UN REPERTORIO QUE OCUPA SU LUGAR

UN REPERTORIO QUE OCUPA SU LUGAR

Orquesta de Cámara CSMA

FICHA DEL CONCIERTO

Concierto de la Orquesta de Cámara del Conservatorio Superior de Música de Aragón. Silvia Márquez, dirección. “Ensaladas y Batallas”. Obras de Cabanilles, Brudieu, Aguilera de Heredia, Mateo Flecha el viejo, H.I.F. von Biber, Falconieri y Ximénez. Lunes 29 de abril. Ciclo de Grandel Conciertos de Primavera

La verdad es que el programa que nos presenta en esta ocasión el Conservatorio Superior de Música de Aragón es realmente sorprendente si tenemos en cuenta a lo que venimos estando acostumbrados en los ciclos del Auditorio. Los “cazadores de novedades” pueden estar más que satisfechos. De alguna manera en los últimos años nos hemos acostumbrado a que los proyectos del CSMA nos acercaran al gran repertorio del siglo XIX con alguna que otra incursión en el clasicismo y la música del XX; era lógico que así fuera porque ese es el nucleo del repertorio que cualquier melómano suele escuchar en cualquier auditorio del mundo en ciclos generalistas; pero por otro lado esa tendencia, que tantos grandes conciertos nos ha dejado en la memoria, era de alguna manera dejar al lado uno de los orígenes, de los elementos fundamentales en la interpretación musical en Aragón; cualquier aficionado que se precie sabe que Aragón ha sido siempre generadora (al menos en las últimas décadas) de grandes músicos relacionados con la música antigua, con ese repertorio que recoge música de entre los siglos XVI y XVIII siendo estos límites temporales bastante laxos. No corresponde aquí dar la nómina de todos los grandes músicos que han surgido de aquí (uno de los más importantes protagonizó la sesión anterior de este ciclo) pero si creo que es buen momento de reivindicar la “paternidad” de todo esto, que además en buena parte es la paternidad también del propio conservatorio superior, hablamos del maestro Jose Luis González Uriol. El maestro González Uriol aparte de su carrera como organista y clavecinista acaba por ser una persona que está detrás de casi todo lo bueno que ha surgido musicalmente en Aragón en las dos últimas décadas. Y la dedicación de González Uriol (primer director del CSMA en su nueva etapa) ha sido y es el repertorio que hoy se nos presenta en este concierto.

Así el hecho de que llegue este repertorio a este ciclo es de alguna manera hacer justicia con los orígenes de quien tanto y tan bien han trabajado por la música en Aragón y de los que seguro con el paso del tiempo se hablará como una “generación dorada” de la música antigua en Aragón. Y por suerte además este proyecto nos viene de la mano de una nueva generación de músicos que miran hacia el repertorio antiguo que está encabezada por una de esas joyas que hay en el conservatorio superior y que deberíamos valorar más en nuestra tierra, hablamos en este caso de la directora musical de este concierto Silvia Marquez. A Marquez la hemos podido escuchar en veladas impresionantes en varios de sus grupos pero recuerdo un concierto especialmente, una velada que ofreció con Abri Levitan y  con el oboísta Lucas Macias (solista de la orquesta del Concertweboug y de la orquesta Mozart con la que tocó hace nada de nuevo aquí con Abbado). Sin duda Silvia Marquez es una estupenda representación de una nueva generación que hace música antigua desde Aragón para el mundo (su grupo La Tempestad es de lo más interesante surgido en España en los últimos años) y sin duda es merecido que en este concierto el departamento de música antigua sea quien asuma esta vez la representación del centro superior en este ciclo. La calidad está garantizada como hemos contado y en este caso la originalidad del repertorio también.

EL REPERTORIO DEL IMPERIO ESPAÑOL, EL REPERTORIO DE EUROPA

Reproduciremos aquí para empezar el texto de presentación que de este concierto ha pasado el Conservatorio al Auditorio.

“La interpretación históricamente informada de la música es hoy en día una práctica no solo asentada sino esperada de un modo lógico en el mundo profesional. Gracias al trabajo de musicólogos y editores, disponemos ya de mucha información acerca de cómo interpretar la música de tiempos pasados.

