CLÁSICOS DEL SIGLO XX TRANSCRITOS PARA BANDA

LA TRANSCRIPCIÓN AL SERVICIO DE LA DIFUSIÓN

La Banda Sinfónica del Conservatorio Superior de Música en Aragón en otras ocasiones nos ha demostrado lo amplio del repertorio para bandas con abundantes estrenos… su director Miquel Rodrigo siempre que se le pregunta afirma que la banda se puede permitir ser mas ‘inmoral’ que la orquesta y se puede permitir estrenar mucha más música de creación actual, jugar con el jazz, acercarse sin problema a lo popular. Sin embargo el repertorio elegido para este concierto (y a la espera de la presentación en el ciclo de primavera del nuevo proyecto de sinfonietta-orquesta de vientos) está centrado en transcripciones para banda de obras de origen sinfónico. Las causas  de hacerlo así esta vez son dos: por un lado se trata de 3 obras (grandes obras del siglo XX) que admiten bien la transcripción, cambiará el color, eso sí pero por lo demás se mantiene intacto el ritmo, la dinámica de la obra y la melodía cuando la hay y eso no pasaría con cualquier obra. Por otro lado hay en el director una intención declarada (en el video de esta entrada) de homenajear a las bandas de música y al papel que durante muchas décadas han ocupado en nuestro país. En años en los que eran escasísimas las orquestas sinfónicas (esperemos que no vuelvan) las bandas fueron las guardianas y trasmisoras no solo de su propio repertorio sino del gran repertorio sinfónico, llegándose a hacer integrales de las sinfonías de Beethoven con bandas. Las bandas están en el ADN musical de nuestro país y tenemos que combinar sabiamente ponernos a la altura de los mejores en Europa pero sin renunciar a nuestras raíces… y nada más cerca de ambas realidades como la banda y el programa de este concierto.

EL LADO MENOS CONFLICTIVO DE SHOSTAKOVICH

Si hay un compositor que ha generado ríos de tinta y polémicas sin fin es Dimitri Shostakovich y aunque no podamos decir que las polémicas extra musicales hayan tapado su música (es uno de los compositores del XX absolutamente consolidado en el repertorio sinfónico, operístico, camerístico e incluso para los solistas de piano) si podemos decir que el debate político sobre su obra ha estado por encima de la consideración puramente musical del compositor que sin duda merece. Por eso no entraremos aquí a fondo en la compleja relación de Shostakovich con el régimen soviético que bascula entre los que dicen que todas su adhesiones al régimen eran forzosas e irónicas y los que afirman una relación más compleja con el hecho revolucionario en sí no exenta de problemas pero tampoco de valoraciones positivas cuando su obra era bien tratada. En este concierto vamos a tener dos obras que como mínimo podemos decir que no están en el centro de la polémica o si son algo son muestra de un Shostakovich que eludía los problemas con la censura estalinista con bastante desahogo… la primera se trata de una obertura cuyo nombre ya nos indica la ausencia de conflicto y la segunda se trata por un lado de un ejercicio de amor paterno y por otro lado de un ejercicio puramente academicista con todo lo que ello significa; en todo caso se trata de dos obras que permiten disfrutar de Shostakovich con bastante facilidad ya que son ambas directas y brillantes.

En 1947, la revolución rusa cumplía treinta años  y para conmemorar tan redondo aniversario Shostakovich escribió la Obertura Festiva. La obra no se estrenó en 1954. Algunos analistas han afirmado que la Obertura Festiva es un claro ejemplo de realismo socialista en la música pero no faltó quien quiso ver un acoplamiento de Shostakovich a formas “burguesas” de hacer y entender la música.

 Sea como fuere el caso es que  el final de la Obertura Festiva requiere una fanfarria extra de tres trompetas, tres trombones y cuatro trompas, asunto que sus enemigos consideraron como la caída definitiva  en el terreno de los fatuos e individualistas efectos especiales, poco dignos de un compositor cuyo deber es estar al servicio del pueblo. En todo caso nos enfrentamos a una obra breve, brillante y de gran nivel de exigencia para maderas y metales lo que la hace especialmente adecuada a una transcripción como la que oiremos hoy.  Como detalla final diremos que a pesar de las purgas que sufrió Shostakovich afirmó en 1954 que “El artista en Rusia tiene más libertad que en occidente”… curiosamente, este año se estrenó la obertura que vamos a oír.

