LOS TRES GRANDES (Y UN JOVEN INVITADO)

FICHA DE LOS CONCIERTOS.

Conciertos de la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Música de Aragón. Juan Luis Martínez, director. Obras de Haydn, Mozart, Beethoven y Ortiz Serrano. Domingo 23 y lunes 24 de febrero. Ciclo de Introducción a la Música y Temporada de Grandes Conciertos de Primavera

LOS TRES GRANDES Y UN (JOVEN) INVITADO

Hasta las situaciones más duras pueden tener un lado positivo y hay que constatar que los programas que presenta la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Superior de Música de Aragón han sufrido un notable cambio más o menos de dos años a esta parte. Antes se tendía a un repertorio tardo romántico que nos permitió oir esplendidas versiones de muchas sinfonías de Mahler, Shostakovich, música francesa etc; no entraremos en los motivos pues no es el lugar pero el caso es que de un tiempo a esta parte el repertorio que está abordando la agrupación académica está más centrado en el clasicismo y el primer romanticismo, es decir en repertorio que se puede abordar con unos efectivos orquestales notablemente menores, sobre todo en lo que se refiere al número de cuerdas a emplear; pues bien, afirmo que esta situación de tener menos cuerda disponible nos permite disfrutar a esta orquesta en un repertorio absolutamente central tanto para los fines académicos como en lo que debe ser la vida musical de un auditorio como el nuestro…. Hemos perdido a los Mahler o Shostakovich pero hemos ganado a Mozart, Haydn y Beethoven e incluso Schubert; yo no me atrevo a decir que hemos ganado pero seguro que nadie en su sano juicio se atreverá a decir que hemos perdido con el cambio; ah! y todo esto manteniendo la sanísima costumbre (de nuevo sana tanto para los jóvenes músicos como para el público) de estrenar una obra al año de uno de los interesantes jóvenes compositores que se están formando en  el centro de Vía Hispanidad. Concluiremos esta introducción diciendo que sin duda los programas como los que nos presenta esta vez la Orquesta Sinfónica del CSMA son toda una prueba de fuego tanto para los jóvenes músicos como para su director (de cuya solvencia felizmente ya no hay quien se atreva a dudar tras más de una década de trabajo en nuestra tierra) y a su vez una auténtica delicia para el público, que al final creo que no oye (no oímos) tanto clasicismo como se puede esperar en medio de una hegemonía muy marcada de las música de la segunda mitad del S. XIX.

LA SINFONÍA EN ESTADO PURO

El programa que presenta en el primero de los conciertos (el del ciclo de Introducción a la Música, el domingo 23) la Orquesta Sinfónica del CSMA y Juan Luis Martínez presenta un recorrido pluscuamperfecto por esa forma llamada sinfonía justo en el momento en el que acababa de definirse como tal, es decir como una obra de gran formato, normalmente en cuatro tiempos, en principio sin referente programático y siendo la mayor glorificación de la forma sonata.  El programa comienza con una obra muy peculiar de Haydn sigue con un Mozart en plenitud y acaba con una obra de absoluta madurez de Beethoven que no obstante opta por ser fuertemente clásico en forma y fondo.

En 1766 , Joseph Haydn fue ascendido al puesto de maestro de capilla  y como tal pasó a ser el responsable máximo de todas las actividades musicales de la corte del príncipe Nicolás Esterházy. El esplendor de la corte de los Easterházy rivalizó , si no llegó a superar, el de la propia Corte Imperial de Austria. Los principes  poseían un palacio en Eisenstadt , en la frontera húngara y una casa inmensa en Viena , y el príncipe Nicolaus en esta época transformó lo que era una modesta casa de campo dedicada a la caza en las llanuras  de Hungría en un palacio rococó casi como una gloriosa emulación de Versalles. El palacio llamado Esterháza, contenía un teatro de la ópera de 400 plazas con lo último en equipamiento escénico, un teatro de marionetas , una capilla, y dos magníficas salas de conciertos. Se esperaba pues de  Haydn que escribiera música para todos estos espacios, que a su vez dirigiera una orquesta compuesta por algunos de los mejores virtuosos de Europa y todo ello sin descuidar las tareas administrativas del día a día que semejante complejo debía conllevar.