La Academia, término con el que en el siglo XVIII se designaban las reuniones donde se hacía música, pretende acercar a los instrumentistas del CSMA a este terreno y abrirles nuevos caminos. Respaldada por una fuerte tradición en la ciudad de Zaragoza, esta nueva formacion aprovecha para presentarse al público con un programa ligado al repertorio y la práctica de la música ibérica en los siglos XVI y XVII. Un periodo histórico tan apasionante como el que constituyen los reinados de Carlos I de España y V de Alemania y de Felipe II no podía sino reflejarse en las más bellas canciones y piezas instrumentales del Renacimiento español y crear géneros que dejarían huella en la música ibérica posterior.

El repertorio de concierto de los ministriles y conjuntos instrumentales ibéricos del XVI y XVII, a diferencia de sus homólogos ingleses e italianos, estaba basado en obras prestadas, vocales o instrumentales. Siguiendo esta práctica, el programa se articula en torno a dos géneros muy característicos: la “ensalada”, género vocal basado en la mezcla de textos religiosos y profanos, distintos idiomas y diversos ritmos, y la “batalla”, con su representación simbólica de la lucha entre el Bien y el Mal lograda mediante efectos musicales que imitan el sonido de las marchas de infantería, las cargas de caballería, los cañonazos, el fragor de las espadas, las llamadas de trompeta y los toques de pífanos… ¡y atabales!”

La afición de Carlos V hacia la música era grande y mientras estuvo viviendo en su retiro del monasterio de Yuste se rodeó de músicos y cantores seleccionados de entre todas las casas que la Orden de San Cerónimo poseía entonces en España, su capilla constaba de diecisiete cantores.

Cuando Carlos V llegó a España llevaba consigo una capilla de músicos todos ellos de gran importancia y que adquirieron gran fama. Fue su director Adrián Picart y contaba con la colaboración de Nicolás Gombert(1), discípulo de Josquin(2), maestro de los niños cantores de esta capilla. Constaba este grupo de quince músicos flamencos, un organista y nueve niños. La afición de Carlos V hacia la música era grande y mientras estuvo viviendo en su retiro del monasterio de Yuste se rodeó de músicos y cantores seleccionados de entre todas las casas que la Orden de San Cerónimo poseía entonces en España, su capilla constaba de diecisiete cantores.En el año 1559, Cristóbal de León y Antonio de CabezóN eran los organistas.

En este entorno podemos hablar del nacimiento de las Batallas y las ensaladas. En palabras de la musicóloga Maricarmen Gómez Muntané, “la ensalada es un collage que ensambla elementos poético-musicales de origen muy diverso en un todo unificado”. Las ensaladas solían en efecto aglutinar fragmentos de obras anteriores (musicales o simplemente poéticas), habitualmente en diferentes idiomas, que los compositores usaban con gran libertad para conseguir mezclas, a menudo extravagantes, de registros expresivos (lo profano y lo sacro, lo culto y lo popular, lo épico y lo grotesco…) que terminaban por constituir una unidad artística en la que dominaba el tono moralizante, enfatizado por el carácter didáctico que le trasladaba su propia naturaleza de espectáculo cuasiteatral.

En el rico ambiente cultural de la corte del Duque de Calabria, Mateo Flecha destacó como uno de los grandes autores de ensaladas de la primera mitad del siglo XVI. La justa fue no solo su obra más conocida, sino la única que vio editada en vida en el extranjero, y lo hizo concretamente en la prensa lionesa de Jacques Moderne en 1544 con el título de Batailla en Spagnol. Como otras de sus ensaladas más conocidas hoy (La guerra), La justa se apoya en la conocida canción onomatopéyica de Clément Janequin, La guerre, y juega a enfrentar las figuras de Cristo y Luzbel. La viuda tiene en cambio tintes autobiográficos. Las ensaladas de Mateo Flecha se conocen gracias a la edición que con ocho de ellas hizo su sobrino Mateo Flecha el Joven, también compositor, en una publicación aparecida en Praga en 1581 que incluía ensaladas de otros autores.

Por lo que respecta a la batalla, podemos decir que la música ha sido utilizada ya  desde  el final de la Edad Media con fines puramente  descriptivos para representar los sonidos que pueden oírse en el fragor de las batallas. A pesar de que los primeros ejemplos los podemos encontrar ya  en cancioneros franceses del siglo XIV, la pieza de batalla más importante e influyente durante los siglos XVI y XVII fue la chanson La guerre de Janequin que fue publicada en 1528. A partir de esta práctica musical descriptiva nacieron y se desarrollaron durante el Renacimiento y el Barroco varios géneros y estilos vocales e instrumentales  relacionados con la celebración de victorias bélicas y que además en el caso del órgano eran la perfecta excusa para lucir toda la trompetaria y los registros más extremos de los instrumentos.

