EL HERMANO DESCONOCIDO Y LA CULMINACIÓN DE UN GRAN CICLO.

 FICHA DEL CONCIERTO

Concierto Inaugural de la XX Temporada de Grandes Conciertos de Primavera. Orquesta Filarmónica de Luxemburgo. N. Lugansky, piano, E. Krivine ,director. Obras de Tchaikovski y Brahms. Miércoles 5 de febrero.

 

A LA SOMBRA DEL GRAN CONCIERTO

Empieza la vigésima temporada de Grandes Conciertos de Primavera, una temporada que promete unas cuantas tardes sinfónicas de altísimo nivel; por suerte los grandes nombres orquestales, de directores e incluso de solistas siguen presentes y entre los programas destaca la presencia de autores de los favoritos del público como Brahms y Tchaikovski que abren ciclo y que serán los dos autores más presentes pero con espacio a grandes obras del siglo XX que ya están plenamente en el repertorio como el Concierto para Orquesta de Bartok o la Consagración de la Primavera de Stravinski. Sin duda la gran música y el espectáculo está servido y Zaragoza sigue en el mapa europeo de los grandes conciertos.

Y empezamos por un gran desconocido de un gran conocido, es decir el concierto para piano nº 2 de Tchaikovski. A modo de curiosidad decir que el pianista que lo interpretará parece continuar una peculiar integral de los conciertos del ruso en la sala Mozart ya que el año pasado tocó aquí brillantemente el primer concierto (que por cierto tocó también de modo espectacular Arcadi Volodos cerrando el ciclo de otoño).

Cuando el musicólogo Michael Steinberg escribió sus notas de programa para este concierto para piano nº 2 de Tchaikovski, comenzó  diciendo ” me imagino que nueve de cada 10 personas en este concierto están escuchando [ este concierto por primera vez .” Lo mismo creo que podemos aplica a quienes acudiremos a este concierto. Esto tiene mucho que ver con el predecesor de este concierto pero también, para que negarlo, con sus propios méritos o defectos relativos. Desde que fue compuesto, el segundo concierto para piano de Tchaikovsky se ha mantenido a la sombra del Concierto para piano N º 1 , sin duda uno de los conciertos para piano más populares jamás escritos del que hablábamos justo en la entrada anterior de este blog.

 

El 10 de octubre de 1879, Tchaikovsky viajó a Kamenka, a la finca de su hermana. Dos días más tarde , escribió a von Meck : ” Ahora estoy convencido más que nunca que no puedo vivir mucho tiempo sin trabajar. Hace unos días empecé a sentir en lo mas íntimo de mi corazón  una especie de insatisfacción indefinible conmigo mismo que comenzaba gradualmente a convertirse en aburrimiento. … Me di cuenta que lo que me faltaba era el trabajo y empecé a dedicarme un poco a ello. Inmediatamente, el aburrimiento desapareció, y he vuelto a sentir la claridad en mi espíritu”. He empezado a componer un concierto para piano . ” Seis meses después, Tchaikovsky lo terminó.

Cuatro años antes, Tchaikovsky había sido atacado con críticas mordaces por su primer concierto para piano, sobre todo las críticas vinieron de su amigo y mentor, Nicolai Rubinstein , quien , entre otros muchos comentarios duros , declaró que ” no se puede tocar. ” Rubenstein posteriormente cambió de idea y se convirtió en un acérrimo defensor del primer concierto .

En noviembre de 1879, Tchaikovsky escribió a von Meck , “Quiero dedicar [el segundo concierto ] a Nicolai Rubenstein en reconocimiento a su magnífica interpretación de mi primer concierto y de mi Sonata que me dejó en completo éxtasis cuando le oí en Moscú ” . Aun con todo, Tchaikovsky todavía estaba preocupado por la opinión de Rubenstein sobre el nuevo concierto . En una carta a su editor, Tchaikovsky escribió: ” Tiemblo al pensar en las críticas que  pueda oír de nuevo de Nicolai Grigorevich [ Rubenstein ] a quien está dedicado este concierto . Sin embargo, incluso si una vez lo critica, pero lo toca de un modo tan impresionante , como  lo hizo con el Primer Concierto , no me importa . “

A pesar de esta declaración , Tchaikovsky fue fulminado nuevamente por la crítica de Rubenstein , que fue repetida por Sergei Taneyev , ex alumno de Tchaikovsky , quien realizó la parte solista en el estreno de Moscú. Lo que más molestó Tchaikovsky fue que Rubenstein y Taneyev expresaron sus dudas sobre el concierto sólo después de su publicación, a pesar de que  ambos tuvieron tiempo de sobra para hacer comentarios al respecto con anterioridad.

Estas críticas provocaron la siguiente respuesta  sarcástico  por parte de de Tchaikovski: “Lamento que esas personas a las que [ el concierto ] fue confiado hace dos años para su escrutinio crítico no indicaron este fallo [se refiere a la duración del concierto ] en el momento adecuado. En ese momento que habrían estado haciéndome un gran servicio – uno incluso mayor que la magnífica interpretación del concierto ahora . De todos modos – merci , merci , merci ! “

 

Rubenstein y Taneyev ambos pensaron que el concierto era demasiado largo, sobre todo los primeros dos movimientos . Además ,  sentían que  los solos tan destacados para violín y violonchelo en el segundo movimiento usurpaban el papel central del piano (nunca menosprecien el ego de un músico).