Sin duda puede decirse que era casi un trabajo para un superhéroe, pero Haydn asumió  rápidamente al desafío . A pesar de esta situación que tan ocupado le tenía, en este momento su genio creativo estalló en plena floración y podemos decir que este fue el momento de producción de sinfonías y música de cámara que establecen nuevos estándares para su época. Como escribe Jens Peter Larsen, ” La sinfonía era hasta este momento más o menos una elegante pieza de entretenimiento para un público noble y Haydn tuvo el coraje de escribir sinfonías que eran completamente diferentes. ” Abandonado en ” mi desierto “, como él llamaba al remoto Esterháza, y con escasas posibilidades de viajar , incluso ni a Viena , el compositor puede madurar su trabajo y buscar en sí mismo la inspiración . Él mismo explicó: “. Recibí la aprobación  para, al frente de la orquesta, hacer experimentos, observar lo que provoca una impresión y lo que la debilita , pudiendo mejorar de esta manera … y  asi pude correr riesgos, apartado del mundo , sin que nadie en mi vecindad pudiera confundir y molestarme en mi carrera , así tenía que llegar a ser original.”

 La asunción de estos riesgos por parte de Haydn y la originalidad se pueden encontrar especialmente en las sinfonías en tono menor que escribió entre 1768 y 1774 , es decir las sinfonías No. 45 ( “Adiós”) , N º 49 (“La passione “) , y la que escuchamos en este concierto, la N º 44 en mi menor , probablemente compuesta en 1771. Todas estas obras comparten la cualidad de aparentar ser una expresión apasionada personal así como un intensidad dramática , y un interés por la experimentación técnica que las llevó mucho más allá del ámbito de la ” elegante entretenimiento. ” Incluso hay quien ha dicho que se trata de las primeras obras precursoras del Romanticismo : primeros ejemplos del Sturm und Drang ( ” tormenta e ímpetu”) movimiento que convulsionó brevemente la música y la literatura de Austria y Alemania en este momento. El propio Haydn dio la Sinfonía N º 44 de su apodo ” Trauer ” o ” fúnebre “, y él valoraba esta sinfonía tanto que le pidió a su movimiento lento se tocara en su funeral.

La Sinfonía se abre dramáticamente con cuatro notas tocadas al unísono  de un modo enfático que impulsará esta forma sonata del primer movimiento hacia adelante. Estas notas son contestadas inmediatamente por una frase suave por parte de la cuerda, estableciendo así un patrón de fuertes contrastes dinámicos entre fuerte y piano en toda la obra. Haydn establece entonces una rica dinámica de contrapunto mediante diversos instrumentos que  toman la idea  de las cuatro notas a modo de canon, mezclado con ráfagas de semicorcheas . Después de la repetición de esta exposición , Haydn  detiene de repente su carrera a la línea de meta en un acorde melodramático e inserta un pequeño maravilloso canon sobre las cuatro notas .

 Haydn trasladó el  minueto de su tercera posición habitual  al segundo movimiento lo cual no era nada habitual en la época . Y es un minueto extraño de hecho, melancólico, armónicamente sombrío , mas acorde con el estado de ánimo del luto que tiñe toda la sinfonía que con el carácter danzable propio de los minuetos. La sección del trío cuenta con una parte muy virtuosa para la trompa.

El movimiento lento  vemos que se hace esperar : es una tema encantador para los violines y uno de los adagios más bellos de Haydn . Curiosamente, este movimiento está en el modo mayor – Mi mayor – y es la parte más tranquila y ajena al conflicto de la obra. Haydn era un católica devoto sin grandes dudas de fe aparentamente , y el hecho de que pidiera esta música para su funeral sugiere la aceptación de la muerte sin demasiados problemas.

