso tardo barroco de Bach hasta la música del siglo XX de Kurtag con un final en una obra entre dos mundos, entre un lenguaje y su próxima disolución, esa gran obra que es La Noche Transfigurada de Arnold Schönberg.

BACH, ESE GRAN MÚSICO POR ENCARGO

 El origen de los Conciertos de Brandenburgo parece estar claro. Los seis conciertos  están dedicados a Christian Ludwig, margrave de Brandenburgo19. Está comprobado, que Bach lo conoció en 1719 con ocasión de un viaje a Berlín, que tenía como propósito adquirir e inspeccionar el transporte de un clave con dos teclados para la Corte de Cöthen. El margrave era un gran coleccionista de conciertos y le comentó a Bach, que le gustaría que su música se uniera a su colección. En 1721, recibió una copia autografiada de “Concerts Avec plusieurs instruments” (“Conciertos para varios instrumentos”) y que contenía la siguiente dedicatoria:

 “Hace dos años tuve la buena fortuna de tocar ante Vuestra Alteza Real por Vuestra Orden y percibí en ese momento que Vuestra Alteza demostraba cierto placer ante el pequeño talento musical que el cielo me ha concedido. Cuando me despedí, Vuestra Alteza Real me hizo el gran honor de pedirme que le enviara algunas piezas de mi propia composición; por lo tanto, y de acuerdo con el gracioso pedido de Vuestra Alteza, me he tomado la libertad de cumplir con mi humilde deber ante Vuestra Alteza Real con estos conciertos, que he orquestado para varios instrumentos.

¿Dónde y cuándo fueron compuestos estos conciertos? Estas son las dos grandes dudas que siempre han envueltos a los Conciertos de Brandenburgo y que todavía en la actualidad sigue ocasionando cierta controversia.

Por lo que se refiere al ¿dónde?, todo hace indicar que los conciertos o al menos parte de ellos no fueron compuestos durante su estancia en Cöthen (1717-1723). Christoph Wolff21, en su libro Johan Sebastian Bach El músico Sabio, analiza esta cuestión, extrayendo las siguientes conclusiones. En primer lugar, parece que fue una elección personal de Bach, porque no existe ninguna prueba de que los conciertos fueran un encargo de algún mecenas. En segundo lugar, la instrumentación que utiliza Bach en estos conciertos no coincide con el grupo instrumental de la Corte de Cöthen (no tenía intérpretes de corno de caccia y solamente contaba con un oboe). En tercer lugar, existía una especie de norma o reglamento en Cöthen, el cual obligaba a Bach a pedir permiso al príncipe Leopoldo, para poder componer obras para otros mecenas.

El Concierto de Brandenburgo nº 3 tiene una estructura de tres movimientos (rápido-lento-rápido) y a diferencia de los dos primeros que son conciertos grosso, este es orquestal, compuesto para tres partes o grupos; una de violines, otra de violas y por último una de violonchelos, todas ellas apoyándose sobre el violone grosso y clave. Además, cada una de las partes asume una doble funcionalidad, la de tutti y la de concertino.

 ¿Cuál es su origen? Se ha debatido mucho sobre este tema. Parece que fue compuesto para ser el primero de todos los de Brandenburgo, o al menos por lo que se refiere al primer movimiento. Martin Geck la situaba en torno a 1714, asumiendo su papel de introducción a una cantata de iglesia. Sin embargo, hay ciertos rasgos estilísticos que cuestionan la postura de Geck. Por un lado, encontramos ritmos de motor y pasajes al unísono, que sugieren un período de composición influido por Vivaldi, cosa que es posterior a 1714. Por otro lado, utiliza una disposición de solista y tutti, así como una organización del material musical que resulta compleja, original y magistral y que no era habitual en un periodo tan temprano.