Respecto al segundo concierto de piano decíamos que se trata a la vez de un fruto de amor paterno filial, pues está escrito para el hijo del compositor, y de un refinado ejercicio académico pues está escrito para un examen fin de carrera; desde luego el que la obra la interprete hoy una formación académica no deja de ser un guiño más al carácter de la obra.

Shostakovich compuso este concierto en 1957 como regalo de cumpleaños para su hijo Maxim, que cumplía diecinueve y que lo estrenaría en su prueba final de graduación en el conservatorio de Moscú. Así pues el padre le puso al hijo en la partitura todas las dificultades técnicas que cabe esperar en una prueba de graduación.

La obra está escrita para piano solo, tres flautas (piccolo duplicación tercera), dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, cuatro trompas, timbales, tambor y cuerdas.

El concierto dura alrededor de 20 minutos y tiene tres movimientos aunque los dos últimos se tocan sin pausa. El tema principal del alegre primer movimiento es expuesto inicialmente  por el fagot, pronto acompañado por  clarinetes y oboes. El piano entra discretamente con un tema respondiendo, interpretado  las mismas notas en ambas manos una octava de diferencia. Un nuevo tema en re menor, con igualmente dos octavas separadas en el piano, va disminuyendo progresivamente hasta una  explosión repentina de la orquesta con octavas tumultuosas y saltos en el registro inferior del piano. El piano acaba por introducir la recapitulación del tema principal en un tutti triunfante. En  medio del clímax, tras una pausa el piano expone un tema fugado. Tras un minuto de fuga, la orquesta regresa re exponiendo el tema. La orquesta sigue exponiendo la melodía principal, mientras que el piano toca escalas y trémolos que poco a poco van llevando al final del tiempo en un ambiente optimista

 El andante  es suave y romántico pero a su vez cargado de un fuerte toque de melancolía. Las cuerdas comienzan suavemente en Do menor, y pronto se une el  piano viene con un tema de una inmensa delicadeza en Do mayor. Sin duda la atmosfera de este movimiento enlaza por un lado con los grandes tiempos lentos de la literatura concertística pero a la vez los trasciende con un lenguaje que en ningún momento clarifica sus dudas entre la oscuridad y la luz

 El allegro final  comienza con una atmósfera casi de baile, haciendo abundante uso de escalas pentatónicas y modos. Pronto hay un segundo tema a ritmo de 7/8 del, con el piano acompañado por las cuerdas en pizzicato como si quisieran emular a las balalaikas. Esto continúa por un corto tiempo antes de que llegue un nuevo tema  cargado de  escalas en sextas y con abundantes semicorcheas, siendo esta la broma (hay que saber tocar así en un examen de este tipo)  para la graduación de Maxim. Estos temas se desarrollan y entretejen antes de una última exposición del tema  en 7/8 para acabar con una virtuosa  coda en fa mayor.

 Este concierto es a veces minusvalorado como un trabajo sin importancia del compositor, sobre todo en comparación con algunos de sus sinfonías y cuartetos de cuerda. En una carta a Edison Denisov a mediados de febrero de 1957, apenas una semana después de haber terminado de trabajar en él, el propio compositor escribió que la obra “no tiene méritos redentores artísticos”. Se sugiere que quería adelantarse a las críticas de desaprobación del concierto. A pesar de la naturaleza aparentemente simplista del concierto  el público siempre lo ha recibido con mucho agrado, y es  una de las obras más populares de Shostakovich que aquí hace excelente pareja con la Obertura Festiva.