El Finale Presto nos devuelve al drama del primer movimiento con mayor intensidad. Es una música de una energía implacable , impulsado por un tema , presentado de nuevo al unísono. El Contrapunto imitativo y los juegos rítmicos entre los instrumentos aumentan la emoción de la música que apenas se detiene para respirar hasta su definitivo final.

Esta obra sonará sólo en el concierto del domingo siendo sustituida en el del lunes por el estreno absoluto de la obra de Rodrigo Ortiz (el joven invitado entre los maestros) al que le dedicaremos atención más adelante.

MOZART EN PLENITUD

Uno de los motivos por los que cuando se habla de Mozart como autor de sinfonías nunca se le da tanta importancia como cuando se habla de él como autor de ópera es quizás porque, al igual que trabajó en este tipo de composiciones y llevo a cabo la culminación de todo el proceso de creación de la forma sonata ta, Mozart trabajo en esto pero trabajo también completando todas las grandes líneas que corrían en ese momento por Europa como por ejemplo una de las más conocidas: la ópera cómica italiana en la que sin duda Mozart supone también un antes y un después en su desarrollo. Todos los géneros que andaban en desarrollo en ese momento por Europa se ven atraídos a la esfera creativa de nuestro compositor y en un breve lapso, el que va de 1770 a 1790 Mozart alcanza la frontera de la realización suprema de todos ellos, más allá de la cual sólo se puede llegar poniendo desde el principio en entredicho los fundamentos formales del punto de partida. Así Mozart al culminar todos los géneros del clasicismo obliga a que se abran las puertas a otros lenguajes. Así mismo, la virtud asimiladora de Mozart, supera los puntos de referencia generales y encuentra materia en cuerpos menores, en propuestas de autores  a veces incluso mínimos, en características y tics ejecutivos de cantantes e instrumentistas: todo entra en fermento en un universo estilístico tan variado y coherente como no se conocía ya en la historia de la música desde tiempos de Bach.

Pero hay sin embargo, un elemento ulterior de novedad: Mozart no es tan sólo el mejor en todo lo que ya está en circulación sino que se hace escuchar también cuando habla en dos planos, el de los objetos musicales empleados y el del sujeto que elige y los utiliza, estableciendo entre ambos puntos de vista, una red de matices y relaciones múltiples. Si es capaz de llenarse las manos con lo “ya dicho”, capta también los nexos en una medida antes desconocida, haciendo que un género interfiera en otro, manejando moldes y lugares comunes, pero sin mezclarse nunca con ellos, forjando en suma una lengua musical capaz de todo.

La sinfonía como máximo exponente de la forma sonata es profundamente urbana; pues bien, esta capacidad de suma tiene que ver también con que Mozart es probablemente el compositor más “urbano”, más ciudadano que hasta este momento había existido. El acontecimiento fundamental en la vida de Mozart más allá de anécdotas fílmicas, es la decision de dejar el servicio musical en una corte y mantenerse como profesional libre, vendiendo directamente su música al público de la gran ciudad. No importa aquí cuales son las circunstancias que le han obligado a ello: la decisión conserva todo su significado porque ha ido madurando a lo largo de ocho años de conflicto.  Su caso no tiene el halo romántico de Schiller que se fuga del castillo de Wurtemberg  y desde luego no es el primero:  otros como el propio Johann Cristian Bach habían hecho esto antes ya, pero el caso de Mozart iba a ser simbólico: porque era Mozart, naturalmente, pero también por la tensión violenta y por el momento en que se produce, cuando faltan pocos años para que estalle la revolución francesa…Mozart de alguna manera al hacer esto asume casi una declaración de guerra entre el nuevo mundo burgués y el antiguo régimen de la producción artística, además, porqué negarlo el fracaso material de la operación que finaliza con la muerte del propio compositor acabará proporcionando al autor de la decisión una ulterior luz mítica de víctima.

Su situación de músico libre dura diez años, los últimos de su vida como decíamos. Su inclusión en el nuevo régimen de la iniciativa privada y de la competencia funciona bien al principio, con claros éxitos sobre cuya base, si Mozart hubiera tenido la decima parte de la habilidad social de un Gluck, por poner un ejemplo,  habría podido colocarse bien para toda la vida.