El ejemplo más conocido de todas las batallas que oiremos en este concierto es la de Biber. Además de ser un compositor bastante notable, Heinrich von Biber fue generalmente considerado como el más grande virtuoso del violín del barroco medio. El “von” en su nombre se añadió en 1690 cuando el emperador Leopoldo I de Austria, que adoraba su forma de tocar, lo elevó a la nobleza. Aunque los primeros años de carrera de Biber los pasó en su Bohemia natal (hoy parte de la República Checa),  solo alcanzó la fama  después de trasladarse en 1670 a la corte de Salzburgo (al lugar donde Mozart  nacería y empezaría su carrera un siglo más tarde), donde finalmente alcanzó el puesto más alto, el de Kapellmeister.

Tres años más tarde en 1673, Biber creó la pieza fascinante de la música programática que  oiremos en este concierto:  La Battalia (“Batalla”). Es el ejemplo más evidente de la tendencia barroca de componer obras descriptivas que expresan temas no musicales o escenas, aunque sea casualidad es muy acertado que se puedan oir en dos conciertos obras de música descriptiva del barroco; nos referimos a la que es la obra más conocida de este tipo, que es, por supuesto Las cuatro estaciones de Vivaldi que se oyeron en el anterior concierto de este ciclo.

 La mayor parte del siglo 17 europeo había sido marcado por la guerra, especialmente la infame Guerra de Treinta Años, que devastó la mayor parte de Europa Central entre 1618 y 1648. Pero 25 años después, el dolor de los malos tiempos habían disminuido lo suficiente para que Biber pudiera crear este pequeño trabajo de ocho movimiento que trata la guerra de una manera lúdica a la vez que virtuosa.

Al comienzo de la partitura,  Biber nos narra este resumen de la acción: “La batalla La horda disoluta de mosqueteros, Marte, la lucha y el lamento de los heridos, imitado con arias, y dedicado a Baco [el dios romano del vino y jolgorio] “. La apertura enérgica de la sonata establece el estado de ánimo general. Se explota el contraste entre altos y bajos – a menudo con pasajes en forma de ecos, y algunos de estos ecos se les da un sonido buscando la fuerza de le expresión cuando los instrumentos de cuerd golpean sus cuerdas con la madera de los arcos (una técnica conocida como “col legno”).

Biber llama el siguiente movimiento “La empresa disoluta con todo tipo de humor”, y su contenido es tan inusual como su título. De hecho, su nivel de disonancia es tan extremo que suena como si estuviéramos oyendo una  avanzadilla de música del siglo XX . Pero no se trata de eso sino de un ejemplo de un ‘quodlibet’: un estilo de música renacentista y barroca en la que diversas melodías populares de la época se mezclan entre sí. Por lo tanto, la disonancia aquí es creada por la reproducción simultánea de ocho canciones en diferentes teclas y medidores. Como Biber explicó: “Aquí la disonancia está en todas partes, porque así son los borrachos acostumbrados a bramar con diferentes canciones a la vez.”

Después de un interludio encantador rápidamente pasamos a “Marte”, una buena imitación a cargo de las  cuerdas de un pífano militar y banda de tambores. Biber instruyó a los violonchelistas para colocar un pedazo de papel sobre las cuerdas “, por lo que crea un ruido” para aproximar el sonido de los tambores. Luego sigue otro  interludio (presto) y una preciosa aria suave que proporciona un alivio de los episodios de guerra.

Con una oleada de semicorcheas, “La Batalla” se combate. Podremos oir el pizzicato  de las cuerdas romperse imitando el golpe de fuego del cañón.

 El lento movimiento de cierre, “Lamento de los mosqueteros  heridos,” retrata los llantos de los heridos en la batalla. Y, como en la vida real, esta representación musical de sufrimiento dura mucho más que la propia batalla.

Hemos pretendido con estas notas clarificar el contexto en el que surge este concierto y aclarar y ejemplificar los dos géneros que se nos proponen, la ensalada y la batalla a partir de ahí nos podemos enfrentar a un repertorio que tiene un carácter fuertemente europeo (oiremos ejemplo de varios países) y que sin duda nos sorprenderá por lo inusual y lo interesante de mismo.

Como avance dejamos una interpretación de la Batalla de Biber y dejamos al criterio de cada lector u oyente la posibilidad de oirla aqui o dejarse sorprender (siempre en caso de que no se conozca anteriormente) en el propio concierto

https://www.youtube.com/watch?v=Z9DJpaxT7wg

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s