NO ME LLAMO MAESTRO, ME LLAMO CLAUDIO

FICHA DEL CONCIERTO

Concierto de la Orquesta Mozart de Bolonia. Claudio Abbado, director, Gregory Ahss , violín, Konstantin Pfi,  violonchelo, Lucas Macías, oboe, Guilhaume Santana,  fagot. Obras de Beethoven, Haydn y Mozart. Ciclo de Grandes Conciertos de Primavera. Viernes 22 de marzo.

aBBADO

Si miramos la historia, aún muy breve, de nuestro Auditorio, podemos ver como en menos de veinte años de vida lo que en otro momento parecía imposible ahora es una realidad: Zaragoza se ha convertido en una de las ciudades europeas de primera línea en cuanto a grandes conciertos de música clásica se refiere. Yo creo que fue ya hace cinco o seis años cuando empecé a hacer un cierto análisis ya no basado en qué orquestas o directores venían a tocar a Zaragoza sino en quienes faltaban por venir. En esa línea, y hablando de pianistas fueron esperadísimas las visitas de Marta Argerich o Maurizio Pollini  y con la nómica de orquestas míticas creo que se llegó a cubrir por completo el cupo la mítica temporada en la que nos visitaron Concertgebouw de Ámsterdam (ya no era la primera vez además) y las Filarmónicas de Nueva York y Berlín. Pero así como estas nóminas parecían cumplidas quedaba un nombre de director en el tintero (habiendo pasado los Rattle, Jansons, Masur, Gergiev, Mehta, Maazel, Harnoncourt, Gardiner, etc..) uno especialmente difícil y especialmente atractivo a la vez, hablamos de Claudio Abbado que dirigirá este sábado a “su” Orquesta Mozart de Bolonia en la sala Mozart.

Pero vamos a intentar responder porqué Abbado es a la vez deseado como ningún otro director y difícil de ser convencido de dirigir aquí o allí. Lo primero que tenemos que decir es que Abbado ha ocupado el puesto que cualquier director del mundo sueña con tener, el de director titular de la Filarmónica de Berlín y lo hizo nada más y nada menos que sustituyendo al mítico Herbert Von Karajan; y no sólo eso, sino que además dejó el puesto, una “osadía” comparable casi a la del actual Papa emérito que en este caso no hizo sino acrecentar el mito de Abbado como gran director. Yo me atrevería a hablar de dos  “Abbado” como director, que en el fondo son uno y completamente coherente ; el primero fue el que llegó tras décadas de carrera a suceder en la Filarmónica de Berlín a Karajan y el segundo el Abbado que abandona la titularidad de la mítica orquesta berlinesa y decide tras superar una durísima enfermedad hacer música dónde, cuándo y con quién él quiera. Y digo que al final son dos partes de su carrera que son una, porque hay constantes que lo han seguido desde sus años de La Scala de Milán…

Abbado más allá de un prodigioso talento musical ha mostrado siempre un tremendo respeto por la música y por los músicos y ha trabajado con ellos desde una humildad y una humanidad propia sólo de los mitos; conocida es su anécdota con los orgullosos músicos berlineses a quienes les dijo “no me llamo maestro, me llamo Claudio”. Abbado tras sus pasos por la Scala y la Ópera de Viena llega a Berlín donde se encarnaba como en ningún sitio la tradición de los directores tiranos, de esos mitos intangibles que insultaban incluso a los músicos que tienen delante (los mejores instrumentistas del mundo por cierto en el caso de este tipo de orquestas) y Abbado llega allí con otro espíritu de diplomacia y sobre todo de trabajo serio concienzudo, profundo y (fundamental) de conjunto y rompe moldes. Me atrevo a decir que tras la entrada de Abbado en Berlín nada será igual en el mundo de la dirección, ah! Y todo eso encima se hizo sin plegarse excesivamente a los brutales intereses comerciales que con las casas discográficas parecen reinar en este mundo. De entre sus grabaciones de la época berlinesa me quedo con una que representa bien todo cuanto de nuevo llevo Abbado a Berlín, hablo de la ópera Il Viaggio a Reims de Rossini. Abbado convirtió la Philarmonie en un “ocasional” teatro de la ópera (la ópera no siempre se ha de hacer así pero ocasionalmente puede funcionar como bien hemos visto también en Zaragoza) y puso a la orquesta más alemana a trabajar humildemente con un equipo impresionante de cantantes, todos al servicio de un genio que en esa ópera parece burlarse de sí mismo, de Europa y del antiguo régimen. El resultado una impresionante labor de equipo y unas veladas operísticas difícilmente repetibles en perfección, trabajo de equipo y brillantez en un repertorio que no era el más habitual de la orquesta.