EL CENTENARIO DE LA CONSAGRACION

Fue en 1913 cuando en el ambiente parisino se montó un revuelo de los que se recuerdan en el que asistieron y tomaron parte buena parte de la intelectualidad de la capital francesa. Se habla mucho de la etapa parisina de Stravinski pero poco se dice que no todo fue allí tampoco un camino de rosas y que a pesar de ser una ciudad abierta a las vanguardias había una “vieja guardia” que en lo musical intentaba mantener el lenguaje postromántico a toda costa. Pero hoy más allá de las polémicas podemos decir que La Consagración de la Primavera es una obra fundamental en la literatura orquestal del siglo XX y que además en este ciclo de introducción a la música vamos a tener la ocasión de escucharla en dos versiones diferentes. Si en unas semanas oiremos la versión orquestal, este domingo oiremos la versión para banda. Existen dos transcripciones autorizadas por los gestores de los derechos de la obra de Stravinski, una para doce instrumentos de viento y piano y esta que vamos a oír en este concierto para gran banda de Merlin Patterson. Sin duda vamos a tener una excepcional ocasión de disfrutar notando las diferencias y viendo la adecuación de la transcripción a la obra original. Sin duda podemos afirmar que por el color general de la obra y sus texturas, esta obra admite una transcripción mucho mejor que otras cercanas del propio compositor como El Pájaro de Fuego.

Lo primero que tenemos que recalcar para enmarcar la obra es que se trata de música para ballet. Si se acuerdan afirmábamos hace unas semanas que la música para cine es buena si puede tener vida fuera del cine; pues bien lo mismo podríamos decir de la música de ballet y en este caso hay que decir que la consagración ha tenido y tiene una doble vida que la hace seguir muy viva en los atriles de los conjuntos sinfónicos de todo el mundo pero también entre el repertorio de las compañías de danza; infinidad han sido las recreaciones que la danza ha seguido haciendo y me permito aquí recomendarles una (sin olvidar la clásica de Nijinski, claro) que es la de la coreógrafa Pina Bausch dotada de una fuerza telúrica que encaja de un modo perfecto con la música de Stravinski, al final de este post les dejamos el inicio del mismo.

El argumento del ballet surge en 1910 cuando Stravinski sueña con una muchacha que baila hasta la muerte. A partir de ahí, el compositor buscó en el folklore ruso, en  rituales paganos y en melodías populares elementos que le fuesen útiles para dar forma al ballet. Así, una joven doncella es elegida para ser sacrificada de modo que su muerte garantice el retorno de la primavera tras el invierno. La escena final se titula Danza sagrada (La elegida).

 En el terreno musical la técnica de Stravinski consistió en pulverizar las melodías populares rusas en fragmentos mínimos para volver a ensamblarlos como si fuese un collage cubista. Más tarde aplicaría la misma técnica  con el jazz y la música barroca. En cualquier caso, la revolución de Stravinski no está relacionada con la armonía sino con el ritmo (lo cual nos confirma la idoneidad de una versión para banda). La tensión del argumento se refleja en una estructura rítmica en la que es imposible predecir dónde caerán los acentos. El efecto en la Danza final es de éxtasis por agotamiento.

Pero no ha faltado quien ha visto más allá en las intenciones compositivas de Stravinski. Según el crítico musical Alex Ross La consagración de la primavera es una advertencia contra el retorno a la barbarie que está a punto de sufrir Europa con la primera Gran Guerra. El ritual del sacrificio del chivo expiatorio abre las puertas a la injusticia y la violencia.  En todo caso nos encontramos ante una obra que impresiona, apasiona y angustia y este domingo veremos como la versión para banda es capaz de transmitirnos toda esa fuerza… seguiremos hablando de La Consagración en pocas semanas .

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2 Respuestas a “CLÁSICOS DEL SIGLO XX TRANSCRITOS PARA BANDA

  1. Fantástico concierto, lleno de energía e intensidad, con un sublime pianista, Humberto Ríos, que transmite sensibilidad y pasión en sus notas. Su bis a lo Jarret, francamente imprescindible en la memoria

  2. Fantástico concierto, pleno de intensidad y energía, con el especial brillo de la sensibilidad y pasion de Humberto Ríos al piano. Imprescindible en mi memoria su bis a lo Keith Jarret

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