Otro pianista Alexander Ziloti , sugirió una serie de cortes, la mayoría de los cuales Tchaikovski rechazó de plano (“él quiere que yo , literalmente, mutile mi concierto”, se quejó  Tchaikovski ) . En un irónico giro final, después de la muerte de Tchaikovski , la versión de Ziloti del concierto fue publicado con el título ” Nueva Edición , revisada y acortada de acuerdo a las instrucciones del autor por A. Ziloti . ” Esta edición bastarda persistió durante muchos años y sin duda contribuyó a la impopularidad relativa del concierto .

 

El concierto abunda en ese lirismo que es  firma de Tchaikovski. Después de la fuerte apertura audaz del Allegro brillante , la música se  va desarrollando en una serie de interludios melódicos elegantes , cada una esencialmente independiente de los otros. El solo de violín y violonchelo evocan el patetismo del Andante non troppo , mientras que la efervescente Allegro con fuoco hace honor a su tempo marcado con su energía ardiente y el concierto acaba con la exhibición de virtuosismo que ya conocimos en el primer concierto.

 

UNA CUMBRE SINFÓNICA

 

No creo que nadie pueda rebatir que el ciclo sinfónico de Brahms y en concreto esta cuarta sinfonía sean una cumbre absoluta de la sinfonía romántica. Brahms heredó muchas cosas de Beethoven y desde luego todo su trabajo sinfónico esta basado en un gran respeto al legado recibido. Brahms se tomó en serio,muy en serio, casi hasta la obsesión la composición de sus sinfonías y así su ciclo es de solo cuatro sinfonías pero las cuatro son absolutamente obras maestras que tienen lugar preminente en el repertorio. De ellas la cuarta ocupa un lugar especial y de ella siempre se han destacado dos aspectos que son ciertos y que aunque puedan parecer contradictorios no lo son.  Se ha dicho de ella que tiene un carácter otoñalde obra de madurez que de alguna manera cierra el ciclo y que además utiliza algún tema relacionado con la muerte en el primer movimiento. Por otro lado se ha dicho de ella que es la obra que más tiene de homenaje a la música anterior y también es cierto sin que ello le reste un ápice de maestría más bien al contrario, la convierte en una auténtica cumbre que sabe hacer un gran constructo romántico que a su vez homenajea a parte de la gran música escrita anteriormente.

 

Brahms necesitó  veinte  años para terminar su primera sinfonía. En ese momento tiene ya 43 años. Para sus tres sinfonías siguientes  (sin llegar al exceso de la primera) necesita también mucho tiempo, un total de ocho años. Brahms escribe su cuarta sinfonía entre 1884 y 1885 y con ella alcanza el momento cumbre de su actividad creativa. Tras la muerte de Richard Wagner, empieza a estar considerado como el compositor más relevante del momento.

 

La Sinfonía revela una gran musicalidad y belleza sonora. Con ella, Brahms enriquece la expresión musical. Su Sinfonía n° 4 es su última gran obra. En los 12 años que vive tras escribirla, no compone ninguna otra obra de una importancia similar.

 

En carta escrita a su amiga Elizabeth von Herzogenberg, Brahms anunciaba el inicio en el trabajo de su cuarta sinfonía en estos términos: “¿Puedo atreverme a enviarle un fragmento de mí mismo? Como las cerezas tardan en madurar por estos lares, no le importe decirme si no le gusta su sabor. No estoy tan impaciente como para escribir una pésima número 4″.

 

El primer movimiento comienza  con un tema introducido por los violines, que Brahms desarrolla con gran complejidad contrapuntística, alternándolo con otro secundario, más ligero, que contrasta con la densidad del primero. El fabuloso tratamiento de las terceras descendentes y las sextas ascendentes que conforman el núcleo del tema inicial se proyecta a lo largo de los cuatro movimientos que la conforman.

 

Para comenzar el segundo movimiento Brahms utiliza un solo de trompa, que es inmediatamente repetido por la madera. El segundo tema, de carácter totalmente diferente al presentado por la trompa, es una bellísima melodía expuesta por los violonchelos.

 

 Elizabeth von Herzogenberg la describió perfectamente cuando en octubre de 1885 escribió a Brahms diciéndole: “¡Cómo debe gozar cada violonchelista con esta maravillosa canción, suave retazo del aliento estival!… Éstas deben de ser, presumo yo, las cerezas que no querían madurar en Mürzzuschlag…”.

 

 Las características rítmicas y el marcado carácter alegre del jubiloso tercer movimiento podrían llamarnos a pensar en  un  scherzo bastante clásico. Lo es, a pesar de la utilización de un compás de 2/4 y de que su estructura está indudablemente más cerca de la forma sonata que del scherzo propiamente dicho. Paradójicamente, este movimiento fue escrito después del allegro que cierra la Sinfonía número 4. Es el único scherzo que existe en las cuatro sinfonías de Brahms. En él, incorpora Brahms a la plantilla orquestal un triángulo, un flautín y un contrafagot.

 

 El último movimiento se inicia con la presentación del tema festivo que dará pie a toda una serie de prodigiosas variaciones. El tema que servirá de soporte a estos formidables diez últimos minutos de la sinfonía lo toma Brahms prestado de la chacona final de la Cantata BWV 150, Nach dir, Herr, tradicionalmente atribuida a Bach y cuya autoría es actualmente cuestionada. Treinta variaciones (sin considerar la coda final) de ocho compases cada una, agrupadas en tres secciones claramente diferenciadas entre sí, en las que Brahms rinde culto y homenaje al barroco.

 

 

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Una respuesta a “EL HERMANO DESCONOCIDO Y LA CULMINACIÓN DE UN GRAN CICLO.

  1. Muy digo inicio de este Ciclo; esperemos mantenga el nivel. La pianista que actúa el próximo jueves 13 es de antología, en mi opinión

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