LA FUERZA DE LOS VIENTOS

FICHA DEL CONCIERTO: Orquesta de Viento del Conservatorio Superior de Música de Aragón “Sinfonietta”. Francisco Antonio García, clarinete. Miquel Rodrigo, director. Obras de Daugerthy, Stravinski, Bernstein, Escudero y Hindemith. Temporada de Grandes Conciertos de Primavera.

No son pocos los aficionados que se pierden un poco entre los límites de las distintas agrupaciones sinfónicas y en este campo creemos que lo primero que hay que decir es que en ningún caso se trata de límites estrictos y que la adaptación de repertorios los hace más difusos aun y es bueno que así sea… la música es un arte libre y vivo y cada obra puede ser un universo y cada compositor escribir para los grupos de instrumentos que  convengan más a su concepto creativo. Dicho esto, sí que podemos precisar algo, explicando las diferencias entre banda sínfónica y sinfonieta u orquesta de viento. La banda sinfónica a la que conocemos bien en nuestro país por su basta tradición, es una agrupación de gran tamaño que tiene como base los vientos con una fuerte presencia de viento madera  (un buen número de saxos por poner un ejemplo) y que en su versión de concierto ha incorporado en las últimas décadas una sección potente de cuerda grave (violonchelos y contrabajos). Frente a ésta, la sinfonieta u orquesta de viento es algo en principio tan simple como la sección de vientos de una orquesta sinfónica; es habitual a veces que una pieza en un concierto sinfónico sea interpretada sólo por las cuerdas y parece mucho menos habitual que lo hagan los vientos en solitario, pero existe un repertorio para esta sección de la orquesta que viene desde el mismo nacimiento de la orquesta sinfónica (hay obras del propio Beethoven). Bien fijada esta diferencia de concepto diremos por un lado que en ambas agrupaciones tiene bastante importancia el papel de la percusión y volvemos a insistir en que si bien son dos tipos de agrupaciones diferentes puede ser perfectamente habitual que en un concierto se mezclen obras compuestas para ambos tipos, ya que una gran banda contiene todo lo necesario para tocar obras de orquesta de vientos. Con este comentario previo hemos pretendido aclarar “ma non troppo”, es decir no demasiado ya que al final lo importante es que quede claro ese espíritu libre y abierto de este tipo de agrupaciones; y este espíritu está perfectamente desarrollado en el programa que nos propone el maestro Miquel Rodrigo, que mezcla, clásicos del siglo XX de “pura vanguardia” por llamarlos así, juegos de los clásicos con el jazz tan cercano también a este repertorio y un estreno que promete ser intenso por el tema que aborda y rompedor dentro de la puesta en escena tradicional de un concierto.

ESTO ES AMÉRICA

El programa empieza con una mirada a la música de creación actual en Estados Unidos personificada en este caso en la obra de Michael Daugherty. Ultimamente me vengo dando cuenta de como probablemente la música académica en Europa sigue mirándose al ombligo y sintiéndose único y eso no es así; si no lo era ya así hace un siglo ahora lo es menos aun pero sin embargo de todo el tremendo panorama de compositores norteamericanos actuales nos llegan bien pocas obras y felizmente esta es una excepción. Si hay una cosa que me parece que podríamos destacar del ese panorama norteamericano actual me atrevo a decir que está menos cargado de prejuicios y es más libre que el europeo aunque eso quizás sea a costa de una menor reflexión sobre la música; es decir, y si se me permite la simplificación, se piensa menos sobre cómo y que componer y se compone y estrena más.

Decir que el estilo de un compositor es único se limita a indicar lo que debe ser verdad de cada compositor, y sin embargo, cuando se enfrenta con la música de Michael Daugherty los que la han estudiado se sienten obligado a hacer esta afirmación. Enzo Restagno, Director Artístico de Settembre Musica en Turín ha escrito:

 “Observar el paisaje americano en compañía de Michael Daugherty es una experiencia inolvidable que tuve durante un largo paseo nocturno por las calles de Nueva York. Naturalmente, hablamos de música, pero nuestra conversación fue interrumpida cada minuto porque él se detenía extasiado frente a una vidriera o algún edificio público. Quería llamar mi atención sobre un montón de cosas: ropa, menús, objetos de uso cotidiano, los gestos, los carteles, vallas publicitarias, fotografías, y la arquitectura, todas las observaciones  estaban inspiradas por una gran comprensión, pero, al mismo tiempo, contenían una ironía afectuosa. Al igual que la energía que irradia de los iconos alojados en nuestros museos europeos y galerías de arte, la música de Michael Daugherty libera el poder poético de los iconos americanos que no están en los museos sino en las calles de Manhhatan.”