Pero no fue así y el éxito de Mozart poco a poco fue declinando. Hay mucha teorías al respecto a ninguna conclusiva, nosotros tenemos la nuestra en relación con lo que hemos comentado…. La forma sonata era el futuro y hoy nos resulta reltivamente sencillo acercarnos a este tipo de obras pero son muchos los testimonios que nos hablan de un cierto rechazo de algunas de las obras de las que hoy consideramos fundamentales en la producción de Mozart en esta época.

En los inicios de 1787 Mozart partió hacia Praga en algo parecido a un viaje casi de placer (sus obligaciones no eran demasiadas: dirigir una función de Las bodas de Fígaro y un par de recitales de piano). Entre su equipaje viajaba un manuscrito, el de una sinfonía en Re (K. 504), recién terminada y que quedaría para siempre relacionada con el nombre de la ciudad. El 19 de enero Mozart dirigió su estreno con una orquesta de una veintena de instrumentistas, al parecer con un gran éxito. Años más tarde, en 1808, su amigo Niemetschek recordaba “la sinfonía permanece como favorita en Praga, y sin duda ha sido interpretada cientos de veces”.

No cabe duda de que esta sinfonía es una de las cimas del autor, a pesar de que su estructura no es la habitual ya que solo consta de tres movimientos en lugar de los cuatro tradicionales lo que quizás no es sino  una alusión a la simbología masónica. La ausencia del clásico minueto se compensa con la introducción lenta que abre la composición, influencia de los progresos sinfónicos de su querido Haydn (y que tanto peso habría de tener en Beethoven). De tono profundo, casi amenazante, tonalmente impredecible, a veces severamente disonante, en el compás 16 sobrecoge al pasar a clave menor (con un estallido de percusión y trompetas): en sus modulaciones se huele el rastro del K. 466 y se adivina la sombra cromática del dissoluto. Entonces el grave presentimiento cede el paso a un allegro, tirante y sincopado (a contratiempo), descentrado armónicamente. Hasta seis motivos (reflejos de Fígaro, intuiciones de La flauta mágica) son desarrollados y fugados contrapuntisticamente. En esta densa polifonía (de la que significativa e inusualmente Mozart realizó múltiples bocetos de posibles combinaciones temáticas) se suceden estrategias retóricas irresistiblemente enérgicas, que cierran el movimiento sinfónico mozartiano de mayor originalidad, síntesis de tradiciones barrocas y estilo clasicista.

La forma sonata también es seguida a rajatabla en el segundo movimiento un andante de sinuoso ritmo ternario, en otro ejemplo de la sofisticación de la sinfonía: contrasta un lírico y espiritual primer tema con un segundo turbulento, basado en tensos acordes de las maderas. Por fin, extrañas sombras cromáticas desestabilizan la armonía y se agazapan tras imitaciones contrapuntísticas. La recapitulación revisa todos los materiales empleados en el movimiento alternando tonalidades hacia un final apacible, cuya atmósfera camerística afianzada por la rica paleta armónica servirá de inspiración a Schubert.

La sinfonía termina en ese tercer movimiento que es un presto que fue originalmente escrito para ejecutar en la sinfonía “París” (K.297) con un nuevo final, que se inicia con una jovial atmósfera de carácter bufo (regresa la semblaza melódica a Fígaro) en la que los vientos irán desgarrándose en una violenta tormenta. A modo de rondó utiliza diálogos cromáticos, síncopas y transformaciones contrapuntísticas en un oscuro carácter coral, apenas embozado en una capa de luz. Nos encontramos pues con el Mozart más luminoso en su mejor momento creativo.

 BEETHOVEN Y SU SINFONÍA FELIZ

En 1812 Beethoven escribe la carta de amor más famosa de la historia de la Música, “a la amada inmortal”, tan melancólica. Pero ¿qué compone mientras?… Pues la Sinfonía más feliz del mundo: la Octava que oiremos hoy.