Y luego vino la “segunda época” de Abbado, la época en la que tras abandonar la Filarmónica de Berlín y superar la enfermedad se dedica a trabajar en proyectos unidos por la excelencia, por rodearse de músicos de altísimo nivel y por salirse un poco del circuito de “esos grandes monstruos” que son las míticas orquestas. Como decíamos no hay realmente ruptura en este cambio pero si una voluntad de hacer música con todo el rigor que permite un trabajo relajado rodeado de los mejores instrumentistas del mundo en el que además se elige el repertorio no en base a intereses comerciales sino en base a puros criterios musicales…

Y esta fotografía que hemos hecho encaja perfectamente con el concierto con el que Abbado se presenta en Zaragoza, con “su” Orquesta Mozart de Bolonia, formada por grandes músicos europeos que se juntan por encuentros y con un programa puramente centrado en los 3 grandes compositores del clasicismo Haydn, Beethoven y Mozart , música de una pureza sin par en la que además afronta una obra poco interpretada de carácter concertante para la que contará con además con alguno de sus grandes amigos como solistas, entre los que destacamos la presencia del oboísta onubense Lucas Macías, solista de la orquesta del Contergebouw de Ámsterdam que en los últimos años ha estado muy ligado al Conservatorio Superior de Música de Aragón. No podemos por menos que pensar que aparte de la ardua gestión del equipo del Auditorio, la figura de Macías ha debido ser fundamental para lograr la presencia de Abbado en Zaragoza.

BEETHOVEN  Y SUS OBERTURAS “FALLIDAS”

La estructura que nos propone Abbado es tan clásica como el estilo de las obras que oiremos, pero hablando de estructura clásica no es un programa nada convencional; Quizás la obra más conocida de cuantas componen el programa es justo la que la abre. La Obertura Leonora 3ª de Beethoven. Beethoven fue un hombre de una sola ópera, esa maravilla que es Fidelio absoluta obra maestra y punto clave en la historia de la ópera alemana. Con Fidelio Beethoven abre definitivamente el camino que después seguirán Webern y Wagner y lo abre además con una obra que es puro Beethoven en fondo y forma, ese Beethoven de formación musical clásica pero cuya poética se está acercando fuertemente al romanticismo y prueba clara de esta poética es el propio tema de Fidelio, donde el anhelo por la libertad mezclado con el amor hacen componer a Beethoven momentos maravillosos como el coro de prisioneros al ver la libertad o la impresionante escena del propio Fidelio al inicio del segundo acto. Pues bien curiosamente siendo Beethoven un compositor mucho más sinfónico que operístico (o justo quizás por ello) fue la obertura lo que más trabajo le costo de esta ópera, hasta el punto que antes de la que hoy suele abrir las representaciones en los teatros nos han quedado otras tres oberturas de las cuales al menos una, justo la que nos interpretará Abbado en este concierto, han tenido vida propia como piezas de concierto dada su entidad como obras sinfónicas perfectamente desarrolladas y acabadas.

La  primer tentativa de obertura se escribió  para el estreno en 1805 y  se cree ha sido la obertura hoy conocida como Leonora n.º 2. Posteriormente Beetyhoven corrigió esta versión para las representaciones de 1806, creando esta  Leonora n.º 3 que  es considerada por muchos especialistas como la mas acabada de las cuatro oberturas, pero, a su vez un  intensamente dramático y dinámico, movimiento sinfónico que tendría el defecto de brillar demasiado por encima de las escenas iniciales de la ópera.