CAMINOS DEL SIGLO XX

 György Kurtág es una de las figuras claves en el panorama de compositores europeos de la segunda mitad del siglo XX, rumano de nacimiento (como ese otro grande que Ligeti) sin duda a la hora de buscar una primera referencia en su obra no podemos obviar la de Bela Bartok, compositor clave donde los haya que además logró algo tan difícil como encontrar un camino propio que no coincidía exactamente ni con la segunda escuela de Viena ni con los caminos emprendidos en Francia, de alguna manera Kurtag y Ligeti se enmarcan en ese camino propio y las influencias en su música son muchas desde Guillaume de Machaut a Staockhausen. En el concierto de hoy nos acercaremos a dos piezas que comparten el nombre Aus Der Ferne (desde la lejanía) y las separa un número y unos cuantos años Aus der Ferne III está escrita en 1991 y Aus der Ferne V en 1999. Se trata de dos obras breves que nos introducen brevemente en un universo sutil, de delicados equilibrios sonoros que a veces son rotos por momentos donde la tensión estalla.

LA NOCHE QUE PREPARA EL AMANECER

El primer dato que nos puede llamar la atención al hablar de La Noche Transfigurada es lo bajo que es su número de opus, el número 4, tan sólo precedido en la producción del vienés por tres lieder si bien la versión orquestal que se escuchará en este concierto es posterior.

Compuesta originalemente para sexteto de cuerdas (dos violines, dos violas, dos violonchelos) y terminada en diciembre de 1899, Verklärte Nacht (ese es su título en alemán) fue estrenada en la capital austriaca el 18 de marzo de 1902 por el Cuarteto Rosé con la participación de los instrumentistas de la Orquesta Filarmónica. Lo primero que tenemos que decir es que se trata de una obra  de un compositor de 25 años plenamente educado en la tradición germana con los caminos que habían transitado hasta Brahms y Wagner. Un factor importante a destacar es el carácter teóricamente programático de la obra que se inscribir en el campo de la música de cámara en la estela de los dos Sextetos de Brahms pero que a la vez se inspira en un texto, idea más propia del campo sinfónico (los grandes poemas sinfónicos de Richard Strauss, absoluto colofón de esta forma estaban ya escritos en esta fecha). Como él propio autor precisó, Schoenberg se puso a componer en esta época “poemas sinfónicos en un solo movimiento, dándoles las dimensiones de las obras de Mahler y de Strauss que yo tomaba como modelo… Este período alcanzó su punto culminante con Verklärte Nacht y Pélleas und Mélisande.” Teniendo quizás como único posible precedenta a Smetana en su Cuarteto “Mi vida” (1876), Schoenberg llevó un intento de unión entre dos extremos que el romanticismo se había cuidado de separar el carácter programático (es decir la inspiración poética) y la música de cámara. Volviendo al compositor hablando sobre su sexteto, en un texto de 1950 nos hizo notar que, al hacer esto, la obra había “ganado en cualidades que pueden también satisfacer a un oyente que no sepa qué es lo que ella pretende describir o, en otras palabras, ofrece la posibilidad de ser entendida como música pura”. De alguna manera se abre aquí un viejo debate, el del condicionamiento de la música. ¿Se debe predisponder mediante un texto poético que nos haga esperar ciertas cosas o se debe dejar escuchar la música en su pureza? Aquí en todo caso dejamos el texto en que se inspiró Schonberg y es elección de cada uno si leerlo o no y si buscar sus huellas en la música o no.

  La noche transfigurada de Richard Dehmel

Una pareja camina por la desnuda y fría arboleda;

la luna los acompaña mientras ellos contemplan

cómo su luz recorre la silueta de los espigados robles.

Ni una sola nube oscurece el firmamento

sobre el que se prolongan las negras copas de los árboles.

La voz de ella revela:

llevo un niño dentro de mi, y no es tuyo;

camino junto a ti, condenada

por haber traicionado profundamente mi propio ser.

Yo ya no creía en la felicidad,

pero mantenía el deseo de engendrar una vida

solo por la dicha y el anhelo de ser madre.

Pero, frágil, permití que mi cuerpo lo abrazara un extraño

quedando embarazada de él.

Y ahora la vida se ha vengado,

justo cuando te he encontrado a ti.

Ella avanza abatida,

con los ojos perdidos en una luna

que inunda de luz su oscura mirada.

La voz le él dice:

ese niño que llevas dentro no ha de ser una carga para tu alma.

¡Mira con qué brillo se ilumina el universo!

En todo hay un resplandor,

y mientras tú y yo surcamos a la deriva este frío océano

una llama fluye de ti hacia mí, y de mí hacia ti.