Es, en parte, esta fascinación por la música vernácula lo  que deja  Daugherty aparte. Mediante el uso de sofisticadas técnicas de composición para desarrollar sus motivos melódicos combinados con capas complejas y polirítmicas, ha creado un estilo que es una explosión de energía y verdaderamente único.

  La conexión de Daugherty con el mundo pop se filtra en todos los niveles de su trabajo. La inspiración para gran parte de su música proviene de iconos de la cultura pop estadounidense. Él reconoce su deuda con la cultura pop, diciendo:

 “Para mí  estos iconos sirven como una manera de tener una razón emocional para componer una nueva obra. Puedo obtener ideas para mis composiciones visitando las librerías de segunda mano, tiendas de antigüedades y pequeños pueblos que encuentro conduciendo por las carreteras secundarias de América. El icono puede ser una postal vieja, revista, fotografía, caja de cerillas, mueble u hoja de ruta. Al igual que Ives y Mahler, yo uso los iconos en mi música para ofrecer al oyente e intérprete  un punto de referencia. Sin embargo, no se necesita la referencia del icono de apreciar mi música. No es más que un nivel entre muchos en el tejido musical, contrapunto de mis composiciones “.

Desi  fue compuesta en 1991 y estrenada por la Stephen F. Austin State University Symphonic Band, dirigida por John Whitwell  en Kansas City, Missouri. Desde entonces ha sido interpretada en Estados Unidos por conjuntos que van desde la Banda de la Marina EE.UU. a la San Francisco Symphony Orchestra, y en el extranjero por conjuntos como el Tokyo Kosei Wind Orchestra, Ensemble Holanda del viento, y la Tonhalle Orchester Zurich.

 Esta obra es un homenaje al personaje de Desi Arnaz (1917-1987), que interpretó el director de orquesta cubano Ricky Ricardo, junto a su esposa Lucille Ball en “I Love Lucy”,  una de las comedias de televisión más innovadora  y populares,muestra de la década de 1950 .

 El motivo rítmico de  apertura se deriva de la “Danza Conga” hecha famoso por Arnaz cuando cantaba y tocaba los bongos en películas musicales de Hollywood en la década de 1940. El bongo y  la percusión proveen un contrapunto animado a  cánones profundamente estructurados musicales y acordes de cuatro notas, que van  creando capas polirítmicas. Desi evoca un sonido latino marcado por trompetas  de Big Band, glissandi  en los trombón, dejando al final una obra tan brillante como de virtuosa ejecución.

STRAVINSKI, BERNSTEIN Y LA RELACIÓN ENTRE LA CLÁSICA Y EL JAZZ

Generalmente el jazz y la música culta han sido considerados como dos polos opuestos dentro de la esfera musical, basándose para ello en parámetros tales como su origen popular, la improvisación y sus estructuras armónico rítmicas. Sin embargo desde los inicios del jazz, aceptando el significado más usado del termino, que incluye algunos de sus precedentes como el ragtime, ha existido entre este estilo y los compositores de música “seria” un intercambio de procedimientos que han enriquecido ambos lenguajes. En este sentido habría que hablar en primer lugar del cakewalk.

 El cake-walk era una danza propia de los esclavos negros de los Estados Unidos, que parodiaba las danzas de salón de sus amos. En el se encontraban ya presentes algunas características que posteriormente encontramos en el ragtime, como por ejemplo el uso de la síncopa. El primer compositor en utilizar esta forma en sus composiciones fue Claude Debussy que dentro de su Children´s Corner suite (1906-1908) incluye una pieza llamada Golliwog´s Cakewalk[1]. De esto mismo compositor podemos mencionar otra serie de obras donde la influencia del ragtime es patente, como por ejemplo Minstrels (Preludes, 1º Livre) (1909-1910), un preludio para piano claramente influenciado por el Jazz, en el que se puede escuchar un uso de la escala pentatónica típica del jazz, junto con otros elementos jazzísticos como acordes de novena, síncopas y fraseos entrecortados típicos de la improvisación.

 El ragtime tuvo gran aceptación entre los compositores clásicos, destacando entre los que lo utilizaron nombres como Satie, Stravinsky, Darius Milhaud, Honegger o Hindemith.