 Beethoven, que quería para la escena una obertura más equilibrada, decide reformarla una vez más para una representación planeada en 1807 en Praga; La de Praga es la hoy día llamada Leonora n.º 1. Por último,  para la presentación de 1814, Beethoven comienza a trabajar de nuevo una obertura para la ópera y con material musical nuevo escribió la que hoy es conocida como la obertura de Fidelio o Leonora n.º 4. Como ésta parece funcionar mejor que las anteriores al principio de la ópera, la intención final de Beethoven es generalmente respetada en la producciones contemporáneas aunque Gustav Mahler estableció la costumbre muy extendida hasta hace unas décadas de interpretar esta Leonora 3ª entre las escenas uno y dos del segundo acto. Algunos directores aun mantienen esta práctica en la actualidad. Situada la Leonora 3ª en este lugar, actúa como una especie de refuerzo musical a  la escena del rescate que la precede

 Pero como decimos ya desde su composición se ha considerado que esta obertura puede tener una vida propia como movimiento sinfónico de concierto y así la oiremos abriendo este concierto. La Obertura consta de una introducción en adagio, rica en modulaciones y muy misteriosa, seguido de un Allegro que tiene forma sonata con dos temas. El material temático está extraído, como era de esperar, de la propia música de la ópera. (No sin polémica pero se podría empezar a hablar aquí ya de Leit Motiv “avant la lettre”).  Así, por ejemplo, Beethoven incluye una “llamada” de trompeta fuera del escenario, que se produce dos veces en la obertura, y que en la trama de la ópera corresponde a la llegada del ministro para liberar a Florestán. La Reexposición tiene la peculiaridad de que el primer tema viene presentado sutilmente por un solo de flauta y fagot (en la Exposición fueron violines primeros y cellos). La coda se inicia con un peligrosísimo pasaje para la orquesta por agregación, muy rápido y que de los primeros violines llega a toda la orquesta para terminar de manera grandiosa y victoriosa.

HAYDN, ESE “MÚSICO COMERCIAL”

“Soy Salomon de Londres y vengo a buscaros; mañana concluiremos un acuerdo”. Con  esta frase se abría el preámbulo de un cambio crucial en la vida de Joseph Haydn, y con él en la evolución del sinfonismo. Natural de Bonn, Johann Peter Salomon (1745-1815) era violinista, pero su relevancia en la historia de la música estaba llamada a ser otra. Instalado en la capital inglesa, Salomon se creó su fama desde 1786 como promotor musical de una serie de conciertos para el Hanover Square Rooms, para los que decidió invitar a los dos más prestigiosos compositores del momento. Viajó a Viena y convenció a Mozart y a Haydn para que aceptaran su oferta, aunque el  genio salzburgués tuvo que aplazar su viaje, un aplazamiento que la muerte convirtió en cancelación.

Pero la marcha de Haydn fue casi inmediata y suponía para él un importante cambio vital y en la manera de concebir su trabajo. El fallecimiento del príncipe Nicolás I de Esterhazy, que lo había librado de sus más enojosas obligaciones en Eisenstadt, le permitió partir para Londres en diciembre de 1790. Su presentación pública tuvo lugar el 11 de marzo de 1791, día que estrenó su Sinfonía nº96 con un éxito clamoroso. En su primera gira londinense, que duraría más de un año, Haydn escribió y presentó seis sinfonías (por este orden, las nos. 96, 95, 93, 94, 98 y 97) más la Concertante Hob.I/105, intercalada entre las dos últimas que es la que oiremos en este concierto. Todos los estrenos fueron éxitos importantes para el compositor y para el promotor. En enero de 1794 volvió a Londres para una segunda gira que duraría hasta el año siguiente, presentando las Sinfonías 99 a 104.

Las sinfonías de la etapa londinense elevaron a Haydn al status de mito vivo convirtiéndose en esa gran figura de importancia continental . Toda la Europa musical ardía en deseos de conocer sus nuevas aportaciones al género, que tienen que ver sobre todo con la ampliación de la sonoridad orquestal: la estructura en cuatro movimientos y la forma sonata parecían consolidadas, así que las principales novedades afectan a la tímbrica, con el uso ya corriente junto a la cuerda de maderas, trompas y trompetas a dos (las del segundo grupo incluyen clarinetes) más los timbales, con implicaciones armónicas también relevantes.

