EL CORO, ESE GRAN PROTAGONISTA

 

FICHA DEL CONCIERTO

Orquesta y coro del Teatro Nacional de ópera de Brno. J. Pancik, director del coro, J. Klecker, director. Obras de Verdi y Wagner. XIX Temporada de Grandes Conciertos de otoño. Domingo 24 de noviembre 2013.

Si me permiten voy a empezar las notas a este programa tirándome a una piscina en la que no sé si hay agua. Desde hoy y sin saberlo me atrevería a decir cuál puede ser el bis (o uno de ellos) que puede haber en este concierto y es que se echa en falta en el programa el que es probablemente el coro más famoso de Giuseppe Verdi (no así la obertura de la misma ópera que sí está) que además ejemplifica muy bien todo lo que vamos a decir sobre los coros y su papel en las óperas de Verdi. Creo que la mayoría de los lectores sabrán de que coro hablo, así que les animo a que comenten en este blog y se mojen… creo que acertar es muy sencillo….

Y todo esto viene a cuento de cara a hablar del papel del coro en las óperas de Verdi y Wagner, pero sobre todo empezaremos por este primero, mas cercano, si se me permite al propio origen de la palabra coro… Nos podríamos remontar a la antigua Grecia para hablar del origen del coro, al nacimiento mismo del hecho teatral y del hecho musical como tales en la cultura occidental y el remontarse así sería correcto y apropiado; pero vamos a dejarnos de excesivas erudiciones, y vamos a hablar de modo mas sencillo sobre algo que no deja de ser sino la representación del pueblo…. Y es que me atrevo a afirmar que nunca en la historia de la ópera italiana ningún otro compositor acertó y desarrolló tanto el papel del coro como lo hace Verdi…

VIVA VERDI Y OTRAS SUTILEZAS….

Son tantos los aspectos de las óperas de Verdi que se podrían hablar y están siendo tan comentados este año que es difícil ser original aquí. No lo intentaremos, pero si centrarnos en los aspectos que se nos ofrece en esta pecuilar muestra de fragmentos orquestales y sobre todo corales. Empezaremos hablando del Verdi “sin voz” del Verdi de oberturas y preludios. Es curioso porque aquí Verdi pierde la batalla de las salas de conciertos en lo estrictamente sinfónico frente a Wagner e incluso a otros compositores italianos como Rossini..  es decir: es mucho mas frecuente oir fragmentos orquestales de Wagner o Rossini que del propio Verdi. De Wagner es muy habitual oír los preludios u oberturas de casi todas sus óperas e incluso extractos, por ejemplo del Anillo del Nibelungo sin ninguna intervención vocal… De Rossini por su parte es habitual oir muchas de sus oberturas que en algçun caso son incluso lo más conocido de las propias óperas… De Verdi el caso es que quitando unas pocas excepciones (justo las que jalonan el programa de este concierto) no es habitual oir piezas orquestales separadas de las propias óperas. ¿Por qué se da esto? Pues sencillamente porque Verdi compone pensando en y para la voz como probablemente ningún otro compositor en la historia de la música. ¿es esto un demérito para Verdi? Pues creo que en ningún caso ya que es justo en ese ensamblaje con la voz donde se produce la auténtica magia de su música y donde cobra toda su fuerza. Les voy a confesar algo…cuando hace dos años participé en la producción de nuestro auditorio de Il Trovatore asistí por primera vez en varios momentos a ensayos sin voz de fragmentos de esta ópera, duos, arias o concertantes… mi sorpresa fue que quitando la voz esa música “se cae” y parece convertirse en algo de una ligereza que parece poco adecuado para un dramón como Il Trovatore. La sorpresa es que sobre esa estructura del “um pa pa” (véanse los estupendos reportajes de TV3 ópera en tejanos sobre las óperas de Verdi) tan sencilla se pone una línea melódica que sublima de un modo impresionante la música de Verdi. Les invito a que si pueden oigan el terceto entre el Conde Luna, Manrico y Leonora del primera acto de Il Trovatore sin las voces… entenderán lo que les digo.

Pero desde luego eso no significa que Verdi no supiera componer para orquesta sola ni nada por el estilo; desde luego a lo largo de su carrera su escritura orquestal se fue “densificando” alejándose de los cánones del belcantismo y oír la orquestación de Don Carlo, Aida u Otello son pruebas mas que suficientes.. pero incluso sin llegar a esa madurez compuso fragmentos orquestales de gran efectividad entre creo que justo es destacar los 3 que oiremos en esta velada.