 A pesar de lo anteriormente dicho, hay que tener en cuenta que la utilización del jazz que hacen estos compositores viene más por una atracción por lo exótico, de igual manera que utilizaban músicas populares de diversos países, que por un verdadero conocimiento de esta música, que en muchos casos solo habían estudiado por partituras, en el caso del ragtime, o por las pocas grabaciones existentes en Europa en ese momento.

 Habrá que esperar a esperar a lo década de los veinte para que aparezca un verdadero intento de fusionar jazz y música clásica, en lo que se dio a llamar Jazz sinfónico. Sin duda, el compositor más importante en este sentido es George Gershwin (1898-1937), de quien Harrison nos dice que inaguró el género en 1922 con su ópera en un acto Blue Monday[2]. Otras obras de este autor deben ser colocadas también dentro de este estilo Rhapsody in blue (1924), que fue estrenada por la orquesta de Paul Whiteman[3], el Piano concerto (1925), y ante todo la ópera Porgy and Bess[4] (1935), que debe considerarse como la cumbre de este estilo.

 También en Europa se compusieron obras que pueden situarse dentro de la esfera del jazz sinfónico, como La creation du monde (1923), ballet compuesto por el francés Darius Milhaud, que al igual que el resto de sus compañeros del Grupo de los seis[5] tuvo un gran interés por el jazz, llegando incluso a practicarlo, aunque el mismo aclaró en épocas posteriores su alegría por el hecho de que no existan grabaciones de esos intentos, lo cual nos lleva a pensar que no debieron tener demasiado éxito en ese sentido.

 Precisamente fue en Francia el país europeo donde mayor penetración tuvo el jazz en estos primeros momentos, hecho que se vio favorecido por la presencia en suelo francés de diversas orquestas de jazz norteamericanas durante la Primera Guerra Mundial, destacando entre estas la de Jim Reese Europe, quien estuvo destinado en París durante el citado conflicto. Esta influencia fue vital en los compositores franceses, de entre los que podemos destacar, además de los antes mencionados, a Maurice Ravel[6], que en su Concierto para piano en Sol M utiliza la escala de blues, en una búsqueda de nuevas sonoridades.

 Durante la década de los treinta creció el número de compositores que utilizaron el jazz en sus composiciones, al tiempo que el jazz sinfónico fue cayendo en el olvido tras la muerte de Gershwin. Este hecho puede explicarse por diversos factores, el principal fue sin duda la dificultad existente en el hecho de combinar la escritura occidental con la improvisación típica del jazz, así como el dificultad que tenían los música de las orquestas para interpretar ese nuevo tipo de música, dado su general desconocimiento de los recursos técnicos propios del jazz, que por otro lado acabaron siendo asimilados en muchos casos por la tradición occidental. En este sentido es paradigmático el caso de Louis Armstrong, que visitó Londres en los años 30 en varias ocasiones, llamando la atención de los trompetistas ingleses, que no se explicaban la cantidad de nuevos efectos que era capaz de extraer de su instrumento.

 Lo dicho anteriormente no quiere decir que se abandonará la composición de obras que fusionaran ambos estilos. Entre los que continuaron en esta línea podemos citar a Stravinsky, quien ya había utilizado el ragtime en su Historia de un soldado, que en en 1946 escribe para el clarinetista Woody Herman, el Ebony Concert. Resulta interesante resaltar que esta obra partió de un deseo del mismo Stravinsky, quien quedó fascinado por el sonido de la orquesta de Herman tras escuchar una retransmisión de un concierto de esta por la radio.

Curiosamente va a ser otro clarinetista, Benny Goodman, una de las figuras fundamentales en la unión de ambos estilos. Este músico estadounidense destacó de igual manera en la interpretación del jazz y de la música clásica, siendo el primer músico en moverse con soltura en ambos estilos. Quizás lo más destacable en este sentido sean los múltiples encargos que realizó a autores clásicos, como a Bartok, quien escribió para él Contrasts, obra que grabó en 1940 junto al violinista Joseph Szigeti para el sello Columbia. Además encargo sendos conciertos de clarinete a Paul Hindemith y a Aaron Copland, ambos de 1947[7].