Dentro de estas obras ocupa un lugar especial la obra que cerrará la primera parte de este concierto. Haydn tiene un importante corpus concertístico que de alguna manera ha sido tapado por la obra sinfónica; Quizás los conciertos para chelo son los más tocados pero se deberían recuperar para las salas de conciertos obras como los conciertos para piano o trompeta como mínimo.

La sinfonía concertante Hob I/105 que sonará en este concierto está a mitad de camino entre esos conciertos y la gran obra sinfónica compuesta en Londres por Haydn. Generalmente en esta época las sinfonías concertantes se concibieron en el clasicismo como obras para varios solistas con una estructura concertante en tres movimientos. De Haydn tenemos esta pero Mozart nos dejo dos obras maestras de género como son su sinfonía concertante para violín, viola y orquesta y su sinfonía concertante para instrumentos de viento. Haydn nos dejará está que oiremos y el género bajo ese nombre tendrá ya poca vida de hecho Beethoven hablará ya de triple concierto para referise a su obra para violín, chelo, piano y orquesta e igual hará más adelantes Brahms para s obra para violín, chelo y orquestas (su doble concierto).

El caso es que estas obras del clasicismo, tanto las de Mozart como esta de Haydn tienen una triple vertiente por un lado son música sinfónica por su orgánico, son obras concertantes por contar con solistas pero sobre todo tienen también un cierto sabor de música de cámara, es decir ese momento en el que buenos músicos de orquesta disfrutan tocando juntos, estableciendo diálogos y complicidades entre todos ellos y la orquesta. Al final el resultado es una obra más que agradable  que toma su verdadero valor si es tocada por solistas de altísimo nivel y que se conozcan bien para poder establecer ese juego de complicidades tan necesario en este tipo de obras. Sin duda en pocas ocasiones podremos encontrar un grupo de solistas de tan alto nivel como los miembros de la orquesta Mozart que actuarán como solistas en este concierto. Seguro que disfrutarán tocando juntos esta pieza, de hacerlo con Abbado y seguro también que esa complicidad llega al público en forma de gran música.

 LA GRANDEZA DEL MOZART SINFÓNICO

Uno de los motivos por los que cuando se habla de Mozart como autor de sinfonías nunca se le da tanta importancia como cuando se habla de él como autor de ópera es quizás porque, al igual que trabajó en este tipo de composiciones y llevo a cabo la culminación de todo el proceso de creación de la forma sonata ta, Mozart trabajo en esto pero trabajo también completando todas las grandes líneas que corrían en ese momento por Europa como por ejemplo una de las más conocidas: la ópera cómica italiana en la que sin duda Mozart supone también un antes y un después en su desarrollo. Todos los géneros que andaban en desarrollo en ese momento por Europa se ven atraídos a la esfera creativa de nuestro compositor y en un breve lapso, el que va de 1770 a 1790 Mozart alcanza la frontera de la realización suprema de todos ellos, más allá de la cual sólo se puede llegar poniendo desde el principio en entredicho los fundamentos formales del punto de partida. Así Mozart al culminar todos los géneros del clasicismo obliga a que se abran las puertas a otros lenguajes. Así mismo, la virtud asimiladora de Mozart, supera los puntos de referencia generales y encuentra materia en cuerpos menores, en propuestas de autores  a veces incluso mínimos, en características y tics ejecutivos de cantantes e instrumentistas: todo entra en fermento en un universo estilístico tan variado y coherente como no se conocía ya en la historia de la música desde tiempos de Bach.

Pero hay sin embargo, un elemento ulterior de novedad: Mozart no es tan sólo el mejor en todo lo que ya está en circulación sino que se hace escuchar también cuando habla en dos planos, el de los objetos musicales empleados y el del sujeto que elige y los utiliza, estableciendo entre ambos puntos de vista, una red de matices y relaciones múltiples. Si es capaz de llenarse las manos con lo “ya dicho”, capta también los nexos en una medida antes desconocida, haciendo que un género interfiera en otro, manejando moldes y lugares comunes, pero sin mezclarse nunca con ellos, forjando en suma una lengua musical capaz de todo.