Curiosamente, Beethoven concibió su sinfonías N º 7 y 8 durante un período de profunda infelicidad . En 1811 , los 41 años de edad, el compositor se enfrentaba a la vejez sin haber estado casado . Cada vez más retraído y antisocial debido a su sordera, cada vez mayor y a su mala salud, Beethoven trabajó en las sinfonías en 1812, año en que sufrió intensamente de la despedida de la ” amada inmortal ” de identidad desconocida , con quien había tenido una breve y apasionado romance. En el mismo año, el intento prepotente e inútil de Beethoven para impedir el matrimonio de su hermano Johann con una empleada doméstica provocó el alejamiento de dicho hermano. A pesar de estos problemas emocionales , completó la Sinfonía N º 7 en la primavera de 1812, y N º 8 en octubre del mismo año .

 Las dos sinfonías parecen un par de hermanas bien diferentes.Mientras la séptima es la última muestra del estilo expansivo que Beethoven había estado desarrollando durante la década anterior , la octava a menudo se ha visto , por los analistas modernos , así como por sus contemporáneos, como un recuerdo de los estilos de un período anterior.

 La octava también sufrió en comparación con la séptima en su estreno. La séptima se estrenó en diciembre de 1813, junto con ‘La victoria de Wellington’, una obra que no está entre lo más brillante de Beethoven con un claro caracter patriótico. Ambas  obras fueron recibidas con grandes elogios. Beethoven estrenó la Sinfonía n º 8 de dos meses después, el 27 de febrero de 1814,, colocándola entre las dos obras anteriores demostrando así un escaso carácter comercial. El tamaño y la exuberancia de las otros dos obras deslumbraron a los críticos no dejando en gran lugar a esta sinfonía . Además, aunque la sinfonía sí presenta una mirada nostálgica hacia atrás en la era de partir del clasicismo ,  también contiene una gran cantidad de peculiar marca de Beethoven de ironía y el público no tuvo claro si este trabajo estaba destinado a ser tomado en serio o no. Cuando Carl Czerny señaló a su maestro Beethoven que la octava no era tan popular como la séptima, Beethoven se dice que respondió: ” Debido a que el octavo es mucho mejor. “

 La octava puede desconcertar a los propios intérpretes por una razón diferente. Beethoven era extraordinariamente meticuloso en sus especificaciones de la articulación, la dinámica y el fraseo en sus partituras. Sin embargo, algunas de las indicaciones de metrónomo de Beethoven en la octava pueden provocar una sensación de sonido apresurado y poco musical , incluso con la mejor de las orquestas . Muchas teorías han sido avanzadas por qué el compositor exigió estos tempi, ninguna de ellas plenamente satisfactoria.

El primer movimiento, Allegro vivace e con brio , es enérgico con varias melodías breves que se suceden con rapidez. De hecho, es difícil creer que una gran cantidad de ideas y la exuberancia de este tipo pueda estar contenido dentro de un marco tan conciso. El peculiar humor de Beethoven aparece cuando, después de comenzar la sinfonía en Fa mayor , el movimiento cambia de repente a Re mayor en lugar de ir a la dominante esperable que sería la tonalidad de Do mayor para a continuación, con la misma brusquedad cambia ahora si, a ese Do mayor- la sección de desarrollo crece en un largo crescendo que va directo a la recapitulación, casi ahogando el retorno del primer tema.