 Llegamos así a los años cincuenta donde se produce un hecho importante; la aparición de la llamada Third Stream o tercera corriente, que buscaba una verdadera fusión de ambos estilos, no una superposición como había ocurrido anteriormente. El inventor del termino y su representante más destacado es el estadounidense Gunter Schuller, nacido en Nueva York en 1925, que acuñó el termino en una conferencia en la Brandeis University en 1957. Comenzó su carrera musical como trompa solista de la Metropolitan Orchestra entre 1945-1959. Su primera composición importante, Suite for Wind quintet (1944), muestra ya su interés por integrar en su música diversos estilos. En su obra, además de influencias del jazz, vemos el uso de diversos procedimientos usados por compositores del S.XX, como el ritmo de Stravinsky, el serialismo de Schoenberg, la orquestación de Webern, etc… Una de sus obras más representativas es la ópera de 1966 The Visitation, donde sobre una música de influencia marcadamente jazzistica integra todos los procedimientos antes mencionados, convirtiéndose en un paradigma dentro del Third Stream.

Otros compositores que han realizado obras que podemos situar dentro de el Third Stream son: André Hodeir, Milton Babbitt, Bill Russo, Bill Smith, Jimmy Giuffre, Larry Austin, Mike Mantler,, Steve Lacy y Dave Douglas

A partir de los años sesenta, y especialmente en décadas posteriores, comienza a producirse de manera general un hecho hasta entonces casi anecdótico. Un gran número de músicos comienzan a trabajar en ambos estilos, ya sea con colaboraciones, realizando grabaciones, etc… Este hecho no tiene gran importancia desde un punto de vista musical, pero si a un nivel sociológico, ya que el sirvió para que el jazz lograra un prestigio mayor que hasta el que entonces poseía. Citaremos como ejemplos más significativos a pianistas como André Previn, quien ya en los 50 simultaneó su carrera como concertista clásico con colaboraciones con músicos de jazz como Jim Hall y Red Mitchell, Keith Jarret, gran virtuoso que comenzó su carrera como jazzman en los 60 acompañando a Miles Davis y que posteriormente realizó grabaciones de obras clásicas, incluyéndose entre ellas una versión de El clave bien temperado de J.S. Bach que algunos críticos consideran de referencia. También el pianista y director Daniel Barenboim ha mostrado siempre un gran interés por el jazz, grabando en años recientes un disco homenaje a Duke Ellington. Por último citaremos al que quizás sea el máximo representante de los músicos que son capaces de pasar de un estilo a otro con toda comodidad, el trompetista Winton Marsalis. Este músico, nacido en New Orleáns en 1961, debutó con la orquesta de dicha ciudad a la edad de 14 años interpretando el Concierto para trompeta en Mib de J. Haydn. Sólo unos pocos años después debutó como lider de su propio grupo de jazz tras haber pasado por los Jazz Messengers de Art Blakey , y en 1984 se convierte en el primer músico que gana el mismo año el Grammy al mejor disco de música clásica y a la mejor grabación de jazz. Tenía tan solo 23 años.

 En lo referente a las últimas décadas del siglo la situación se hace más compleja, la música de concierto, el jazz y otras músicas populares siguen en ocasiones caminos paralelos que hacen difícil diferenciarlas. Destacan figuras como la de Salvatore Martirano, quien en obras como Underworld, de 1965, acepta influencias del jazz y de la música de anuncios. Resulta conveniente mencionar también a William Bolcom, el cual en su obra Songs of Innocence and experiencie, de 1981, mezcla jazz, rock o pop con elementos de la música folclórica y el contrapunto de Berg.

 Igor Stravinsky escribió el  Ebony  Concerto en 1945 para la banda de Woody Herman conocida como “The First Herd”. Es parte de una serie de composiciones encargadas por el líder de la banda / clarinetista con clarinete solista. Herman grabó el concierto en el Estudio de Grabación Belock en Bayside New York diciendo que era una “pieza muy delicada y muy triste”. Stravinsky consideró que los músicos de jazz lo pasarían mal para tocarla debido a sus cambios de tempo. El saxofonista Flip Phillips dijo que “durante el ensayo […] había un fragmento que tenía que  tocar y yo estaba sonando  suave, y Stravinsky dijo” Toca, aquí estoy! ” comencé a tocar con más fuerza y me tiró un beso! ‘”

En esta obra además tendremos el lujo de contar con uno de los grandes clarinetistas de su generación Francisco Antonio García, deeste clarinetista se podría alavar su fraseo y respiración impecable y su tremenda capacidad melódica pero sin duda con las décadas será reconocido también como un gran maestro que está formando desde Zaragoza a varias generaciones de clarinetes que van a estar muy arriba en el escalafón.