Si no me fallan los datos la obertura de la Fuerza del Destino es la pieza que mas veces se ha escuchado en directo en la sala Mozart en el último año; con esta serán 3 si no me falla la memoria y siguiendo el dicho popular “algo tendrá el agua cuando la bendicen” Y es que en efecto se trata de una pieza absolutamente brillante, perfecta para abrir un concierto mas allá de la ópera (las 3 veces en el auditorio ha abierto programa). La fuerza con la que Verdi trata la llamada del destino y nos va anticipando la fuerza del terrible argumento es sin duda un caramelo al que pocos directores se resisten… pero al final del todo la obertura no es sino una de las últimas que repiten un modelo muy utilizado en el bel canto que es el de que la obertura sea una fantasía sobre temas que van a aparecer a lo largo de la ópera…. Es una especie de “recapitulación previa”, en este pieza tras la llamada de los trombones enseguida aparece el tema introductorio de la gran escena de la soprano, el famoso “pace pace” y luego oiremos también cantada por el clarinete el núcleo inicial del aria del tenor “le minacci, i fieri acenti” que cantará Álvaro, probablemente el personaje más cenizo de la historia de la ópera ( e incluso del teatro en general si me apuran. No obstante este carácter de potpurrí la obertura funciona a las mil maravillas y Verdi sabe acabarla con una brillantez orquestal espectacular.

Y caso muy parecido es la obertura de Nabucco, de un Verdi más juvenil pero absolutamente electrizante. Esta pieza, como la ópera entera si se interpreta con la tensión debida, tiene una fuerza increíble (les sugiero la versión de Giuseppe Sinopoli por ejemplo para su escucha), casi telúrica esa fuerza del Verdi joven que luego se irá reconduciendo a otros caminos pero que llega directamente al oyente y le mete directo en la trama… en este caso oiremos también varios de los temas de la ópera como el famoso “Va pensiero” , el anatema de Ismael, los que nos acercan a la tremenda y despiadada Abigaille o incluso el tema del horror del propio Nabucco cuando un rayo divino le quita la corona real… desde luego hoy para un aficionado que conoce la ópera y que va a disfrutarla entera este obertura es como un pequeño anticipo general de todos los momentos más intensos de la ópera, pero no se asusten, si no conocen la ópera bien en todo caso la pieza es brillante, fácil de oír y funciona a la perfección.

El último fragmento exclusivamente orquestal que oiremos de Verdi es su preludio de La Traviata y aquí nos vamos de modelo por completo ya que nos vamos a una de las óperas mas especiales de Verdi, La Traviata. Aquí Verdi construye una pieza orquestal de una gran sutileza que aunque usa temas de la ópera en si, lo que  pretende es ambientarnos emocionalmente y a ponernos en esa historia de amor frutrado que vamos a vivir… La orquesta comienza con las cuerdas en piano que van creando el ambiente, un ambiente que no se define claramente si va a ser alegre o triste y en el que poco a poco si podemos escuchar los ecos de un amor que nace herido, el de Violetta por Alfredo… suena  ese “amammi Alfredo” tan conocido pero tan solo unos segundos… la pieza dura apenas dura tres minutos y en la función enseguida parece ser interrumpida por el bullicio de la fiesta en casa de Violetta… desde luego esta obertura parece escrita para que los directores décadas más tarde plantearan toda la ópera como un flash back de la propia Violetta; las veces que esto se ha hecho, son sin duda incontables….

Pero hablemos de los coros, de los fragmentos corales que oiremos de Verdi en esta velada y que enseguida nos pueden llevar al Verdi más político y patriótico… al del famoso Vitorio Emmanuelle Re d’Italia… pero Verdi a pesar de todo no era un político, nunca lo pretendió y tenía sus ideas sin duda pero fundamentalmente en los coros hizo, llevándolo hasta sus últimas consecuencias eso si, lo que cabe esperar de ellos que es algo tan sencillo como darle la voz al pueblo…

Hagamos un breve repaso por las escenas corales que se nos proponen:

Empezamos por el coro de gitanos de Il Trovatore. Los Gitanos están en los campos de Vizcaya y cantan su alegría, así de simple… “¿Quién alegra los días del gitano? La gitanilla.” Ese es el lema principal de este coro que se ha hecho famoso por el uso incidental de los yunques que se unen a la orquesta y dan ese color tan especial… la escena se desarrolla pues en un compás binario al ritmo del batir de los martillos sobre los yunques de los herreros y todo esto ocurre antes de que Azuzena le cuente a Manrico la terrible historia del cambio de los niños.