La sinfonía como máximo exponente de la forma sonata es profundamente urbana; pues bien, esta capacidad de suma tiene que ver también con que Mozart es probablemente el compositor más “urbano”, mas ciudadano que hasta este momento había existido. El acontecimiento fundamental en la vida de Mozart más allá de anécdotas fílmicas, es la decision de dejar el servicio musical en una corte y mantenerse como profesional libre, vendiendo directamente su música al público de la gran ciudad. No importa aquí cuales son las circunstancias que le han obligado a ello: la decisión conserva todo su significado porque ha ido madurando a lo largo de ocho años de conflicto.  Su caso no tiene el halo romántico de Schiller que se fuga del castillo de Wurtemberg  y desde luego no es el primero:  otros como el propio Johann Cristian Bach habían hecho esto antes ya, pero el caso de Mozart iba a ser simbólico: porque era Mozart, naturalmente, pero también por la tensión violenta y por el momento en que se produce, cuando faltan pocos años para que estalle la revolución francesa…Mozart de alguna manera al hacer esto asume casi una declaración de guerra entre el nuevo mundo burgués y el antiguo régimen de la producción artística, además, porqué negarlo el fracaso material de la operación que finaliza con la muerte del propio compositor acabará proporcionando al autor de la decisión una ulterior luz mítica de víctima.

Su situación de músico libre dura diez años, los últimos de su vida como decíamos. Su inclusión en el nuevo régimen de la iniciativa privada y de la competencia funciona bien al principio, con claros éxitos sobre cuya base, si Mozart hubiera tenido la decima parte de la habilidad social de un Gluck, por poner un ejemplo,  habría podido colocarse bien para toda la vida.

Pero no fue así y el éxito de Mozart poco a poco fue declinando. Hay mucha teorías al respecto a ninguna conclusiva, nosotros tenemos la nuestra en relación con lo que hemos comentado…. La forma sonata era el futuro y hoy nos resulta reltivamente sencillo acercarnos a este tipo de obras pero son muchos los testimonios que nos hablan de un cierto rechazo de algunas de las obras de las que hoy consideramos fundamentales en la producción de Mozart en esta época.

La Sinfonía nº33 ha sido descrita por Arturo Reverter como una obra de “profundo espíritu vienés, a pesar de estar estructurada en tres movimientos y abundar en elementos procedentes de la ópera bufa”, como pueden ser los vertiginosos tresillos del Finale de la obra. La orquestación de la sinfonía, relativamente modesta, otorga un aire cuasi camerístico a la obra, y una especie de refinamiento estético que casi parece más propio de un cuarteto de cuerdas. Durante el Desarrollo –más bien un interludio- del Allegro assai inicial se escucha una figura de cuatro notas idéntica al famoso motivo del Finale de la Sinfonía Júpiter. El breve Minueto, con un simple ländler como trío, fue añadido para una audición vienesa de 1783. Dos años más tarde se publicaría la obra, por el editor vienés Artaria. La partitura original lleva fecha del 9 de julio de 1779.

Anuncios

3 Respuestas a “NO ME LLAMO MAESTRO, ME LLAMO CLAUDIO

  1. ¡Fantástico concierto! ¿Alguien sabe qué dos piezas se interpretaron como extras? No supe reconocer ninguna de las dos y sin duda estuvieron a la altura del resto del programa. Por favor, que alguien lo comente. Gracias y un saludo.

    • Las dos piezas que sonaron pertenecían a la música incidental escrita por Franz Schubert para la obra de Teatro Rosamunda de Helmina von Chézy. La primera fue el entreacto nº 3 y la segunda la música de ballet nº 2

  2. Muchas gracias por la respuesta. Por cierto, el concierto fue grabado, ¿verdad? ¿con fines comerciales? Desde ya mismo pondría esa grabación en la lista de discos imprescindibles.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s