Bernstein compuso Preludio, Fuga y Riffs para un conjunto de jazz, que cuenta con un clarinete solista. Se nos hace evidente que el clarinete es un instrumento que muestra perfectamente esta posibilidad de apertura y relación entre estos dos lenguajes musicales.

Ya desde el nombre Bernstein explota y explicita los puntos de los de la unión de la música clásica y el jazz: Preludio (primer movimiento) y Fuga (segundo movimiento) usando aquí la fórmula barroca en general y bachiana en particular, seguidas aqui inmediatamente sin pausa por una serie de “riffs” (tercer movimiento), que es el nombre que se da en jazz para una figura melódica repetida y corta.

Esta escrita para metales  y percusión en el primer movimiento, saxofones en el segundo movimiento, ytodo el conjunto además de clarinete solista en el tercer movimiento, en primer lugar con el apoyo del piano, después de todo el conjunto.

Fue escrita en 1949 para la  orquesta de Woody Herman, como parte de una serie de trabajos por encargo que ya incluían el  Ebony  Concerto de Stravinski aunque nunca se estrenó en este marco.En su lugar, se estrenó como parte del programa de televisión de Bernstein, “The World of Jazz” el 16 de octubre de 1955, con Benny Goodman como solista, para quien la obra está dedicada. Como con tantas de sus obras podemos oirlas dirigidas por el propio compositor.

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NUEVA CREACION MUY PEGADA AL TERRENO

Cuando en este blog ha tocado hablar de obras que se iban a estrenar en los conciertos comentados nos hemos dedicado a dar la palabra al artista porque como ya comentamos hasta el día del estreno la obra es exclusivamente suya y sólo al compartirla en su estreno público se convierte en patrimonio colectivo. En este caso haremos lo mismo pero nos permitiremos añadir unas leves líneas sobre el compositor al que me une una buena amistad. Oscar Escudero es a la vez muy peculiar y representativo de la joven generación de compositores. Oscar es una persona inquieta, siempre buscando la relación de su propio horizonte creativo con las tendencias musicales actuales, con la historia de la música, con el resto de las artes y en general con todo el entorno que lo rodea. Oscar rechaza el universo del compositor aislado del mundo que no pretende comunicar nada. Su obra no pretende ser ajena ni al mundo ni a su generación sin que por eso tenga que suavizar o simplificar lenguajes; Unir creatividad (con una base firme de cultura musical y humanística), utopía y un interés por acercar su creación al público son factores que hacen que sea una figura a seguir en los próximos años; sin duda del Conservatorio Superior van a salir compositores muy interesantes y Oscar Escudero es uno de ellos. Dicho esto le damos la palabra al propio compositor:

Sobre El paisaje de la sombra y el olvido

La obra tiene como trasfondo una de las realidades más controvertidas en la sociedad actual: el Alzheimer. Por lo tanto, todo en la pieza, incluida la puesta en escena, se encamina hacia la inmersión por parte del público en lo que subjetivamente puede representar el fenómeno de la pérdida de la memoria y la orientación del propio momento presente. Para crear todo este océano de sensaciones, las luces habituales de la Sala Mozart se irán modificando a lo largo de la obra, llegando al oscuro total en algunos momentos. Además, la aparición de un percusionista ubicado en el público y el uso de la palabra como medio introductor y sugestivo realzan el mensaje que la obra pretende sugerir: ¿cómo debe ser habitar dentro de la mente de una persona con Alzheimer?  

Por otro lado, esta pieza es la puesta en práctica de la intención de que, a muchos niveles, el conjunto de la sociedad pueda identificar aspectos de su cotidianeidad en la música de nueva creación. Las piezas que se están escribiendo en lugares de referencia en la composición musical nacional, como es Zaragoza, hablan sobre los problemas del siglo XXI y reflejan lo que se vive en la calle en el día a día.

Oscar Escudero.