El siguiente coro (y que me perdone Verdi y seguro que muchos entendidos) para mi es lo más flojo de esa gran ópera que es La Traviata. En medio de la conmovedora historia de desamor  de Violetta y Alfredo se encuentran en la fiesta del barón Duphol que para amenizar a sus invitados ha contratado un número de baile español con los tópicos que cabe esperar… es decir más gitanas (estas totalmente de paga) y toreros… en todo caso es un paréntesis lúdico que antecede al gran enfrentamiento de los amantes en público.

Los otros tres coros que nos quedan si que nos ponen directamente en situaciones que el pueblo vive y expresa en conjunto y que en este caso son 3 diferentes: el sufrimiento colectivo, la oración y la celebración. Patria Opresa de Macbeth es uno de esos coros de la etapa patriótica de Verdi que sirvieron de enganche a los que buscaban la liberación y unificación de Italia.. Macbeth enteramente es una obra maravillosa donde un Verdi joven realiza ya un tremendo dibujo psicológico de los personajes y aquí el pueblo es un personaja más, bueno no uno más sino el gran protagonistas que se enfrenta a la tiranía del rey asesino y tras lamentarse de su suerte se convierte en ese bosque de Cawdor que avanzará hasta Macbeth para acabar con el tirano, sin duda uno de los grandes coros verdianos.

Otra cosa que hace junto el pueblo es rezar y es justo lo que nos muestra este otro fragmento de la Forza del destino… empezaremos reconociendo uno de los temas que habremos escuchado en la obertura y a partir de ahí oiremos la oración mariana del piadoso pueblo español que normalmente va acompañada por la soprano, un bonito momento de recogimiento pero desde luego no exento de espectacularidad; sin duda hay que relacionar este momento con el gran acto de fe del Don Carlo una de las escenas corales mas impresionantes de Verdi.

Y para terminar con los coros verdianos el que quizás (junto al que creemos que será el bis) es el más famoso de los coros del genio italiano… hoy los modélicos y siempre contenidos aficionados al balompié cuando celebran su ardor guerrero entre pinturas y abundante cerveza suele entonar un canto triunfal que no es otro sino el de la marcha triunfal de Aida que oiremos cerrando el programa de este concierto. Más allá de su uso en el deporte rey el Gloria a Egipto de Aida es una pieza absolutamente popular que nos muestra el momento en que las tropas del general Radames vuelven victoriosas de una nueva batalla contra los etíopes, que dirige el padre de Aida, Amonasro; y recordaremos que Aida y Radamés se aman… vamos, una historia de amor imposible como Dios manda que es el centro de la ópera… peri fíjense si este fragmento es popular y tiene fuerza que todo el mundo piensa que Aida es una ópera de grandes coros y momentos espectaculares cuando realmente es una historia de amor, donde el peso dramático recae en un tremendo triángulo amoroso y cuyo impresionante final en la tumba supone uno de los momentos más líricos de Verdi… fijémonos en la fuerza de este coro que es tal que casi ha tapado al resto de la ópera.

WAGNER, EL CORO Y LA ESCRITURA ORQUESTAL.

Si uno toma la obra global de Wagner nos encontraremos como con el caso de Verdi que el coro no ocupa un papel tan preponderante en su obra como una primera mirada pueda hacernos creer. De lo que no cabe dudar es de la importancia de Wagner como compositor orquestal. Como avanzábamos antes la importancia del tejido orquestal en Wagner es tal que podemos hablar de él como un gran compositor instrumental y sus piezas orquestales son consideradas piezas de máximo riesgo para cualquier orquesta. Wagner enriquece tanto el tejido orquestal que hace que sólo voces muy importantes puedan afrontar su obra con mínimas garantías de éxito. Y como decíamos sus fragmentos orquestales forman parte del repertorio de las grandes orquestas y directores. Obviamente este concierto no entrará en las profundidades de la magna obra wagneriana, su tetralogía, ni se acercará al misticismo de Parsifal pero si que podremos  acercarnos a cuatro de los títulos mas populares del alemán.