La misma que transfigurará a ese hijo

que llevas dentro.

Te inundará mi luz,

para que nazca de ti y de mi.

Él pasa una mano abrazando sus caderas,

mientras sus alientos se entremezclan con el aire.

Dos personas caminan por la elevada y límpida noche.

(Adaptación al castellano: Polo Vallejo)

Verklärte Nacht

Zwei Menschen gehn durch kahlen, kalten Hain;

der Mond läuft mit, sie schaun hinein.

Der Mond läuft über hohe Eichen,

kein Wölkchen trübt das Himmelslicht,

in das die schwarzen Zacken reichen.

Die Stimme eines Weibes spricht:

Ich trag ein Kind, und nit von dir,

ich geh in Sünde neben dir.

Ich hab mich schwer an mir vergangen;

ich glaubte nicht mehr an ein Glück

und hatte doch ein schwer Verlangen

nach Lebensfrucht, nach Mutterglück

und Pflicht – da hab ich mich erfrecht,

da ließ ich schaudernd mein Geschlecht

von einem fremden Mann umfangen

und hab mich noch dafür gesegnet.

Nun hat das Leben sich gerächt,

nun bin ich dir, o dir begegnet.

Sie geht mit ungelenkem Schritt,

sie schaut empor, der Mond läuft mit;

ihr dunkler Blick ertrinkt in Licht.

Die Stimme eines Mannes spricht:

Das Kind, das du empfangen hast,

sei deiner Seele keine Last,

o sieh, wie klar das Weltall schimmert!

Es ist ein Glanz um Alles her,

du treibst mit mir auf kaltem Meer,

doch eine eigne Wärme flimmert

von dir in mich, von mir in dich;

die wird das fremde Kind verklären,

du wirst es mir, von mir gebären,

du hast den Glanz in mich gebracht,

du hast mich selbst zum Kind gemacht.

Er fasst sie um die starken Hüften,

ihr Atem mischt sich in den Lüften,

zwei Menschen gehn durch hohe, helle Nacht.

La obra como hemos podido leer está escrita a partir de este poema de Richard Dehmel  que nos narra el diálogo de una situación de amor al límite entre un hombre enamorado y una mujer que le confiesa estar esperando un hijo de otro hombre: así, la música se puede entender como un comentario de los sentimientos expresados, y no como ilustración de una acción determinada, en ese sentido el carácter de obra programática no queda en entredicho pero sí difuminado. En la tonalidad principal de re menor -tonalidad “fetiche” de grandes compositores vieneses -, la forma sigue puntualmente la del poema, en cinco partes encadenadas: 1) Situación de la pareja ante el tradicional claro de luna (muy lento); 2) Confesión de la mujer (más animado), con la presentación del tema principal. La frase, evidentemente la que más cargada de expresión dramática está, acaba dando lugar a un largo desarrollo cuya cima de intensidad corresponde a un diálogo atormentado entre las cuerdas graves y las agudas; 3) La espera de la reacción del hombre, corto período de transición basado en la vuelta del tema de la introducción, pesadamente martilleado. termina simbólicamente en la alejada tonalidad de mi bemol menor: 4) El paso a la segunda mitad de la obra se hace mediante un deslizamiento armónico hacia un re mayor luminoso: en una textura de gran transparencia (murmullos de las cuerdas con sordina), aparecerá el segundo tema principal.  Esta cuarta parte, que corresponde a la respuesta del hombre cuyo amor sale triunfante de la prueba, prosigue en un largo dúo que desembocará en una nueva cima apasionada, con el retorno del primer tema “transfigurado” por el modo mayor. Finalmente, una larga coda, que constituye la quinta sección, da fin a este oscuro himno a la naturaleza que nos habla de la posible redención por el amor, tema este que sin duda le hace enlazar con Wagner y con varias de sus óperas.

Parece ser que  el estreno provocó, según el autor, un escándalo memorable pero esta ‘Noche Transfigurada’ se hizo famosa en un breve lapso de tiempo y esto fue además acrecentado al hacer Schoenberg un arreglo para orquesta de cuerdas en 1917 (revisado en 1943) que es el que oiremos hoy

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