 El scherzando Allegretto es una reelaboración de la música de Beethoven había escrito en homenaje a Johan Nepomuk Maelzel. Maelzel fue un inventor que diseñó algunas de las trompetas Beethoven utiliza , así como un artilugio que él llamó el panharmonicon , que incluye flautas automáticas , clarinetes, trompetas , violines , violonchelos , tambores , platillos y triángulo. A instancias de Maelzel , Beethoven compuso la Victoria de Wellington para el panharmonicon , pero al final decidió que sonaba mejor con una orquesta real. Beethoven pues escribió  este alegretto de la octava sinfonía para imitar y homenajear el más reciente invento de Maelzel, el metrónomo. (Cabe señalar que otro inventor, Dietrik Nikolaus Winkel, creó el primer metrónomo en la práctica en 1812, que Maelzel  refinó, aunque también fue el primero en patentarlo, fabricarlo y promoverlo). Los vientos abren la sección , jugando un par y ostinato insistente de  16 notas que continúa a lo largo de la mayor parte del movimiento . En el motivo de 64  notas rápidas  que suponen el segundo tema, que termina el movimiento , se ha visto como una broma que haría ver que el metrónomo se ha roto. Parece querernos decir medio en broma que no es posible soportar un aparato tan exasperante durante mucho tiempo.

 El tercer movimiento , Tempo di Menuetto , es quizás el mayor culpable de que la sinfonía esté asociada con los estilos más antiguos . Aunque los  minuetos eran comunes en las sinfonías de Haydn y Mozart, Beethoven  había usado la forma mucho más rápida del scherzo en sus sinfonías anteriores. A pesar de que emplea la forma minueto  que orginalmente es más lenta,  Beethoven no acaba de plantearnos una majestuosa danza semi lenta; en su lugar, este baile es más enérgico, los acentos más pesados ​​y los crescendos más insistentes , aunque las melodías todavía se mueven con gracia. La sección central cuenta con un dúo precioso para trompa y clarinete.

 En el movimiento final, Allegro vivace , Beethoven juega una vez más con las claves “esperadas” de la sinfonía  y lo hace aun mucho más allá de lo que hizo en el primer movimiento . El último movimiento despega a una velocidad brillante pero muy suavemente al principio, descendiendo a un pianissimo marcado, hasta que un fuerte sorprendente en do sostenido en octavas . Ese Do sostenido , tan lejos de la tonalidad de apertura de fa mayor, parece nacer al azar y  desaparece con la misma rapidez con la que llegó. No se nos permitirá olvidarnos de él sin embargo. Mientras tanto, nos lleva a través de un denso entramado de cambios tonales. (El timbal está , de hecho, afinado en una octava en Fa , en lugar de la tónica y dominante de costumbre). Esta afinación, sin precedentes en 1812,  le gustó tanto a Beethoven que la utilizó  de nuevo diez años más tarde en el scherzo de la Sinfonía N º 9. La coda es en sí mismo una broma extravagante; con 236 compases duplica literalmente la duración del movimiento, y tras nuevos juegos tonales la obra termina en un estallido entusiasta.

Y terminamos esta entrada cediéndole este espacio como siempre que tenemos la oportunidad al compositor, en este caso a Rodrigo Ortiz Serrano, alumno de composición del CSMA, para que nos hable de su propia obra (incluida dedicatoria en este caso) que se estrenará en el concierto del día 24 en lugar de sonar la obra de Haydn:

DREAM’S SYMPHONY

La sinfonía es la forma tradicional para la orquesta por antonomasia. El repertorio es amplísimo, dos grandes ejemplos tenemos en las que comparten programa con mi humilde creación, nada menos que Mozart y Beethoven. A lo largo del Siglo XIX es una forma que se va agrandando y alejando cada vez más de su interna forma sonata originaria, y en el Siglo XX tenemos ejemplos alejadísimos de esta concepción clásica, cubriendo con el mismo nombre otros campos musicales muy diferentes, como puede ser la Sinfonía para Vientos de I. Stravinsky o la Sinfonía Op. 21 de Webern.
La obra dibuja un mapa onírico en el cual se entraman situaciones musicales de un carácter más puramente descriptivo y desarrollativo, con sonoridades surrealistas y de absurdo, en la que poco a poco se desdibuja la idea de sinfonía a través de deformaciones de elementos reconocibles para el oyente, además de forjar una idea de “Anti-héroe” que se destruye a sí mismo.

“`Porque solo en esta realidad,
porque solo en esos sueños,
nos volveremos a encontrar,
y podré volver a reír junto a ti.”

A Noé Ortiz Pérez.

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