UNA FIGURA CLAVE DEL SIGLO XX

Sin duda la figura de Paul Hindemit es una de las figuras más claves de la música del siglo XX. Nació  el 16 de noviembre de 1895 y tuvo  su formación musical en el conservatorio de Franckfurt .A los trece años, estudiando en dicho centro, trabajó para ganarse un dinero en orquestas de baile, teatros y cines y siendo ya adulto, entre 1915 y 1923 fue concertino y, más tarde, director de la orquesta de la Ópera de Frankfurt. En 1921 fue uno de los creadores del famoso Cuarteto Amar-Hindemith (grupo que había creado el húngaro de ascendencia turca Licco Amaren). En esta agrupación se hizo cargo de la viola. Durante los años veinte, Hindemith se consagró como compositor. Primero se le consideraba un sucesor de Richard Strauss y después se le vinculó a corrientes posteriores. En 1927 fue nombrado profesor de composición del Berlin Hochschule für Musik. En 1929 actuó como solista en el estreno del concierto para viola de William Walton, en Londres. En 1936, a pesar del apoyo que obtuvo del director Wilhelm Fürtwangler, Hitler prohibió sus obras debido a su “extremado modernismo”. Tampoco se avenía al gusto de los nazis el fuerte sentido irónico de obras como la ópera Noticias del día. Poco más tarde Hindemith se trasladó a Turquía para reorganizar el programa de estudios musicales del país. En 1940 marchó a los Estados Unidos e impartió clases en la Universidad de Yale hasta 1953, año en el que regresó a Europa para enseñar en la Universidad de Zurich. En 1946 adquirió la nacionalidad estadounidense. Murió el 28 de diciembre de 1963 en Frankfurt. Al igual que sus coetáneos, Hindemith se encontró con el vacío que había dejado la disolución de las estructuras musicales tradicionales, basadas en la armonía tonal. A pesar de que algunas de sus primeras composiciones acusan la influencia del sistema atonal, la mayor parte de su obra no se inscribe en esa dirección. Desarrolló su propio método respecto al tratamiento de la armonía y la tonalidad, basado en una jerarquía entre la tensión (disonancia) y la relajación (consonancia). Entre sus óperas, su obra maestra es Mathis der Maler (Matías el pintor, 1934), basada en el vida del pintor alemán Matthias Grünewald. Asimismo, una sinfonía inspirada en temas pertenecientes a esta ópera es una de sus obras orquestales más conocidas. Compuso  también las óperas Cardillac, sobre textos de F. Lion, estrenada en Dresde en 1926, Die Harmonie der Welt (La armonía del universo, 1957), inspirada en la vida de Kepler y La prolongada cena de Navidad (1962). En 1938 había publicado el ballet Nobilissima visione sobre san Francisco de Asís. En 1956 estrenó en Buenos Aires su obra brevísima Hin und zurück (Ida y vuelta). También compuso varias sinfonías, sonatas, conciertos, música de cámara, piezas vocales y obras para viola. Fue defensor del concepto Gebrauchmusik (música para todos los usos), a través del cual trató de establecer una aproximación entre el compositor y el público, creando obras destinadas a ser interpretadas por grupos de estudiantes y aficionados. Una de estas obras es su ópera para niños Wir bauen eine Stadt (Construimos una ciudad, 1931). La llamada ‘música para usar’ corresponde, en sentido estricto, a un movimiento surgido de” la prédica de Bertolt Brecht que sostenía que los artistas debían mantener el contacto con el pueblo. A tal fin los creadores debían encontrar su inspiración en tomas de actualidad y usar un lenguaje cotidiano. Con todo esto el propio Hindemith o Kurt Weill, de igual modo partidario de estas ideas, pretendían oponerse al ‘arte por el arte’ y destacar la influencia social de su trabajo Ludus tonalis (1943, colección de fugas que abarca todas las tonalidades), es un grupo de estudios para piano destinado al desarrollo de la técnica pianística con el que demostró sus teorías sobre el contrapunto y la organización tonal.

La Sinfonia en si bemol que oiremos en este concierto fue compuesta en 1951 y es sin duda una de las obras más importantes para orquesta de vientos escrita a lo largo del siglo XX. El primer movimiento consta de dos partes claramente diferenciadas la primera en la que el tema principal es introducido por las trompetas para ser desarrollado posteriormente por toda la familia de las maderas y la segunda con un claro tinte irónico que es desarrollado por los saxofones, cerrando la obra la que es probablemente la fuga más peculiar del siglo XX que es la que además más conocida ha hecho esta obra.

Como pueden ver reportorio variado pero cercano y alta calidad musical son dos alicientes en esta velada tan original en su formación como interesante en su fondo

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Una respuesta a “LA FUERZA DE LOS VIENTOS

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