Empezaremos por Lohengrin de la que siempre se ha dicho que es la ópera más italiana de Wagner… si por “italiano” se entiende lírico vale la comparación pero señores, esto es Wagner y no otra cosa…no encontramos la forma cerrada en ningún momento, (ningún aria como tal con inicio y fin claramente definidos) y si un relato musical continuo de gran profundidad junto a una escritura orquestal de gran nivel. En este concierto oiremos los momentos más populares de esta obra, que (si se me vuelve a permitir) no son tampoco los de mayor interés musical. El preludio del acto tercero es todo un homenaje de Wagner a su gran antecesor en la ópera alemana Karl María Von Webern, música brillante y espectacular que poco tiene que ver con el resto de la ópera y su devenir dramático, y este preludio justo enlaza con la Marcha nupcial que acompañará la boda de Elsa de Brabante con el desconocido caballero del cisne al que no se le debe preguntar el nombre. Bueno, sólo añadiremos que por desgracia (o no quien sabe) esta marcha es el fragmento que todo el mundo conoce de Wagner (junto a la cabalgata de La Walkiria) aun sin saber que es de él y que suena en las bodas de todo el mundo con la única competencia de la marcha nupcial del Sueño de Una Noche de Verano de Feliz Mendelshonn.

Tanhausser y Los Maestros Cantores de Nuremberg tienen en común el tema de los concursos de canto, un tema realmente adecuado para una ópera pero la primera de las óperas citadas tiene un transfondo dramático más profundo con origen en viejas leyendas y planteando uno de esos eternos temas como es la conjunción entre amor terrenal y vida espiritual…  De esta ópera oiremos el famoso coro de los peregrinos, se trata de un coro masculino formado por los peregrinos que, a lo largo de la obra, van y vienen de Roma en peregrinación para expiar sus pecados. La melodía, escuchada por primera vez al comienzo de la Obertura, se presenta como un grandioso coral a capella, a cuatro voces masculinas, de gran sobriedad y fervoroso texto. El característico motivo sincopado de la cuerda hace al oyente partícipe de su ida y venida, acercándose y alejándose por el camino. Al final de la obra, reaparece bellamente acompañado por las maderas, dándole si cabe una sonoridad aún más mística. En esta ocasión es iniciado por el coro femenino (peregrinos jóvenes), incorporándose el coro masculino (peregrinos viejos), en la segunda estrofa, en una explosión orquestal en la que se vuelve a hacer patente el motivo sincopado en la cuerda.

De los Maestros Cantores sonará su obertura, una de las piezas orquestales más famosas de Wagner, es curioso como la única comedia de Wagner era una de las óperas favoritas de Hitler y probablemente lo era en parte gracias a esta brillantísima obertura que avanza alguno de los temas que luego se desarrollarán en la ópera pero que lo hace con una escritura orquestal especialmente luminosa que puede poner en apuros a cualquier orquesta y en especial a su sección de metales (que siempre con Wagner sufren y se lucen a partes iguales).

Y nos falta hablar del Holandés Herrante una de las óperas de Wagner donde quizás el coro tiene una importancia mayor, de hecho en este concierto oiremos dos de sus intervenciones. Se trata de la primera ópera para la que Wagner no fue sólo compositor sino también libretista, camino que no tendría vuelta atrás. Es probablemente el drama romántico por excelencia en la obra de Wagner, con el tema del mar constantemente presente, la intervención del coro de marineros que oiremos es sin duda uno de los puntos fundamentales de la obra.

He cometido la osadía de decir que el Preludio del acto tercero de Lohengrin era probablemente de la música menos interesante de toda la opera (a pesar de ser una de las más tocadas). Para purgar mi osadía les voy a dejar un vídeo con dicho preludio.. eso sí precedido del del primer acto, y ya que lo ponemos los ponemos en una versión muy reciente y aragonesa 100%, en nuestra sala Mozart y con la Orquesta de nuestro conservatorio superior bajo la dirección de Juan Luis Martínez… juzguen (y sobre todo disfruten) ustedes mismos.

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